El gobierno de Jaume Collboni subraya las fortalezas de Barcelona como candidata a sede de la nueva Agencia Estatal de Salud Pública (AESP), aprobada este jueves y adelantada por EL PERIÓDICO. Cuenta con el respaldo de Generalitat de Catalunya y Diputació de Barcelona y con el gancho de la residencia Ramon Llull de la Escuela Industrial, un edificio muy céntrico y de alto interés patrimonial. El consistorio, sin embargo, tiene clara que la mayor baza barcelonesa es su conectividad y su tejido científico y de innovación.

“Esta candidatura es la mejor opción para la Agencia Estatal de Salud Pública porque Barcelona ya es la capital científica y tecnológica de España y del sur de Europa”, zanja la concejala de salud, Marta Villanueva. En conversación con EL PERIÓDICO, la edil socialista destaca que el 8% del PIB catalán lo aporta el ecosistema de ciencias de la salud y biomedicina, el 94% del cual está radicado en la capital con más de 3.000 empresas y organizaciones en activo. “La mitad de la industria farmacéutica en España está en Barcelona”, remacha.

La experiencia pública también es notable. “La pandemia ha concienciado sobre la importancia de la salud pública, ámbito específico en el que la ciudad tiene mucha trayectoria, con una agencia propia de salud pública desde hace más de 40 años y otra agencia catalana en expansión”, agrega. “Además, nuestro laboratorio de muestras en la Vall d’Hebron es el más antiguo de España, tenemos toda una historia en salud pública que beneficiaría a la agencia estatal”.

La candidatura cita la posición aventajada de Barcelona en media docena de rankings internacionales de innovación e investigación. Por ejemplo, el Global Cities Investment Monitor 2024 , según el cual “es la segunda metrópoli del mundo en captación de proyectos de inversión extranjera en centros de investigación y desarrollo”, solo por detrás de Bangalore, “y la primera de Europa, con 184 proyectos captados en el periodo 2018-2023”. O el informe del Global Startup Ecosystem, de Startup Blink, que coloca la ciudad como el 5º principal ecosistema de empresas emergentes de la Unión Europea y el 33º del mundo en 2025. También presume de un sistema universitario con 240.000 estudiantes y más de 20.000 docentes e investigadores: “Catalunya genera más del 50% de la producción científica española en biomedicina”.

Frente a otras ciudades con menos músculo económico, Villanueva advierte que no es lo mismo instalarse en Barcelona que “en un lugar sin tantos profesionales ni las dinámicas propicias”. El contexto barcelonés y catalán, argumenta, “permitirá que la nueva agencia pueda desarrollarse mucho más rápido” porque “el talento atrae talento”. Aunque el organismo español no tiene la envergadura de la Agencia Europea del Medicamento que se le escapó a la ciudad en 2017, el consistorio ve claro que la AESP “es relevante para que el ecosistema local crezca y coja impulso”. “¡Es un win-win!”, resume.

Actualmente en la capital catalana no tiene sede central ningún organismo estatal de gran envergadura. Cuenta con una delegación de la CNMC, en las instalaciones de la que fue la oficina central de la antigua Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), en la calle Bolivia. Otro consorcio estatal con sede en la capital catalana es la Casa Asia. Asimismo, la ciudad intentó sin éxito acoger dos sedes europeas clave, la del Medicamento en 2017 y la de la Seguridad Alimentaria en 2002.

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