Un tribunal italiano ha condenado a una empresa de Brescia, en el norte del país, a indemnizar con el equivalente a 18 mensualidades de salario a un trabajador que fue despedido por recuperar 1,60 euros de una máquina expendedora.
El empleado fue despedido en junio de 2024 después de que, tras comprar un café en una máquina automática y no recibir el cambio, recuperara las monedas al día siguiente cuando el técnico acudió a revisar el dispositivo.
La empresa calificó este hecho como un caso de «apropiación indebida» y añadió, además, una acusación de supuestas amenazas a un compañero de trabajo.
Sin embargo, la sentencia del Tribunal de Brescia destaca varios elementos clave: el trabajador contaba con más de 14 años de antigüedad, devolvió el dinero tras una discusión con un compañero y no se demostró ningún perjuicio económico para la empresa, ni tampoco se acreditaron las amenazas alegadas en la carta de despido.
El juez concluyó que el despido disciplinario no guardaba una proporción razonable con los hechos ocurridos y ordenó el pago de una indemnización equivalente a 18 salarios mensuales. No obstante, no se impuso la readmisión del trabajador, ya que este no la había solicitado.
El caso ha generado una notable atención en Italia por el fuerte contraste entre la mínima cantidad de dinero en disputa y la elevada compensación económica fijada por el tribunal, reavivando el debate sobre la proporcionalidad de las sanciones en el ámbito laboral.