Dos extrabajadoras han dado jaque a Julio Iglesias. Han presentado una denuncia en su contra, adjudicándole presuntos delitos de acoso y agresión sexual. Narran escalofriantes episodios de vejaciones, agresiones físicas y verbales o de situaciones incómodas, así como de una supuesta explotación laboral. También de trabajar sin contrato aquel año 2021 en el que estuvieron a su servicio en sus mansiones de Punta Cana y Bahamas. Se trata de una empleada del hogar y una fisioterapeuta que el artista fichó en régimen interno para asegurar su bienestar. Parece que no fue recíproco y ahora sus quejas han iniciado una investigación por parte de la Fiscalía de la Audiencia Provincial.
Julio Iglesias ha permanecido en silencio estos dos días, mientras el escándalo anima un debate que divide la opinión pública. Todos quieren saber más, conocer todos los detalles del caso y entender qué ha podido suceder en las ya llamadas “casitas del terror” del Caribe. Por fin el artista se ha pronunciado para ‘Hola’. Lo hace para dejar claro que pronto ofrecerá su versión, pero adelanta que el testimonio en su contra es falso. De ahí que haya puesto a trabajar a sus abogados para perfilar una estrategia en lo judicial y en lo mediático. Y es que el escándalo ha paralizado medios de todo el mundo, fijando su atención en el artista, su entorno y, por supuesto, también sus propiedades, donde se especula qué sucedió en su interior.
Las mansiones de Julio Iglesias, epicentro del escándalo
La denuncia de dos extrabajadoras por presunto acoso y agresión sexual ha provocado un tsunami informativo. No solo se analiza el caso en sí, atendiendo el crudo testimonio de las supuestas víctimas y la defensa prometida del acusado. También se ha investigado en su entorno, encontrando que su mujer, Miranda Rijnsburger lleva tiempo alejada de él. Se comenta que hace meses que hacen vida por separados y que su matrimonio atraviesa una crisis que nada tendría que ver con esta reciente polémica. Una que tiene a ambos en shock.
Mirando Rijnsburger, mujer de Julio Iglesias, en una imagen de archivo en MarbellaGtres
Están acostumbrado a cierto grado de seguimiento por parte de la prensa, pero desde hace dos días se sientes desbordados. Equipos de medios de todo el globo han enviado a sus mejores profesionales para seguir los pasos de los protagonistas. También a hacer guardia en sus residencias repartidas por todo el planeta, en busca de la ansiada primera imagen, una primera declaración o un paso en falso que alimente la vorágine. Así, se producen conexiones en directo desde la puerta de muchas de sus propiedades, como así sucede ahora en Ojén, en la finca ‘Cuatro Lunas’, plagado estos días de periodistas.
Son muchos los medios internacionales que han enviado equipo gráfico y reporteros a las comentadas residencias de Punta Cana y Bahamas. Primero para dibujarle al público un perfil más próximo de lo que pudo haber sucedido, mostrando imágenes de las inmediaciones y de la propia vivienda desde la lejanía. Esto da jaque a la familia Iglesias, que no podrá disfrutar de ellas a su antojo, ni huir de la persecución que sienten ahora en sus otras casas. Un problema no solo para ellos, también para sus vecinos, grandes fortunas en su mayoría, que emplazaron aquí sus vidas precisamente para alejarse de miradas indiscretas e incómodos escándalos. Así se han quejado ya residentes de Indian Creek, Miami, donde no esperan ver a Julio, aunque sí asiduamente a sus hijos. Aquí les espera la prensa también.