Imanol Arias cumplirá 70 años en 2026 y su hijo Jon, también actor, le hará abuelo. Tras un periodo convulso y firmada la paz con … Hacienda, vive un momento de paz y trabajo: triunfa con la serie ‘Innato’, estrena en cines ‘El molino’ y representa hasta el domingo en el Teatro Campos ‘Mejor no decirlo’, una comedia sobre las miserias de la vida en pareja que protagoniza junto a María Barranco. Tras 23 años y millones de espectadores con ‘Cuéntame’, el actor reconoce que el éxito planetario de la serie de Netflix le tiene un poco abrumado. Sigue leyendo la prensa en papel «porque con las pantallas me exalto» y vaticina que «volveremos masivamente a los espectáculos en directo».

–A veces, la verdad en el seno de una pareja no libera, sino que descoloca.

–Tenemos poca fe en las palabras, las contemplamos en esta sociedad como un elemento de confrontación y no de comunicación. Una pareja puede tener una relación asentada, pero si no hablan entre ellos no pueden ser felices. Esta obra se sitúa en la línea de comedias francesas como ‘Arte’, de Yasmina Reza. Los dos protagonistas nunca olvidan que se quieren. Llevo dos años representándola, primero en Buenos Aires con Mercedes Morán, y con un éxito tremendo.

–Hablar no es pelear.

–Ellos se pelean muy poco. En hora y cuarto he contado 34 carcajadas. Y nadie tropieza ni contamos ni un chiste.

–Esas carcajadas son porque nos reconocemos.

–Sí. A veces las espectadoras con mi personaje y otras los espectadores con el de María Barranco. ‘Mejor no decirlo’ es un monumento a la palabra. Mi percepción de viejo actor me dice que, después de tantas pantallas, el espectáculo en vivo produce en el espectador una sensación de reencontrarse con la escucha compartida. Estaremos de gira un año y pico. Es curioso, ¿sabes que no suena ningún móvil en las funciones?

Imanol Arias y María Barranco en una imagen promocional de 'Mejor no decirlo'.

Imanol Arias y María Barranco en una imagen promocional de ‘Mejor no decirlo’.

–María Barranco confiesa que usted era su amor platónico cuando llegó a Madrid en 1981.

–Éramos dos chavalines… El asunto es que yo nunca me enteré, ja, ja. Trabajamos juntos en una película que rodamos en Bilbao (‘Sálvate si puedes’, 1995). María ha insistido en los Imanoles (fue pareja muchos años del director Imanol Uribe). La conocí por medio de Antonio Banderas. Como no había móviles, recuerdo que me enteraba de castings y se lo contaba llamándola al portero automático de su casa. Esa ansia profesional me impidió darme cuenta de lo que estaba pasando.

–Los dos tienen ya muchas películas, mucha vida detrás.

–Sí. María me ha dado una enorme sorpresa: lo precisa que es en teatro. Cuando el público te arrastra es fácil que metas un chistecillo de más, pero con María eso no ocurre. Estoy feliz de reencontrarme y viajar con ella.

–Este 2026 cumplirá 70 años y su hijo Jon le hará abuelo. ¿Se lo cree?

–Y me he casado hace tres días. A esta edad, ya no tienes tiempo de perderlo. Lo de ser aitite me mata de ilusión.

–No para de trabajar.

–He estado tanto tiempo dedicado a un personaje que me dio muchas cosas pero que exigía dedicación… Ya no tengo ansiedad. Siempre he vivido muy bien con la incertidumbre de esta profesión. Cuanto te relajas en una situación, esta se produce más fácilmente. Trabajo continuamente y agradezco en esta gira que pueda librar lunes, martes y miércoles para ir a mi gimnasio. Estoy a punto de jubilarme, pero lo haré en activo. Los actores no esperamos morirnos en escena, pero siempre hay un personaje de mayor para hacer, como los de ‘Innato’ y ‘El molino’. En un momento de mi vida creía que lo importante era decir sí cuando te ofrecían algo, pero después entiendes que también hay que saber decir no. Para curarte. Todo lo que he hecho en un momento muy convulso de mi vida ha sido para reconocer mis errores, pero sobre todo para poder seguir trabajando. Eso es: aceptar, pagar y seguir trabajando.

–Hace un par de años me contó que cuando eres un personaje tan querido durante tantos años, «al cometer un error te sientes doblemente jodido».

–Sí. Hay que aceptarlo y responsabilizarse. Y sobre todo no cometer más errores. Con todo el cariño que le tengo al compañero (Antonio Alcántara), jamás volveré a salir de una función de ‘Muerte de un viajante’ sin poder saludar a la familia para meterme en un estudio de televisión. Vas con el ego tan subido de haber sido Willy Loman y la autoestima tan baja que eres capaz de decir muchas estupideces como las que yo he dicho.

–Esta primavera recibirá la Medalla de Oro de la Academia de Cine al haber sido uno de sus fundadores. Sin embargo, nunca ha ganado el Goya.

–Berlanga, que era muy gracioso, siempre me decía que yo no era fundador, que era solo funda. Tengo una relación muy cariñosa con la Academia, un ente muy aglutinante. He estado cinco veces nominado y nunca me han dado el Goya ni lo espero.

–Hombre, eso no se sabe.

–He levantado el culo cinco veces y me he vuelto a sentar. Fernando Fernán Gómez decía que el único problema de los Goya es que solo gana uno. Recuerdo el año de ‘El Lute’, cuando parecía cantado. Pero el gran maestro Alfredo Landa había salido quince minutos de ladrón en ‘El bosque animado’. Cuando gané en San Sebastián ya me advirtió: «El Goya te lo voy a ganar». A veces miro las estatuillas que tengo por casa y pienso que tengo que guardarlas, porque solo corresponden a un momento de mi vida.

Emma Suárez, Imanol Arias y Elena Anaya en la serie 'Innato'.

Emma Suárez, Imanol Arias y Elena Anaya en la serie ‘Innato’.

–¿Qué le ha quedado de estos años convulsos de problemas con Hacienda?

–Pocas veces en este tiempo he sentido rechazo, era más una situación que se prolongaba. El responsable de ese Ministerio tenía mucha historia detrás, aunque todavía no ha salido del todo. Mucho dirigismo, porque nosotros no estábamos dentro de esas sociedades condenadas en el caso. Nuestro expediente se colocó allí en un momento determinado. ¿Qué me queda? Que en la vida uno tiene que asumir lo que viene. Uno no puede pensar que todas las cosas están a favor o en contra, y más siendo artista. Me ha ayudado mucho a entender qué es la presión, la autoestima y que lo importante lo dices sobre un escenario. He hecho películas malas, unas quince, y la gente no me lo echa en cara, solo te recuerdan lo bueno. Hay que agradecerlo.