Al igual que sucede con otros periodistas televisivos, Lydia Lozano sigue atentamente todo lo relacionado con las presuntas agresiones físicas y sexuales de Julio Iglesias contra dos de sus trabajadoras. Y se atreve a definir a Miranda, la esposa del cantante, con una frase muy significativa: «Qué va a hacer ahora la pobre, si ha sido muda toda la vida».

La colaboradora de «¡De viernes!» añade en conversación con los reporteros de Europa Press que «nunca ha hablado, ni se pronuncia, ni habla ni nada, la mujer perfecta a la sombre de Julio. Esto no es un matrimonio al uso».

Julio Iglesias y MIranda RijsburgerJulio Iglesias y MIranda Rijsburgerlarazon

Se refiere a que la holandesa y su marido prácticamente viven separados y apenas se ven a lo largo del año. Ella está volcada en sus cinco hijos y él reside solo, acompañado de sus empleados y sin familia, entre Bahamas y la República Dominicana. Una relación conyugal casi inexistente.

Celosa de su vida privada

Lo mismo que la anterior piensa la mayoría de gente que conoce bien a Iglesias. Con el paso de los años se ha convertido en un hombre demasiado solitario, y ahora vive lejano a la realidad de los suyos.

Miranda no quiere saber lo más mínimo del mundo mediático, sonriente y callada ante las preguntas de los reporteros que en poquísimas ocasiones la pillan por la calle, y celosa de su vida privada.

De ella dicen que es discreta, sensible, cariñosa y respetuosa, muy enamorada del padre de sus hijos, pero consciente del tipo de existencia que le ha tocado vivir, alejada grandes temporadas del hombre al que quiere, al igual que ocurre con los hijos de ambos. Esta más cerca de su padre Chábeli, nacida durante el matrimonio del artista con Isabel Preysler, que el resto de hermanos.

Los dos se entienden al cien por cien y Julio la ve más que a su esposa.