El restaurante de First Dates ha sido testigo de un encuentro marcado por la superación personal y la honestidad entre Iraia, una camarera guipuzcoana … de 24 años, y Rubén, un estudiante y repartidor coruñés de 28 años. Ambos llegaron al programa con historias vitales cargadas de experiencias difíciles, lo que facilitó una conexión emocional profunda que, sin embargo, no logró superar la barrera de la falta de atracción física inicial por parte de la soltera vasca.
Iraia se presentó ante las cámaras compartiendo una trayectoria vital compleja, marcada por constantes traslados y «un paso por un centro de menores» . Según explicó, se encuentra en una etapa de cambio personal: «He tenido una infancia complicada, he estado siempre de un lugar a otro y ahora estoy cogiendo las riendas de mi vida, saliendo de mi zona de confort, y decidiendo vivir la vida, no solo existir».
Por su parte, Rubén acudió al programa con un cabestrillo en el brazo, llamando la atención de Carlos Sobera. El joven compartió que sufrió un grave acoso físico y mental durante su infancia, una etapa que superó gracias a sus padres y que le otorgó la templanza que hoy define su carácter.
Relaciones marcadas por los engaños
A pesar de que Iraia reconoció desde el primer momento que el físico de Rubén no le atraía, señalando que «no me ha llamado la atención, me gustan más altos, aunque yo sea bajita, me gustan bastante altos, y quizás con otro físico», la velada transcurrió con fluidez. Durante la cena, Rubén pidió a su cita que le ayudara a cortar la carne debido a su lesión, defendiendo que era un gesto «super romántico», a lo que ella accedió encantada. La conversación permitió a Iraia sincerarse sobre su pasado sentimental, revelando que ha tenido «dos relaciones, negativas por infidelidades, todas han terminado de forma trágica, con mentiras y engaños», lo cual la dejó marcada.

En el transcurso de la cita, ambos descubrieron puntos en común y Iraia propuso un juego en el que ambos se dibujaran mutuamente en su libreta para ver cómo se percibían. La guipuzcoana definió a Rubén como un chico «sincero y enérgico y alegre», mientras que él destacó la capacidad de ella para comunicar sus sentimientos.
Desenlace entre lágrimas
El momento más emotivo se produjo durante la decisión final. Rubén se mostró convencido de querer una segunda cita, argumentando que Iraia «es una persona que saca lo mejor de ti mismo y que intenta comunicar cómo se siente y creo que eso es importante porque en base a eso es como todos nos construimos mejor». Estas palabras provocaron que Iraia rompiera a llorar de emoción, explicando que «hay veces que necesitas que la gente valore el esfuerzo que haces, y que te lo digan así, lo agradezco un montón».
Sin embargo la honestidad de la soltera marcó el desenlace del encuentro. Aunque valoró profundamente la calidad humana del gallego, Iraia rechazó un segundo encuentro romántico por la falta de atracción física, aunque propuso mantener una amistad: «No tendría una segunda cita con Rubén porque físicamente igual no me ha atraído pero me encantaría ser amigos y tener contacto, me ha hecho sentir super bien, y me ha parecido una persona increíble y creo que mereces un montón la pena». Con este deseo de mantener el contacto, ambos cerraron una de las citas más sinceras de la temporada.