Las temporadas pasan, los ídolos tenísticos vienen y van… pero hay un denominador común que permanece intacto: la confianza hacia los entrenadores españoles en el circuito, especialmente por parte de los jugadores extranjeros.
La lista de ejemplos es amplia. José Perlas forma parte del equipo de Lorenzo Musetti, Pedro Clar trabaja con Casper Ruud, Adolfo Gutiérrez junto a Álex de Miñaur, Fernando Vicente con Andrey Rublev, Conchita Martínez entrena a Mirra Andreeva… son algunos de los muchos nombres a los que se ha unido recientemente Ricardo Ojeda, al mando de uno de los mayores talentos del tenis chino: Bu Yunchaokete (23 años, 123º del ranking ATP).
Tras ser nombrado mejor entrenador del año por el Registro Profesional de Tenis, Ojeda atiende a AS desde Hangzhou (China), donde está pasando las fiestas navideñas entrenando junto a su pupilo, que competirá en el Open de Australia tras ganar una wild card.
Nada más descolgar el teléfono, sale a la palestra una de las noticias del año en el mundo del deporte: la ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero. Al técnico gaditano no le sorprende demasiado: “Si le pasa al número uno… qué no puede pasarle al resto de entrenadores (se ríe). Te da una idea de lo difícil e inestable que es tener una relación laboral de entrenador-jugador y mantenerla en el tiempo pese a los éxitos».
Pese a que los cambios de entrenadores están a la orden del día, su relación con Bu se alarga ya tres temporadas, una rara avis en el circuito. Y va camino de la cuarta tras un 2025 lleno de aprendizajes: “Ha sido nuestro primer año disputando todos los torneos ATP. No hemos querido defender la posición jugando Challengers o pruebas de menor nivel para sumar puntos. Priorizamos disputar los Masters 1.000, los cuadros finales de Grand Slams y muchos de ATP 500… algo que a la larga le vendrá bien a Bu. Estaremos en el cuadro final del Open de Australia, por lo que es prácticamente como si hubiésemos terminado el año dentro del top 100″.
Priorizamos trabajar duro, la disciplina y la táctica antes que el pim pam pum que triunfa actualmente
Ricardo Ojeda
Ojeda, que en su etapa como tenista llegó a ser 171º del mundo, comenzó su carrera como entrenador en 2020, trabajó en la Juan Carlos Ferrero Academy y es defensor de un estilo de juego basado en la paciencia, el mismo que intenta inculcar a su discípulo: “La metodología española está ligada a la solidez y a construir el punto, aunque a día de hoy priman los tiros fuertes sin patrón y que el punto acabe en uno o dos golpes. A mí me gusta trabajar el punto cuando se pueda, evitar regalar errores no forzados y atacar a partir de ahí, aunque debes estar abierto a otros estilos”.
Otro de los factores que generalmente viene de serie en el ADN del entrenador español es la resiliencia, una cualidad difícil de entrenar: “Priorizamos trabajar duro, la disciplina y táctica, el no fallar, la repetición… antes que el pim pam pum que está triunfando últimamente“. Una forma de entender el tenis que llama mucho la atención más allá de nuestras fronteras: “La mentalidad de los entrenadores españoles y los resultados que históricamente han conseguido hacen que muchas promesas vean con buenos ojos mudarse hasta aquí para trabajar con técnicos españoles. España es una fuente de sacar máquinas del tenis continuamente. Sin tener unas instalaciones increíbles o un gran apoyo económico como otras federaciones, siguen saliendo jugadores del top 100, top 50 y también superestrellas”.
Sin embargo, el libreto español no es el único que funciona. Menos aún en la actualidad, donde el poderío físico y los rallies cortos marcan tendencia. “En Estados Unidos normalmente hay muy buenos sacadores que ganan muchos puntos ‘gratis’ con el primer servicio. Eso en España es difícil de encontrar. Por otro lado, los australianos, asiáticos e indios volean muy bien. Mi idea es coger cosas de culturas y visiones diferentes a la nuestra”, señala Ojeda.
Más allá del apartado técnico y táctico, la fortaleza mental también es indispensable para crecer en el circuito, según el andaluz: “Hoy en día, todos los tenistas juegan muy bien. La diferencia para mí reside en el aspecto mental, y ahí el entrenador debe aportar esa confianza, demostrando que siempre está ahí, disponible para hacer sacrificios. Una parte también tiene que venir del tenista, aunque se puede entrenar lo de no darte por vencido hasta la última bola poniendo al jugador en situaciones complicadas como estar abajo en el marcador, así como a través de psicólogos deportivos”.
Ese tipo de valores son los que ha tratado de transmitir a Bu durante los años que llevan juntos. Un tiempo en el que las diferencias culturales no han supuesto un problema: “Nos comunicamos en inglés y él coge muy bien las cosas tenísticas en español. Incluso se anima con el famoso “¡Vamos!”. En las pocas semanas que el calendario lo permite a lo largo del año, cuando estamos por Europa, solemos entrenar en Alicante y él tiene afianzadas las costumbres europeas. Es bastante abierto en ese sentido».
Desde el 20º al 150º del ranking, cualquiera puede ganar a cualquiera; el nivel medio es el más alto que ha habido nunca en el circuito
Ricardo Ojeda
Ahora, ambos afrontan el 2026 con el objetivo de consolidarse en la élite de un Tour cuyo nivel medio “es el más alto que ha habido nunca”, declara Ojeda. “Nos toca poner en práctica todos los aprendizajes que hemos vivido a lo largo del 2025. Haremos una estructura y un calendario inteligente para ganar de nuevo esa plaza en el top 100. Hoy en día, desde el 20º hasta el 150º del ranking, cualquiera puede ganar a cualquiera”.
En su imaginario, el sueño de llevar a Bu a lo más alto con la metodología española. “Sé que tiene potencial para estar arriba y la intención es que pueda sacarlo a relucir. Creo que podemos hacer grandes cosas y pelear en los grandes escenarios del tenis mundial”.
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