Factores y modelos que impulsan el bienestar

Según calcula una investigación de McKinsey Health Institute en colaboración con el Foro Económico Mundial, las organizaciones que dan prioridad a la salud y el bienestar laboral (o ‘wellbeing’ corporativo) «suelen experimentar mejoras notables en la productividad, una reducción del absentismo, una disminución de los costes relacionados con la salud y un aumento del compromiso y la retención de los empleados”. También estarán mejor preparadas para adaptarse a normativas de salud y seguridad en el trabajo cada vez más exigentes, añade el análisis.

El Workmonitor 2024 de Randstad, titulado ‘Rethinking ambition’, revela cómo la idea de ambición ha pasado de su sentido tradicional de progresión profesional a otro mucho más amplio que incluye el equilibrio entre la vida personal y laboral, la flexibilidad, la equidad, la conexión con los compañeros y la capacitación. Los expertos de la empresa multinacional de selección de personal detectan una “sed continua” de formación y desarrollo profesional, espoleada por la irrupción de la inteligencia artificial.

A la luz de estos datos, los empleadores deberían considerar ofrecer formación en bienestar y mindfulness, algo que solicita el 23 % de los trabajadores cada año. Un 83 % de entrevistados por la consultora tienen muy en cuenta los días de vacaciones o el apoyo a la salud mental a la hora de elegir un trabajo.

En una charla TED de 2021 con Adam Grant, el psicólogo y Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman veía muy próximos los conceptos de bienestar laboral y compromiso: “Los espacios de trabajo han de ocuparse del bienestar de los empleados, y eso no me parece muy diferente de intentar que las personas se sientan comprometidas y felices con lo que hacen”.

Cómo ha de ser un trabajo para proporcionar bienestar laboral

Bienestar laboral y calidad del empleo son dos conceptos que se retroalimentan. A juicio de José María Peiró, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y profesor emérito de la Universidad de Valencia (España), es la calidad del empleo la que aumenta el bienestar laboral. Y el bienestar laboral, a su vez, mejora la productividad de los empleados, según lo ve la Organización Internacional de Directivos de Capital Humano (DCH).

Peiró recurre al modelo de diseño laboral SMART, creado por la investigadora australiana Sharon K. Parker, para describir las cinco características que debe atesorar un puesto de trabajo para impactar positivamente en el bienestar laboral de los empleados, y en la propia la organización:

  • Stimulating (Estimulante): variedad de habilidades, tareas y resolución de problemas que implica un puesto de trabajo. Influye directamente en la capacidad de innovación.
  • Mastery (Maestría): el profesional ha de dominar las funciones y tareas que le han sido asignadas. La información clara y el reconocimiento por parte de los supervisores son sus mejores herramientas.
  • Agency (Autonomía): margen de maniobra para organizarse, tomar decisiones y cumplir objetivos.
  • Relational (Relacional): promoción de buenas relaciones entre compañeros y supervisores.
  • Tolerable demands (Exigencias tolerables): un trabajo no debe resultar agotador ni física ni mentalmente.

En la misma línea, el psicólogo y Nobel de Economía Daniel Kahneman subraya que el bienestar laboral y el compromiso son conceptos muy próximos. Para él, ocuparse del bienestar de los empleados no es diferente de procurar que las personas se sientan comprometidas y felices con lo que hacen.

“Para que todos estos aspectos concurran se debe intervenir sobre el ambiente y sobre las personas”, asegura Peiró. De ahí la importancia de la ergonomía laboral y del liderazgo positivo, que se materializa cuando “el directivo hace bien su trabajo y crea condiciones para que los trabajadores hagan bien el suyo”.