En una ciudad tan grande y en la que vive tanta gente como Barcelona, la convivencia entre vecinos es primordial. Y aunque tener una normativa cívica pueda parecer una medida evidente, hay muchas cosas que hacemos en nuestro día a día que no sabemos que no están permitidas y que afectan a aguardar el respeto entre los vecinos.

Por ese motivo, el Ajuntament de Barcelona ha querido actualizar la Ordenanza de Convivencia de la capital catalana para adaptarla a las nuevas circunstancias. Esta renovación ha sido aprobada por el Pleno municipal y anunciada este mismo jueves 15 de enero. Por lo que entrará en vigor, una vez publicada, el próximo 15 de febrero. 

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La Ordenanza de Convivencia, es «la norma del Ajuntament de Barcelona que establece qué acciones no se pueden realizar en la calle y las sanciona económicamente para reforzar su cumplimiento». Sirve para regular los comportamientos en calles, plazas, parques, playas y demás espacios de uso común de la ciudad. Su objetivo principal es garantizar el civismo, la seguridad.

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El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni,

Alejandro Garcia / EFE

Según ha explicado el consistorio, esta actualización era necesaria por varios motivos. En primer lugar, los cambios sociales y de uso del espacio público producidos en los últimos 20 años, la necesidad de combatir la percepción de impunidad e inseguridad detectada en procesos participativos ciudadanos, la adaptación a nuevas leyes estatales y autonómicas.

Aunque esta nueva normativa especifica una serie de cosas que no pueden hacerse. El Ajuntament ha querido poner el foco en una en concreto: los elementos de carácter sexual. Y aunque tiene mucho sentido, hay cosas que para muchas personas podían ser totalmente normales y, que ahora, a partir del 15 de febrero, estarán prohibidas y se podrán sancionar con multas de hasta 300 euros. 

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El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni 

Toni Albir / EFE

Y es que la normativa específica que «está prohibido exhibir en la calle ropa u otros elementos que representen órganos genitales o tengan carácter sexual». Es decir, que todos aquellos que para las despedidas de soltero utilizaban accesorios o vestimentas con elementos sexuales, ya no podrán hacerlo o se enfrentarán a sanciones económicas graves.