El edentulismo, más conocido como pérdida dental, puede darse en cualquier etapa de la vida, aunque es más frecuente en las personas mayores. Y se agudiza conforme avanza la edad. Según datos de la Encuesta de Salud Oral en España 2020, más de la mitad de los adultos jóvenes de 35-44 años han perdido al menos un diente, pero en el grupo de 65-74 años, la media se eleva a 11 y el porcentaje de desdentados totales es del 7,3 %. Esta circunstancia afecta a la nutrición, ya que la ausencia de piezas dentales limita la variedad de alimentos que se pueden comer con normalidad.
Perder dientes, más que una cuestión estética
La pérdida de dientes es común entre las personas mayores. Aunque a menudo se considera solo un problema estético, sus consecuencias van mucho más allá.
La falta de dientes dificulta la masticación, limita la variedad de alimentos que se pueden consumir y disminuye la calidad nutricional de la dieta. Con el tiempo, esto puede afectar a la energía diaria, complicar la digestión e impactar en el estado emocional. La pérdida de dientes también tiene efectos sociales y emocionales, ya que muchos mayores limitan sus interacciones en comidas o evitan lugares por la incomodidad al hablar o sonreír, lo que puede llevar al aislamiento y afectar la salud psicológica.
«Cuidar la salud oral en esta etapa no solo previene complicaciones médicas, también favorece la autoestima, la participación social y la calidad de vida de las personas mayores», indica Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.
Cómo influye la pérdida dental en la nutrición
La pérdida de piezas dentales tiene repercusiones significativas en la alimentación cotidiana y nutrición, sobre todo, de las personas mayores.
Su impacto más evidente es la dificultad para masticar de forma adecuada, lo que disminuye la eficacia en la digestión y transformación de los alimentos en nutrientes absorbibles. La falta de dientes restringe las opciones a aquellos alimentos que son más fáciles de masticar y tragar, como purés y alimentos blandos; esto puede limitar la variedad de su dieta y, por ende, su valor nutricional.
Algunas investigaciones han mostrado que las personas mayores con pérdida dental a menudo tienen ingestas más bajas de frutas, verduras y proteínas. Y la reducción en el consumo de ciertas categorías de alimentos puede llevar a deficiencias nutricionales. Por ejemplo, la falta de verduras y frutas puede provocar una ingesta insuficiente de vitaminas y minerales, lo que puede comprometer la salud general.
Cómo alimentarse bien con edentulismo
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Los expertos brindan algunas ideas clave:
🔸 Adaptar la dieta sin perder valor nutricional
Es posible modificar las texturas sin renunciar a los nutrientes, preparando cremas, purés, guisos tiernos o pescados suaves que aporten proteínas, fibra, vitaminas y minerales esenciales.
Hoy en día, además, los avances en cocina texturizada permiten ofrecer platos con la misma apariencia, aroma y sabor que los alimentos originales, lo que ayuda a mantener no solo la salud nutricional, sino también el placer y la experiencia gastronómica. Un ejemplo de esto último es el recetario tradicional vasco para personas con disfagia publicado por la Fundación Alicia.
🔸 Masticar despacio y en pequeñas cantidades
Dedicar más tiempo al acto de comer facilita la digestión, mejora la absorción de nutrientes y reduce el riesgo de atragantamiento. Como recuerdan desde Sanitas Mayores, fraccionar los alimentos en trozos pequeños y masticar con calma permite que la saliva actúe correctamente en la primera fase del proceso digestivo.
🔸 Mantener una adecuada hidratación
La pérdida de piezas dentales y ciertas prótesis pueden alterar la producción de saliva, generando sequedad bucal. Beber suficiente agua a lo largo del día facilita la deglución, protege las encías y contribuye a prevenir problemas como infecciones o dificultad para tragar.
🔸 Consultar con un especialista en nutrición
Si la persona mayor reduce la cantidad de comida, muestra menos interés por la alimentación o presenta bajadas de energía, conviene buscar apoyo profesional. Una intervención temprana puede prevenir déficits nutricionales graves, detectar trastornos asociados y ofrecer pautas personalizadas para mantener una dieta equilibrada.
Principales causas de la pérdida dental
Las tres principales causas de la pérdida dentaria son la caries, la enfermedad periodontal y las fracturas de dientes. Otros factores, como la diabetes, la presión arterial alta o la artritis reumatoide, también favorecen el edentulismo.
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Asimismo, la ausencia de higiene bucodental, una dieta que contenga alimentos perjudiciales para la dentición o el tabaco y el alcohol, son otros motivos por los que se puede producir la caída de dientes a cualquier edad.
Cómo prevenir la pérdida de dientes
El Consejo General de Dentistas ofrece las siguientes recomendaciones para prevenir la pérdida dentaria:
- Mantener una buena higiene bucodental, cepillándose, al menos, dos veces al día con pasta dentífrica fluorada, sin olvidar la higiene interdental (con cepillo interdental o seda dental), una correcta limpieza de la lengua y renovar el cepillo cada tres meses.
- Visitar al dentista, al menos, una vez al año es una buena manera de prevenir la caída dentaria. El odontólogo puede diagnosticar a tiempo una patología que podría derivar en la pérdida del diente.
- Cuidar la dieta. La alimentación es un punto esencial para prevenir este problema. Para ello, es necesario seguir una dieta saludable, rica en verduras, pescado y frutas, ingerir alimentos con calcio y no tomar azúcares.
- Evitar golpes. Los traumatismos, sobre todo en la práctica del deporte, pueden ser causa de pérdida de dientes, que se previenen con el uso de protectores bucales.
- También es fundamental evitar malos hábitos, como morderse las uñas, usar los dientes como herramientas, fumar y beber alcohol.