El 60% de lospacientes mayores con demencia ingresados en hospitales de agudos experimentan uno o más síntomas conductuales de demencia (SCPD), incluyendo agresión, problemas de sueño, problemas de alimentación e irritabilidad. Así lo concluye una revisión publicada en la revista Age and Ageing.

Los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia (SCPD) son una característica común en el curso de la demencia, afectando hasta al 90% de los individuos. Estos síntomas, que incluyen depresión, ansiedad, apatía, euforia, irritabilidad, agresión, psicosis (como alucinaciones y delirios), comportamientos motores anormales y problemas de alimentación, generan angustia significativa para la persona con demencia, sus cuidadores familiares y los profesionales sanitarios.

Su presencia se asocia, además, con peores resultados de atención, como hospitalizaciones prolongadas, un uso inapropiado de medicamentos y un aumento considerable en los costes de la atención sanitaria. Por ello, los autores del artículo enfatizan la necesidad urgente de implementar enfoques de manejo de síntomas adaptados, mejorar la formación del personal, optimizar la comunicación con los cuidadores, así como priorizar la utilización de intervenciones psicológicas, que constituyen la primera línea en el abordaje de los SCPD, frente al uso de fármacos que conllevan efectos adversos.

Tal y como explican los autores, el manejo de los SCPD se vuelve particularmente desafiante en los hospitales de agudos debido al ritmo acelerado de trabajo, la limitación de personal y las rutinas de cuidado rígidas, que a menudo impiden una implementación sistemática y un monitoreo eficaz del manejo de los SCPD.

Además, las condiciones médicas agudas, especialmente el delirio, pueden desencadenar, empeorar o solaparse con los SCPD, complicando aún más el diagnóstico y el tratamiento. A pesar de que los pacientes con demencia hospitalizados tienen un mayor riesgo de desarrollar SCPD y sufrir sus consecuencias negativas, estos síntomas a menudo pasan desapercibidos en la práctica clínica, según advierten los autores. La evaluación temprana y precisa de los SCPD en este contexto es, por tanto, fundamental para su reconocimiento, manejo adecuado y seguimiento.

Históricamente, las revisiones existentes se habían centrado en entornos comunitarios o mixtos. Por ello, este estudio representa la primera revisión sistemática y metaanálisis en abordar específicamente la prevalencia de los SCPD en personas con demencia dentro de entornos hospitalarios de agudos, así como sus factores de riesgo, tratamientos y resultados.

El estudio, que incluyó a 109.805 pacientes mayores (con un rango de 42 a 53.156 pacientes por estudio) con demencia hospitalizados en agudos, reveló datos cruciales sobre los SCPD.

El metaanálisis confirmó una prevalencia combinada del 60% para uno o más SCPD. Es decir, el 60% de los pacientes mayores con demencia hospitalizados en entornos de cuidados agudos presentan uno o más síntomas conductuales y psicológicos de la demencia, si bien esta prevalencia varió entre los estudios individuales, oscilando entre el 8% y el 95%.

Síntomas individuales más comunes

Así, los SCPD más frecuentemente observados fueron

  • Agresión/agitación (39%)

  • Problemas de sueño (38%)

  • Problemas de alimentación (36%)

Otros síntomas prevalentes incluyeron ansiedad (29%), depresión (28%) y apatía (27%). Los síntomas psicóticos, como los delirios (24%) afectaron a aproximadamente uno de cada cinco pacientes, mientras que las alucinaciones a 16% de los casos.

Factores de riesgo identificados

Por otro lado, diversos factores se asociaron con un mayor riesgo de desarrollar SCPD en el hospital:

  • Sexo masculino y raza blanca.

  • Traslado desde centros de atención residencial.

  • Admisiones urgentes (especialmente por agitación).

  • Mayor gravedad del deterioro cognitivo.

  • Coexistencia con delirio.

  • Dolor no manejado (puede causar o exacerbar los SCPD, particularmente agitación y agresión).

  • Mala calidad de las interacciones entre el personal hospitalario y los pacientes.

Tratamientos y resultados adversos

Según la revisión realizada por los autores, los pacientes con SCPD en el hospital a menudo experimentan resultados negativos y un manejo subóptimo.

Este fenómeno implica una mayor probabilidad de recibir intervenciones agresivas o incómodas, como catéteres vesicales, alarmas de cama, ventilación mecánica invasiva y contenciones físicas. Estas medidas pueden, inadvertidamente, exacerbar o empeorar los SCPD y causar complicaciones, advierten los autores.

Solo aproximadamente la mitad de los pacientes recibieron tratamientos no farmacológicos, que son recomendados como primera línea de intervención, debido a limitaciones de espacio, recursos y personal.

Una proporción significativa de pacientes fue tratada con psicofármacos (antipsicóticos, ansiolíticos, hipnóticos y antidepresivos), a pesar de los riesgos de eventos adversos, incluida una mayor mortalidad, tal y como señalan los autores. Los SCPD se vincularon con una estancia hospitalaria más larga y una mayor probabilidad de institucionalización tras el alta.

La comunicación deficiente en el alta hospitalaria sobre los SCPD y los planes de cuidado fue un problema recurrente, contribuyendo a reingresos hospitalarios frecuentes y admisiones de emergencia.

Según el estudio, el problema es más grave en los hospitales. Esto puede deberse a que los pacientes con síntomas más activos y menos cooperativos a menudo requieren hospitalización para aliviar la carga del cuidador y estabilizar las condiciones físicas. Sin embargo, los síntomas menos «activos» como la apatía o la depresión pueden pasar desapercibidos en el ajetreo hospitalario, puesto que no siempre se perciben como disruptivos o angustiantes para el personal.

Asimismo, la frecuente coexistencia de delirio y SCPD, junto con la inconsistencia en su evaluación, sigue siendo un área compleja que requiere monitoreo clínico cercano para una gestión óptima, tal y como advierten los autores.

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