¿Se puede dar positivo en un control de alcoholemia sin haber bebido nada de alcohol? Sí, se puede, aunque no es algo frecuente. Las personas que sufren el denominado síndrome de la autocervecería experimentan los síntomas de una intoxicación etílica sin haber probado una gota. Lo que sucede es que su cuerpo, y concretamente los microorganismos que habitan en su intestino, es capaz de producir alcohol.

Se conoce también como síndrome de la destilería porque es exactamente lo que sucede: el intestino se convierte en una destilería, en la que ciertas levaduras y bacterias fermentan los azúcares que se ingieren a través de los alimentos para producir etanol.

El microbiólogo Ignacio López-Goñi, catedrático de Microbiología y director del Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra, explica en su blog en qué consiste este trastorno. “En una persona sana siempre hay una pequeñísima cantidad de alcohol producida por la fermentación de las bacterias y levaduras de la microbiota intestinal”, aclara. “Sin embargo, cuando proliferan determinadas levaduras o bacterias en el intestino pueden producirse niveles extremos de alcohol en sangre, lo que se denomina síndrome de autocervecería o síndrome de fermentación intestinal”. Los pacientes con este síndrome “presentan signos y síntomas de intoxicación por alcohol, a menudo relacionados con una dieta rica en azúcares y carbohidratos y el uso de antibióticos que pueden alterar el ecosistema intestinal”, agrega el microbiólogo.

Este trastorno es más frecuente en las personas que padecen ciertas patologías, como obesidad, diabetes o enfermedad de Crohn, pero también puede ocurrir en personas sanas. Según expone López-Goñi, aunque es un problema muy raro, puede que no lo sea tanto: “Muy raramente se diagnostica y probablemente esté infradiagnosticado”.

Según las estimaciones de la Clínica Cleveland (Ohio, Estados Unidos), hay “menos de 100 casos documentados de síndrome de autodestilación, pero la mayoría de los investigadores sospechan que es más común de lo que creemos”. El escaso conocimiento en torno a esta afección es uno de los principales obstáculos para que afloren la mayoría de los casos.

Visión borrosa o doble

(Foto: Shutterstock)

Los síntomas que produce este síndrome son leves en muchos casos, mientras que en otros, a medida que aumenta la concentración de alcohol en sangre, se parecen más a lo que se conoce como estado de ebriedad.

Síntomas leves o moderados

  • Niebla mental.
     
  • Torpeza.
     
  • Mayor tiempo de reacción.
     
  • Somnolencia.
     
  • Razonamiento alterado.
     
  • Problemas de memoria.
     
  • Desinhibición.
     

Síntomas avanzados

  • Agitación.
     
  • Problemas de equilibrio.
     
  • Visión borrosa.
     
  • Pupilas dilatadas.
     
  • Cara enrojecida.
     
  • Cambios de humor.
     
  • Vómitos.
     
  • Dificultad al hablar.

Independientemente de si aparecen o no síntomas relacionados con la intoxicación etílica, también puede haber otras manifestaciones: dolor abdominal, desmayos, tripa hinchada, gases, fatiga, sensibilidad alimentaria, resaca, cambios en las heces, secreción nasal, tos…

Microorganismos implicados en la fermentación etílica

El síndrome de autocervecería se ha relacionado con la proliferación de varias cepas de levaduras de las familias CandidaSaccharomyces, como S. cerevisiae, S. boulardii, C. glabrata, C. albicans, C. kefyr y C. parapsilosis. También se ha vinculado con cepas de las bacterias Klebsiella pneumoniaEnterococcus faeciumE. faecalisCitrobacter freundii.

“Una alteración de la microbiota intestinal (disbiosis) puede permitir que estas cepas fermentadoras colonicen en exceso”, apunta López-Goñi. “Una dieta rica en carbohidratos y alimentos refinados favorece la fermentación y la producción interna de alcohol que es absorbido en el intestino delgado, que pasa a la sangre y produce los efectos de una intoxicación sin consumo de alcohol”.

Con el objetivo de comprender mejor este síndrome, un equipo de investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts (Estados Unidos) ha evaluado a 22 personas afectadas, 21 individuos sin la afección que conviven con ellos y otros 22 controles sanos y no relacionados con ellos. El estudio, recientemente publicado en Nature Microbiology, revela que las muestras de heces obtenidas de pacientes que estaban experimentando un brote del síndrome de la autocervecería producían una cantidad significativamente superior de etanol que las del resto de los participantes. Estos resultados perfilan el análisis de heces como una posible herramienta diagnóstica del trastorno.

El examen fecal reveló la implicación clave de varias especies bacterianas en la fermentación, entre las que se encuentran Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae. Además, durante los brotes etílicos algunos pacientes presentaron niveles mucho más altos de ciertas enzimas involucradas en las vías de fermentación.

Tratamiento del síndrome

El tratamiento se suele basar en una combinación de medidas. Fundamentalmente, se pueden prescribir antibióticos o antifúngicos y se recomiendan cambios dietéticos encaminados a aumentar el contenido de proteínas y reducir el de azúcares (que son los que fermentan debido a la acción de los microorganismos y se convierten en alcohol).

En el estudio recién publicado, los investigadores documentan el caso de un paciente que experimentó cierto alivio de los síntomas tras someterse a un trasplante de microbiota fecal ante el fracaso de otros tratamientos. “Nuestro estudio demuestra el potencial del trasplante fecal”, afirma la coautora principal, Elizabeth Hohmann, de la División de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Medicina del Hospital General Brigham de Massachusetts. “En términos generales, al determinar las bacterias y las vías microbianas específicas responsables, nuestros hallazgos podrían facilitar el diagnóstico, mejorar los tratamientos y aumentar la calidad de vida de las personas que viven con esta afección rara”.