La noticia de la muerte de la princesa Irene de Grecia en el palacio de la Zarzuela este jueves por la mañana se ha producido mientras la familia real griega celebraba en Tatoi un memorial por el tercer aniversario del fallecimiento de su hermano, el rey Constantino II de Grecia, enterrado en el cementerio de este palacio de Atenas el 16 de enero de 2023. Allí descansará muy pronto también la princesa Irene, a quien en las próximas horas sus seres queridos empezarán a velar en la capilla ardiente que está instalándose en estos momentos en el palacio de la Zarzuela.

Así lo ha comunicado esta tarde la Casa Real, mediante un mensaje en el que se precisa que el velatorio quedará limitado al ámbito familiar. La nota de Casa Real también informa de que este sábado 17 sus restos mortales reposarán unas horas en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid, un templo ortodoxo al que se espera que la Familia Real acuda a despedir a la princesa (de Grecia, pero nacionalizada española en 2018) antes de su regreso final a su viejo país.

En cuanto al funeral, se celebrará el próximo lunes 19 de enero en Atenas. Ese mismo día, la princesa Irene será enterrada en el cementerio de Tatoi, donde hace solo tres años se la pudo ver llegar junto a los reyes Felipe y Letizia y la reina Sofía al entierro de su hermano.

Sus padres, los reyes Pablo y Federica, también están enterrados allí, y lo mismo otros miembros de la familia real griega como el rey Jorge I, el primer monarca de la Casa de Glücksburg. Fue este rey quien a finales del siglo XIX mandó construir Tatoi, un palacio que recientemente ha empezado a resurgir de su ruina y pasará a acoger un museo sobre la antigua monarquía helena en el que Constantino, Irene, Sofía y los años en que crecieron y vivieron en él ocuparán un lugar destacado.