El acta de nacimiento enmarcada de su abuelo alemán, el Premio de la Paz de la FIFA y un Boeing 747, valorado en unos 400 millones de dólares, son algunos de los regalos que han emocionado y halagado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Pero el jueves 15 de enero, la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, podría obsequiarle con algo incluso más ansiado por él: su Premio Nobel de la Paz.

«He oído que quiere hacerlo, sería un gran honor», dijo Trump a la cadena estadounidense Fox News. Acto seguido criticó al Comité del Premio Nobel por no haberle concedido el premio a él. Machado recibió el galardón en diciembre de 2025 «por su compromiso con los derechos democráticos del pueblo venezolano».

El problema es que el artículo 10 de los estatutos de la Fundación Nobel no permite que un premio sea dividido o transferido a otras personas. Además, la decisión sobre su concesión es irrevocable.

Humillada, pero fiel a Estados Unidos

Muchas personas, sobre todo en Venezuela, se preguntan ahora qué le pasa a María Corina Machado, que está dispuesta a regalar simbólicamente el premio más importante del mundo a la persona más poderosa del planeta.

Y eso después de que Trump la humillara tras el cambio de poder en Venezuela, al describir a Machado como una «mujer agradable», pero que «no goza ni del apoyo ni del respeto del país». EE. UU. ha preferido apostar por la continuidad y por la presidenta interina, Delcy Rodríguez.

«Sin duda, María Corina Machado es la gran perdedora de lo que está pasando en Venezuela», afirma Renata Segura, directora de programas para América Latina y el Caribe de la organización International Crisis Group. Muchos venezolanos ya no comprenden el apoyo incondicional de Machado al Gobierno de Trump, que ahora culmina con la farsa del Premio Nobel, prosigue Segura en declaraciones a DW.

La Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en una conferencia de prensa.¿Regalará la líder de la oposición venezolana este jueves su Premio Nobel de la Paz a Donald Trump?Imagen: Odd Andersen/AFP

Muchos en Venezuela la consideran ahora una «vendepatria», por anteponer los intereses personales a los intereses de Venezuela, dice la experta del International Crisis Group.

Según Segura, a sus seguidores también les molesta que Machado se haya alineado de una manera tan clara con la posición del Gobierno estadounidense y no defienda Venezuela. Por ejemplo, cuando Washington acusó «a la gran mayoría de los venezolanos que llegan a Estados Unidos de ser malas personas con malas intenciones. Y también el hecho de que no haya dicho nada sobre los botes que estaban siendo bombardeados con ciudadanos venezolanos».

En el pasado, Machado ya se ganó más de un enemigo al pedir repetidamente una intervención militar de Estados Unidos para derrocar por la fuerza al presidente Nicolás Maduro.

También apoyó sanciones estadounidenses, que afectaban sobre todo a la población empobrecida. Asimismo, recientemente prometió a las empresas estadounidenses «una oportunidad por un valor de 1,7 billones de dólares» con lucrativos negocios en el sector del petróleo y el gas natural, así como con la extracción de oro y otros recursos minerales.

«La lucha incondicional de María Corina Machado es muy respetada en Venezuela. Pero ella no es una pacificadora. No está orientada al diálogo, no tiende puentes», opina Anja Dargatz, directora de la Fundación Friedrich Ebert, cercana al partido socialdemócrata alemán, en Venezuela. De ahí que en Venezuela también se haya cuestionado su Premio Nobel de la Paz, agrega.

Machado: opositora con prestigio internacional

Por otro lado, Dargatz también recuerda los méritos de Machado, que vivió oculta durante más de un año por temor a represalias en su país: como figura política destacada logró unir a la oposición antes de las elecciones presidenciales de 2024, denunciar públicamente ante el mundo entero el fraude electoral y forjar alianzas internacionales para que Venezuela no desapareciera de la agenda global. Esta cruzada ha incluido también una visita al Papa León XIV en el Vaticano.

«Machado ha buscado estas alianzas sobre todo en Europa, en redes de extrema derecha, como por ejemplo en el partido de extrema derecha Vox en España. El Premio Sájarov del Parlamento Europeo para ella y el candidato presidencial Edmundo González, en 2024, también fue exigido e impuesto en gran medida por el grupo parlamentario de derecha», explica Dargatz. «Pero la estrategia de Machado nunca fue consolidar la alianza opositora dentro de Venezuela. No ha cultivado esta alianza y ahora cada partido actúa por su cuenta», comenta a DW.

María Corina Machado es ahora solo una de las muchas líderes de la oposición, afirma Anja Dargatz. Sin embargo, la Premio Nobel de la Paz aún puede desempeñar un papel importante en el futuro de Venezuela: primero, con sus estrechos vínculos con el presidente estadounidense, Donald Trump, pero también con sus contactos en Europa. La directora de la Fundación Friedrich Ebert en Venezuela exige que la Unión Europea y Alemania despierten de una vez por todas:

«Deberían dedicar menos energía a mirar la bola de cristal de Trump para interpretar sus intenciones, y más a pensar por sí mismos lo que realmente quieren. Venezuela es un Estado soberano. También otros países pueden hablar, con la debida cautela, con Caracas. Ahora existe la oportunidad de un diálogo que Europa podría impulsar mejor con socios sudamericanos como Colombia y Brasil».

(vt/ms)