Las infecciones del pie diabético (IPD) son una complicación común de la diabetes y una de las principales causas de amputación de miembros inferiores en todo el mundo. Se estima que entre el 19-34% de los pacientes diabéticos desarrollarán úlceras del pie diabético durante su vida, el 80% de las cuales …



Las infecciones del pie diabético (IPD) son una complicación común de la diabetes y una de las principales causas de amputación de miembros inferiores en todo el mundo. Se estima que entre el 19-34% de los pacientes diabéticos desarrollarán úlceras del pie diabético durante su vida, el 80% de las cuales progresarán a IPD.

En ello se basa un reciente estudio impulsado por el King’s College de Londres (Reino Unido), en colaboración con la Universidad de Westminster. Su importancia radica en haber presentado la primera caracterización genómica multisitio de Escherichia coli asociada al pie diabético (DFEC), tal como lo expone en la revista ‘Microbiology Spectrum’.

Los investigadores analizaron secuencias genómicas completas de 42 cepas de E. coli aisladas de úlceras infectadas de pie diabético en pacientes de Nigeria, Reino Unido, Ghana, Suecia, Malasia, China, Corea del Sur, Brasil, India y Estados Unidos. Al secuenciar el ADN completo de cada cepa bacteriana, el equipo pudo examinar patrones globales en la biología de E. coli asociadas con la enfermedad del pie diabético. Este enfoque permitió a los investigadores comparar las diferencias genéticas entre cepas, identificar genes relacionados con la resistencia a los antibióticos e identificar los factores que contribuyen a la gravedad de la enfermedad.

El análisis genómico mostró una gran diversidad de cepas de E. coli. Las bacterias pertenecían a diversos grupos genéticos y portaban una amplia gama de genes relacionados con la resistencia a los antibióticos y la enfermedad. Esto demuestra que no existe un único tipo de E. coli responsable de las infecciones del pie diabético, y que distintos linajes fueron capaces de adaptarse independientemente al entorno del pie diabético.


Al analizar cómo se relacionan las cepas e identificar los mecanismos de resistencia y los rasgos de virulencia (las características o herramientas que hacen que un microbio sea más dañino) que portan, la investigación ayuda a explicar por qué algunas infecciones del pie diabético son particularmente difíciles de tratar o pueden progresar rápidamente a una enfermedad grave.

Tal como indicaron los autores, alrededor del 8 por ciento de las cepas fueron clasificadas como resistentes a múltiples fármacos o extremadamente resistentes a los fármacos, lo que significa que son resistentes a múltiples o casi todos los antibióticos disponibles.

«Comprender estas bacterias a nivel genómico es crucial para mejorar el diagnóstico y permitir tratamientos más específicos para las personas con diabetes. Al identificar las cepas de E. coli más comunes y los antibióticos a los que probablemente resistan, los médicos pueden elegir terapias con mayor probabilidad de eficacia, lo que ayuda a reducir la infección prolongada, la hospitalización y el riesgo de amputación», destacó el Dr. Vincenzo Torraca, profesor de Enfermedades Infecciosas en el King’s College de Londres y autor principal del estudio.

Las investigaciones futuras se centrarán, según estos científicos, en comprender cómo los factores de virulencia específicos identificados en el estudio contribuyen a la progresión de la enfermedad. Muchos de los aislados portan genes que permiten a E. coli adherirse a los tejidos del huésped o evadir el sistema inmunitario. Investigar cómo operan estas características en el entorno del pie diabético podría revelar nuevas dianas terapéuticas y respaldar el desarrollo de mejores estrategias de tratamiento.

«Esta información será particularmente valiosa en entornos de bajos recursos, donde las infecciones por E. coli de las úlceras del pie diabético son más comunes y donde las herramientas de diagnóstico rápido para la resistencia a los antimicrobianos no siempre están fácilmente disponibles», tal como expuso Victor Ajumobi, estudiante de doctorado de segundo año en el King’s College de Londres y la Universidad de Westminster, y primer autor del trabajo.