“Déjalo salir”, o como quieran traducir Let ‘er rip, es el epitafio que adorna la tumba del actor canadiense Leslie Nielsen (Regina, 1926-Florida, 2010). No busquen un significado poético o trascendental: se refiere a los pedos, su seña de identidad. Era famoso por ir a todas partes con un pequeño artilugio que, al ser accionado, simulaba el sonido de una ventosidad. Y lo mantuvo a su lado hasta el último momento, literalmente. Durante su funeral, celebrado con un cóctel y una fiesta en la que sonaba la música de Atrápalo como puedas, su mujer lo introdujo en el ataúd y lo activaba cuando alguien se acercaba a presentar sus respetos.
Leyendo esto, cualquiera pensaría en un cómico de raza, un niño que había crecido haciendo reír a familiares y compañeros de colegio, un clown vocacional, pero lo cierto es que durante la mayor parte de su carrera Nielsen fue un actor dramático o más bien hierático. Un galán tan atractivo como inexpresivo que participó en todas las producciones televisivas que se rodaron durante los sesenta y los setenta, de Alfred Hitchcock presenta a Colombo o Vacaciones en el mar.
Retrato del actor Leslie Nielsen en su juventud.John Springer Collection (Corbis via Getty Images)
Leslie Nielsen en una imagen promocional del clásico de ciencia ficción ‘Planeta prohibido’ (1956).Screen Archives (Getty Images)
El mundo descubrió a Nielsen cuando ya había sobrepasado los cincuenta. En el momento en el que algunos actores están calculando cuánto les queda para la jubilación, él dio un giro radical. No es que se reinventara, es que inventó un personaje que vertebró su carrera durante tres décadas. Si en una película aparecía Leslie Nielsen, uno ya sabía lo que iba a ver. El milagro lo obraron los ZAZ, o sea, David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, tres guionistas y directores de Wisconsin que un día decidieron escribir una película sobre un accidente aéreo que parodiase el cine de catástrofes que vivió su época gloriosa durante los años setenta. Para protagonizar Aterriza como puedas no buscaron actores cómicos. Creían que la esencia del proyecto es que todos se lo tomasen en serio, por absurdas que resultasen las situaciones, y para ello insistieron en contar con actores de carácter como Robert Stack, Peter Graves o Lloyd Bridges en lugar de Bill Murray y Chevy Chase, que eran las recomendaciones de Paramount. Para interpretar al impertérrito Doctor Rumack, les sugirieron al cómico Dom DeLuise, pero ellos solo tenían un nombre en mente: Leslie Nielsen.
“En aquel momento la gente reconocía su rostro por haber participado en cientos de películas y series de televisión, pero no necesariamente sabían su nombre”, reconoció Jerry Zucker en la historia oral de Aterriza como puedas.
Leslie Nielsen en Madrid en 1968.Gianni Ferrari (Getty Images)
“Todos los actores fueron fantásticos, la verdad, pero Leslie era el que estaba como pez en el agua. Leslie disfrutó cada minuto, y prácticamente no necesitó instrucciones, porque una vez que entendió lo que hacíamos, lo hizo suyo. Le encantó.” Había encontrado su sitio en el mundo de la interpretación. “Aterriza como puedas cambió por completo su carrera: interpretaba a un galán corpulento, guapo y serio, pero era el tipo más tontorrón que jamás hayas conocido”, aseguró el actor David Leisure, que interpreta a uno de los hare-krishna. Fue una de las primeras víctimas de su máquina de pedos. Se sentó a su lado, se presentó con la voz profunda que le sirvió durante muchos años para ser actor de doblaje y, de pronto, eructó. “Perdón, comí cebollas en el almuerzo”, se disculpó. “Y luego tenía esta cosa metida bajo el brazo y oías salir un pedo fuerte y escandaloso. Y luego iba a sentarse al lado de alguna chica, alguna extra, y hacía lo mismo y veías cómo su cara palidecía”.
Leslie Nielsen haciendo muecas en 1990.Mirrorpix (Getty Images)
Leslie Nielsen haciendo muecas en 1990.Mirrorpix (Getty Images)
Fue una constante en todos sus rodajes. El artilugio se lo habría fabricado un amigo médico y, un día, apareció en el plató con una caja llena de ellos y los vendió a todo el equipo por siete dólares. Como lo usaba todo el mundo todo el rato, el departamento de sonido tuvo que confiscarlos para que no se siguiesen arruinado tomas. Priscilla Presley también lo sufrió durante el rodaje de Atrápalo como puedas. “Yo no sabía cómo reaccionar. Entonces vio mi mirada y empezó a reírse. Sacó la mano del bolsillo y sacó este aparato que llevaba consigo todo el tiempo. Esa broma ayudó a consolidar una amistad que siempre apreciaré”.
Un cómico en el armario
Nielsen, que se consideraba a sí mismo “un cómico en el armario”, supo que el doctor Rumak era el personaje de su vida. “Le dije a mi agente: ¡No negocies! ¡Acepta! ¡Les pagaré por este papel!”, declaró años después a The New York Times. La película fue un éxito inesperado que tuvo entre sus principales activos la actuación de Nielsen. Para el director, era gracioso in intentarlo, un actor con ”una extraña habilidad para hacer payasadas de una manera creíble. Un comediante nato».
Suyas son las frases más recordadas de la película. Por ejemplo:
–Hay que llevar a esa mujer a un hospital.
–¿A un hospital? ¿Qué es, doctor?
–Un gran edificio lleno de enfermos y a veces no hay camas.
