“Siempre que se jubila un policía, los chorizos dan saltos de alegría”, dijo con su inolvidable retranca el cantautor Joaquín Sabina cuando su hermano, Francisco J. Martínez Sabina, se retiró tras sus más de 40 años de servicio al frente del Cuerpo Nacional de Policía.
Cuatro años mayor que el artista, Francisco, ‘Curro’, siempre hizo todo antes que su hermano. De hecho, hasta llevó antes que él su nombre. Y es que esa jota con punto no es otra cosa que el Joaquín que después acabaría llevando el pequeño de la casa. Cuando Adela alumbró a su primer hijo, quiso homenajear a un familiar fallecido durante la Guerra Civil y puso su nombre al bebé, sin imaginar que, años más tarde, tendría la oportunidad de volver a tener el gesto.

Joaquín Sabina tiene un hermano cuatro años mayor que él, Curro; que dedicó su vida a ser policía
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“Porque estrenaste pantalones largos y novia tres años antes que yo. Porque a la hora del destierro amargo, remendaste mi ausencia con honor. Por la infancia ubetense compartida, por tanto Viernes Santo, tanta tos, tanto Paseo Mercado, tanta corrida. Porque nunca hemos sido más que dos”. Sabina dedicó a Francisco un sainete en su último día como miembro del Cuerpo. Él, a diferencia del cantautor, escogió seguir los pasos que su padre había marcado.
Familia de policías
Jerónimo Martínez Gallego fue inspector de policía y acabó recalando en Úbeda junto a toda su familia. Él era natural de Baeza, un pueblo de la provincia muy cercano, pero encontró en este lugar, Patrimonio de la Humanidad, toda la estabilidad que necesitaba.
Por lo tanto, la figura de la policía siempre estuvo muy presente en la familia Martínez Sabina. Francisco se miraba en el espejo de su progenitor, sin embargo, el benjamín buscaba otros referentes. A él no le bastaba con hacer cumplir el orden. Él prefería alterarlo. Mientras que su hermano seguía todos los pasos marcados, él los rompía.

Sabina procede de una familia de orígenes humildes. Antes de que su hermano fuera policía, el padre de ambos fue inspector
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La ruptura más profética se produjo cuando el artista acabó el Bachillerato. Entonces, su padre le hizo entrega de un reloj, el mismo presente que también había entregado a su hijo mayor. Pero Joaquín, a diferencia de Francisco, lejos de celebrarlo; le dijo que no lo quería. Que, en su lugar, prefería otra cosa: una guitarra. Aquello se tradujo en cómo ambos hermanos no solo planteaban su presente, sino, también, cómo imaginaban sus respectivos futuros.

Él no quiso seguir ese camino y prefirió consagrar su carrera a la música
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Pero, a pesar de ser tan diferentes, Joaquín siempre ha estado muy cerca de su hermano mayor, a quien admira y quiere. De ahí que, cuando en 2009, el Cuerpo le preparó una celebración por todos sus años de servicio, el artista no quiso perdérsela.
A diferencia de Joaquín, que se marchó muy joven a Madrid, Curro siempre ha vivido en Jaén. Primero en Úbeda y, después, en Jaén capital; donde acabó sus años como inspector jefe de policía.
Homenaje en Jaén
“El policía más veterano de la Comisaría de Jaén se retira tras cuatro décadas de trayectoria”, se leyó en las páginas del Diario Jaén. “Mañana, el inspector jefe Francisco Joaquín Martínez Sabina (Huelva, 1945) ya no vestirá el uniforme azul ni pisará la Comisaría a la que ha acudido a trabajar durante los últimos cuarenta años. Se retira el policía más veterano de la provincia. Ayer, sus familiares y amigos le rindieron un homenaje por todo lo alto”.

Cuando su hermano se jubiló, Joaquín estuvo presente en el homenaje que se le rindió
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Y vaya que si lo fue. Joaquín estuvo a su lado y no solo le dedicó una poesía, sino que, también, le hizo entrega de uno de los premios más importantes de toda su carrera: su Ondas. El galardón, que el cantautor lo obtuvo en el año 2000 por su disco ‘19 días y 500 noches’, era una estatuilla a la que él tenía un enorme cariño, y por eso quiso que la tuviera su hermano. “Estoy conmovido y emocionado. Lo intuía, pero no sabía que mi hermano era tan querido. Ya lo era en mi casa y en mi corazón y ahora sé que mucha gente más lo aprecia y mucho”, dijo entonces.
A la fiesta, celebrada en uno de los restaurantes con más tradición de la ciudad, también acudieron María del Carmen Garvín, mujer de Francisco, sus tres hijos, Francisco Joaquín, Luis Carlos y María del Carmen y dos de sus nietas. En su discurso de agradecimiento, él pidió que ojalá existiera otro homenaje para todas las madres y mujeres de policías. En su casa lo sabían bien.