La llegada de medio centenar de nuevos aviones, una mejora en la eficiencia de procesos internos y la renovación de la oferta al cliente jalonan el futuro a medio plazo de la aerolínea catalana Vueling. Su presidenta, Carolina Martinoli, ha presentado esta mañana en Barcelona, base principal de la compañía, el plan estratégico Rumbo 2035 con una inversión aparejada de 5.000 millones de euros en diez años. Un periodo que se antoja crucial para la firma perteneciente al grupo IAG, que también invierte miles de millones en las transformaciones de Iberia y British Airways.

Por un lado, esta es la década en la que el aeropuerto de El Prat, donde Vueling es líder con más de un 40% de cuota de mercado, acometerá sus obras de ampliación. Y por otro, de aquí a 2035 la catalana prevé cambiar su flota, de actualmente 130 aviones Airbus, a aparatos Boeing: este 2026 recibirá las primeras tres unidades de un pedido de 50 aparatos de la compañía estadounidense, anunciado el pasado agosto, después de que IAG desbloquease el crecimiento de la empresa. La condición era el cierre de las negociaciones laborales con los tripulantes de cabina (TCPs) y pilotos, hitos conseguidos entre 2023 y final de 2024.

Martinoli ha expresado que el reemplazo de la flota es clave para lograr su principal objetivo: pasar de 40 millones de pasajeros al año a 60 millones. El plan, que irá ampliándose a medida que Vueling cumpla con la rentabilidad comprometida con IAG, prevé la citada inversión inicial de 5.000 millones, destinados a la primera entrega de flota y a proyectos de digitalización y conectividad. La ejecutiva ha anticipado que “la mitad de la inversión se realizará en Barcelona”.

La ambición de la mayor referencia española del bajo coste “es consolidar el liderazgo en Barcelona y en España y seguir siendo un motor social y económico”, ha dicho Martinoli, quien ha asegurado que con este nuevo plan estratégico “el foco no cambia, y ese es Barcelona, el mercado doméstico español, especialmente con las islas Canarias, y la conectividad con Europa”. Vueling tiene descartado ganar protagonismo en terreno de su compañera de grupo Iberia, el aeropuerto de Madrid-Barajas, en los próximos años.

Esta compañía, creada en 2004 a partir de dos aviones, vuela desde El Prat a 100 destinos directos. Además, alimenta y distribuye clientes a vuelos de largo radio de Level, también del grupo IAG. En el último verano, Vueling ha añadido tres nuevos aparatos a su base de El Prat.

Perteneciente a IAG desde 2013, cuenta con 130 aviones y mueve actualmente 40 millones de pasajeros al año. La empresa tiene un total de 5.000 empleados y dirige su oferta especialmente al cliente de ocio: representa el 80% de su facturación, mientras que el 20% viene por clientes que vuelan por negocios. Con un fuerte liderazgo en el tráfico doméstico español, donde transporta uno de cada tres viajeros en avión, se trata del principal rival del gigante del bajo coste Ryanair.

La razón del cambio completo de la flota es, según Martinoli, el afloramiento de oportunidades: “Es más eficiente, más sostenible, y será una flota homogénea y consistente”. La rebaja de emisiones respecto al avión A320 de Airbus se ha contabilizado en un 20%. Además, Vueling cuenta en la actualidad con 50 variantes de la familia fabricada en Europa en función de motores, modelos, etcétera. “La gestión de la flota es a día de hoy muy compleja”, ha afirmado la presidenta, quien dice afrontar este nuevo plan estratégico “desde una posición excepcional desde el punto de vista de resultados financieros y operativos”.

La estrategia Rumbo 2035 ha sido diseñada teniendo en cuenta la ampliación de capacidad prevista en Barcelona-El Prat, pero el desafío de llegar a los 60 millones de viajeros no está supeditado a los planes de Aena, según se ha comentado en la presentación a medios de comunicación y autoridades.

La infraestructura barcelonesa ya ha superado su límite teórico de capacidad. Según los datos de Aena publicados este martes, por el aeródromo barcelonés pasaron en 2025 unos 57,5 millones de pasajeros, 2,5 millones más de lo que teóricamente es capaz de asumir. El Prat está pendiente de que inicien las obras para su ampliación, que permitirán aumentar su capacidad y también acoger más vuelos intercontinentales gracias a la ampliación de una de las pistas. Hasta que estas obras no hayan terminado, para las que Aena prevé invertir 3.000 millones de euros, el aeropuerto de El Prat podrá seguir creciendo optimizando sus operaciones, repartiéndolas durante el año y utilizando las “horas valle”, es decir, las franjas horarias más disponibles. Carolina Martinoli ha expresado que Vueling puede aprovechar muchas de estas horas valle, y ha señalado que la ampliación del aeropuerto será una gran oportunidad para la compañía, aunque no ha precisado cuánto de la ampliación corresponderá a la mayor operativa de Vueling.

Contribución a la economía

La puesta de largo de Rumbo 2035 ha servido para reafirmar el compromiso de la aerolínea con Cataluña y España. Según estimaciones internas, la plasmación de la hoja de ruta a diez años vista disparará la contribución de la empresa a la economía catalana hasta los 10.500 millones de euros anuales, lo que supone un salto del 57%. La cifra sube hasta los 17.500 millones si se mide la actividad de Vueling prevista en 2035 como aportación al PIB nacional. Una contribución que estaría un 65% por encima de la actual.

Bajando más al detalle sobre la entrada de nuevos aviones, la compañía se ha servido de un pedido de IAG con 50 unidades en firme del modelo B737 y opciones sobre 100 aviones adicionales. Carolina Martinoli ha adelantado que dispondrá de dos variantes: B737 MAX 8200, con 197 asientos, y el N737 MAX 10, de 224 asientos. “Ganaremos lo que en aviación llamamos calibre, desde aviones que en la actualidad cuentan con 186 plazas”.

La concentración de Vueling en las 11 bases españolas, en detrimento de las europeas, ha sido trasladado por la compañía como “un foco más claro, que no implica un repliegue”.