Sorprende lo tarde que llegó a un género para el que parecía haber nacido, pero él reconoció que le había faltado valor. “Nunca tuve el valor”, declaró en el programa The Last Resort With Jonathan Ross. “Tenía miedo de ponerme a prueba”. Nielsen era hijo de un miembro de la policía montada de Canadá quien, según aseguró una biografía no autorizada, golpeaba a su mujer y sus hijos, y se crio en una zona cerca del Ártico donde, según reconoció, su principal preocupación era “no morir congelado”. Se alistó a los 17 años en la Fuerza Aérea y, tras licenciarse, se fue a vivir a Nueva York para estudiar interpretación. No era el único actor de su familia: su tío fue Jean Hersholt, un nombre que sonará a los asiduos a la noche de los Oscars, ya que en su homenaje se entrega un galardón en reconocimiento a labores extraordinarias en causas humanitarias (el último recayó en la cantante y actriz Dolly Parton).
Leslie Nielsen con Rebecca Holden en una imagen de la serie de televisión ‘Escuadrón de policía’ en 1982.Archive Photos (Getty Images)
Se apuntó al Actors’ Studio, al igual que Marlon Brando o Montgomery Clift, y gracias a su atractivo físico y su voz profunda no tardó en encontrar un hueco en la pantalla. En cine tuvo su primer éxito gracias al clásico de ciencia ficción Planeta prohibido (1956). También lo vimos en otro clásico, La aventura del Poseidón (1972), donde interpretaba uno de esos personajes que parodiaría después. Y estuvo a punto de ser el Mesala de Ben-Hur (1959), pero su papel acabó en manos de Stephen Boyd. Trabajaba más que nadie, pero no destacaba por nada; como señaló un crítico, “era simplemente un galán atractivo en una industria repleta de galanes atractivos”.
Su aspecto severo hizo que muchas veces interpretase personajes peligrosos. “Al principio me elegían con frecuencia para interpretar a un joven de alta alcurnia con… problemas, y luego para un papel de villano, desde villanos del oeste con sombrero negro hasta policías corruptos. De hecho, el último papel serio que interpreté fue el de villano, junto a Barbra Streisand, el cliente cruel que ella asesina en Loca [1987]”, reconoció en Den of Geek. Nunca se arrepintió de su giro, aunque era consciente de que no había vuelta atrás. “Ahora que he hecho comedia, me encantaría volver a hacer dramas intensos. El problema es que podría hacerle la cosa más horrible a una mujer indefensa y el público se reiría”.
Hizo cine, televisión y teatro, siempre en roles dramáticos. Algo que hoy resulta llamativo. “Estamos sorprendidos de que la gente lo haya tomado en serio todos estos años, y es bastante desconcertante verlo en un drama del pasado”, afirmó Jerry Zucker al Chicago Tribune”. Ellos tuvieron claro desde el principio el gran actor cómico que era y no dudaron en colocarlo como protagonista en su siguiente éxito: Agárralo como puedas (1988). Su Frank Drebin es el sinónimo de incapaz que se cree infalible. A pesar de que la serie en la que está basada, Police Squad, fue un fracaso que no pasó de la media docena de capítulos, el mismo equipo vio años después cómo la adaptación cinematográfica se convertía en un éxito instantáneo. Costó apenas 12 millones y recaudó más de 80. Un triunfo que dio lugar a dos secuelas (y un reboot reciente con Liam Neeson en el papel de Nielsen) y un sinfín de copias de más o menos calidad para las que siempre intentaban contar con el canadiense. Se había convertido en un icono del humor absurdo. Pero no todo funcionaba. No lo hicieron Reposeída (1990), la parodia de El exorcista que rodó con una Linda Blair en horas bajas, tampoco Drácula, un muerto muy contento y feliz (1995) de Mel Brooks.
Leslie Nielsen con Alexandra Jiménez y Michelle Jenner en el estreno de ‘Spanish Movie’ en 2009, en la que tuvo una aparición estelar y se convirtió en uno de sus últimos papeles.Carlos Alvarez (Getty Images)
El rey del genero conocido como spoof se había encandilado de Nielsen tras verlo en Agárralo como puedas, pero la parodia de las películas del vampiro transilvano fue un desastre que no convenció a crítica ni público. Tampoco los productos de dudosa calidad basados únicamente en su presencia, en los que en España se añadía la coletilla “como puedas”; véanse Espía como puedas, Acampa como puedas, Asegúrate como puedas o Esquía como puedas. La imaginación al poder. Él parecía encantado a pesar de los pobres resultados. No dudó en hacer cameos en la tercera y la cuarta parte de Scary Movie, la otra gran saga de parodias cinematográficas, y también en Superhero Movie. Curiosamente, su última película fue otro spoof, Spanish Movie, la parodia del cine español reciente de Javier Ruiz Caldera, donde coincidió con otro genio de la comedia, Chiquito de la Calzada. Aunque su carrera al margen de los Zucker no alcanzó las mismas cotas de calidad, el actor está en el altar de la cultura pop por otro papel. En 1992 fue Lucas Hollingsworth, el elegante tio de Blanche que llevó al altar a Dorothy en el último capítulo de Las chicas de oro.
Nielsen, de cuyo nacimiento se cumplirán cien años en febrero, fue un hombre satisfecho y feliz. “He recibido algunos premios y, para ser honesto, nunca esperé ninguno de ellos”, declaró en 2008. “Me gané bien la vida durante décadas, y eso fue suficiente. Eso y, tal vez, un buen cheque de vez en cuando. Y un sándwich de mantequilla de cacahuete y mermelada, tal vez”. No se puede pedir más.