El más cercano a Irene de Grecia es su sobrino Nicolás de Grecia. El tercer hijo de Constantino de Grecia nació el 1 de octubre de 1969 en la Clínica Nueva Villa Claudia de Roma, donde la familia del rey heleno residía entonces después de su exilio. Un par de meses después, el bebé fue bautizado por el rito ortodoxo e Irene de Grecia actuó de madrina del niño sosteniéndole en brazos ante la pila bautismal. El bautizo contó con la presencia de la reina Federica de Grecia, madre tanto de Constantino como de Sofía e Irene.
La cercanía de Irene de Grecia con su sobrino y ahijado fue notable durante sus últimos años de vida. La princesa asistió el 25 de agosto de 2010 a la boda de Nicolás de Grecia con su primera esposa, Tatiana Blatnik, un enlace que se celebró en la iglesia de Aghios Nikólaos en la isla griega de Spetses, lugar de veraneo de la familia real griega.

Irene de Grecia con doña Sofía y doña Cristina en la boda de Nicolás de Grecia en 2025.
Milos Bicanski
El matrimonio se separó en abril de 2014 y tan solo nueve meses después, el 7 de febrero de 2025, Nicolás de Grecia se casaba por segunda vez con Chrysi Vardinogianni, una heredera multimillonaria griega, en la Santa Iglesia de San Nicolás Ragavas de Atenas. Ese fue el último evento familiar al que asistió Irene de Grecia, que llegó a la iglesia en silla de ruedas y acompañada por su hermana doña Sofía y su sobrina la infanta Cristina.

Irini Fournier es ahijada de Irene de Grecia y Pablo de Grecia.
Aldara Zarraoa
Madrina de Irini Fournier Vardinogianni
Precisamente los Vardinogianni siempre han sido muy cercanos a la familia real griega. Tanto es así que otra de las ahijadas de Irene de Grecia es Irini Fournier Vardinogianni, hija del empresario español Antonio Fournier y de la millonaria griega Ioanna Vardinogianni. La madre de Irini conocía a Irene de Grecia debido a la colaboración activa de ambas en la ONG Mundo en Armonía. Además, los Vardinogianni mantienen una gran amistad con la familia real griega a través de Mariana Vardinogianni, la que fuera mujer de Vardis Vardinogianni, un importante magnate naviero griego, y a la que doña Sofía conocía desde que eran niñas.
El abuelo materno de Irini Fournier es Nikos Vardinoyannis, un visionario que se hizo millonario tras establecer un centro de aprovisionamiento de combustible para barcos y cargueros en la isla de Creta, donde había nacido, un lugar estratégico en medio del Mediterráneo. En una entrevista concedida por Irini Fournier a Vanity Fair en 2019, la joven explicaba que «en Grecia se dice que los padrinos trasmiten su carácter a sus ahijados. De Irene (de Grecia), además de su nombre, he heredado su lado solidario y su amor por la música. De Pablo, su bondad y su carácter extrovertido y sociable”, comentaba refiriéndose además a su padrino, Pablo de Grecia.