Uxía (19), estudiante de patronaje y moda, no pasa desapercibida con su estética ‘rococó’, al más puro estilo de María Antonieta. De hecho, a la joven de Vigo le encantaría parecerse a la famosa reina consorte de Francia. También en el amor necesita … una relación con la que poder sentirse como una princesa. Con el propósito de encontrarla, acudió a ‘First Dates’ en busca de una persona atenta y a la que le gustara su forma de vestir.
El elegido por Carlos Sobera y el equipo del ‘dating show’ para cenar con Uxía fue Ismael (23), operario en una fábrica de granito de Pontevedra que se describió en su carta de presentación en el restaurante como un chico «cercano y cariñoso».
Ismael pudo comprobar nada más ver a la soltera que, más allá de su look parecido, según él, a un ‘muffin’, la chica se ajustaba a su prototipo. Además, quedó encantado de que una de sus aficiones fuese hacer ‘cosplay’, pues vio la oportunidad perfecta para adentrarse en el mundo de los disfraces.
«Su forma de vestir me gusta bastante», apuntó el gallego al poco de sentarse en la mesa para cenar. Atraído por el físico de la soltera, Ismael puso empeño en comprobar qué podría surgir de la mezcla de sus personalidades. Un buen punto de partida es que al soltero le pareciera «un solete de chica» y que compartiera el pensamiento de ella sobre lo que buscaba en una pareja: que le prestara atención y no le agobiara el compromiso.
Ismael se sincera con Uxía sobre su vida sexual
Por parte de Ismael estaba claro el desenlace de la cita, pero Uxía no pensaba lo mismo. En los totales, al pronunciarse por primera vez sobre su pretendiente, reconoció que le resultaba muy agradable. Sin embargo, apostilló, «no es el tipo de persona que me gusta».
Aun así, continuaron charlando amigablemente y ella llegó a revelarle que se apuntó a unas prácticas para ser monja simplemente por tener anécdotas que contar. Por primera vez en toda la velada, Ismael se quedaba ojiplático. «La verdad es que, de entre todo lo que me podía haber imaginado, eso sí que me ha pillado por sorpresa», le aseguraba. En opinión del operario, Uxía era un personaje. Ahora bien, uno «difícil de no querer».
Cuando creció la confianza entre ellos, Ismael terminó revelando su mala experiencia en el amor. Y es que la única novia que tuvo en el pasado lo dejó por otro. Además, se confesó ser una persona sexualmente poco activa y se sinceró acerca de sus complejos en ese terreno. «Mi primera vez fue bastante mal, no lo disfruté y me pegó una ETS». Se llevó un gran susto, pero «entre lo malo me tocó lo mejor» y se pudo tratar. «Pobriño, me da una pena…», apuntó Uxía.
Sin embargo, la personalidad del joven no encajaba con la suya, alegando que necesitaba a alguien más confiado. El mismo argumento que utilizó en la decisión final para rechazar una segunda cita con él, pese a que Ismael sí quería deseaba seguir conociéndola y tratarla como una princesa.