El Azulmarino Mallorca Palma apunta a ser el cuarto equipo balear en militar en la máxima categoría del baloncesto femenino español. La escuadra de Alberto Antuña, reforzada con la mejor jugadora española de todos los tiempos, la mallorquina Alba Torrens, y con un balance sólo empañado por la derrota ante su único rival por el ascenso, un Celta con el que calca su balance (16-1), quiere seguir los pasos del Joventut Mariana, el Puig d’en Valls, pero por encima de todo, las marcadas hace medio siglo por las pioneras: el Flavia.

El equipo de Inca, marcado por figuras imprescindibles como Toni Pujol o la primera internacional mallorquina, Xisca Rotger, logró dar el salto desde la Segunda División en la temporada 1976/77, junto al Iberia, el Stadium Casablanca y el Valencia. Fue un paso efímero, pues apenas una campaña miltaron en Primera, la 77/78, en la que acabaron penúltimas, undécimas en la clasificación, con un balance de 4 victorias y 18 derrotas, descendiendo junto al Stadium Casablanca zaragozano. El Picadero fue el campeón de Liga y Copa, siendo las dominadoras por entonces de la competición.

Hubo que esperar tres décadas para que Mallorca recuperara su plaza en la ya Liga Femenina. Entre medias, el Puig d’en Valls ibicenco logró el ascenso en 2002, llegando incluso a disputar una final de la Copa de la Reina, que perdieron ante el Ros Casares en 2009. Fue el Joventut Mariana, el decano del baloncesto balear, el que dio el salto en mayo de 2008 de la mano del técnico Jorge Méndez, tras varias intentonas fallidas, brillando hasta 2012 entre las mejores hasta renunciar a su plaza. Jugadoras como Shay Murphy, Gaby Ocete, Gisela Vega, Paola Ferrari, Laura Villaescusa, Pula Seguí, Murriel Page… o una María España que puede repetir experiencia con el Azulmarino fueron algunas de las jugadoras que dejaron huella en Son Angelats.

Casi medio siglo después de la gesta del Flavia, que situó a Mallorca e Inca en el mapa nacional del deporte de la canasta (al igual que Yanko, La Gloria, Bàsquet Inca, Bàsquet Mallorca, Sant Francesc Llops o ahora el Ciutat d’Inca) ahora es el Azulmarino el que tiene en su mano devolver a Mallorca a la cima.