La introducción de Molina sirvió para situar esta visión en un contexto amplio, donde la digitalización aparece como respuesta a exigencias normativas crecientes, a la necesidad de resiliencia frente a eventos climáticos extremos y a la complejidad operativa de redes cada vez más extensas. En paralelo, la intervención de Roca aterrizó ese marco estratégico en un caso concreto: el despliegue del PERTE de depuración y saneamiento en la Comunitat Valenciana, con cifras, retos y aprendizajes asociados a su ejecución.
Experiencia y enfoque integral en la digitalización del agua
Albert Molina inició su intervención con una actualización sobre la evolución de Adasa, una trayectoria de más de tres décadas vinculada exclusivamente al ciclo del agua. Esa especialización ha permitido a la compañía desarrollar un portfolio integral que cubre desde la consultoría y la ingeniería hasta la operación, el mantenimiento y el desarrollo de plataformas digitales, integrando tanto tecnologías OT como IT.
Uno de los mensajes centrales fue la importancia de entender la digitalización como un proceso que abarca todo el ciclo de vida del dato. Desde la captación en campo mediante sensórica hasta su conversión en indicadores y modelos analíticos, cada fase presenta riesgos y decisiones de diseño que condicionan el resultado final. En este sentido, la experiencia en operación y mantenimiento se presentó como un elemento clave para diseñar soluciones sostenibles en el tiempo.
En la estrategia específica para depuración y saneamiento, Molina situó el cumplimiento normativo como punto de partida, seguido de la resiliencia climática, la optimización operativa, la gobernanza del dato y la preparación para la reutilización. Todo ello apoyado en principios transversales como el agnosticismo tecnológico y la ciberseguridad incorporada desde el diseño.
Escalar la digitalización: el PERTE como banco de pruebas
El segundo bloque de la intervención se centró en la contribución de Adasa a los proyectos del PERTE de depuración y saneamiento. Molina expuso la magnitud del reto desde una perspectiva industrial y operativa: cientos de EDAR digitalizadas, miles de sensores desplegados, armarios de control intervenidos y la integración simultánea de varias plataformas digitales en plazos muy ajustados.