Científicos japoneses han establecido que la dosificación intraperitoneal de eritropoyetina (EPO) humana, tres veces por semana durante siete semanas, ofrece múltiples beneficios metabólicos en ratones con obesidad inducida por una dieta rica en grasas. La terapia redujo el peso hepático y el aumento de peso corporal, así como el tejido …
Científicos japoneses han establecido que la dosificación intraperitoneal de eritropoyetina (EPO) humana, tres veces por semana durante siete semanas, ofrece múltiples beneficios metabólicos en ratones con obesidad inducida por una dieta rica en grasas. La terapia redujo el peso hepático y el aumento de peso corporal, así como el tejido adiposo subcutáneo, con una concomitante mejora tanto en la tolerancia a la glucosa como en la resistencia a la insulina. Estos efectos se acompañaron de una marcada disminución de la acumulación de lípidos hepáticos y de la activación de genes lipogénicos en este órgano, reduciendo así la esteatosis.
Satoru Sugimoto, investigador de la Universidad de Medicina de la Prefectura de Kyoto y director del estudio, afirma que el tratamiento también tuvo un impacto positivo sobre la inmunidad, induciendo la polarización de los macrófagos hepáticos desde el fenotipo proinflamatorio M1 hacia el antiinflamatorio M2 y reduciendo la expresión de la citoquina proinflamatoria TNF-alfa en este órgano, si bien este último efecto no alcanzó significancia estadística. El científico prosigue indicando que la EPO regula la expresión de la epóxido hidrolasa soluble, enzima degradadora de epóxidos, compuestos con potente acción antiinflamatoria y vasodilatadora, estimulando además la sensibilidad a la insulina. En consonancia con este mecanismo de acción, el tratamiento incrementó los niveles de diversas especies de epóxidos, tanto en el hígado como en el plasma.
Sugimoto añade que los epóxidos son especialmente relevantes porque su estabilización puede contribuir a la resolución de la inflamación y a la mejora metabólica. La identificación de la EPO como modulador de la epóxido hidrolasa soluble abre una potencial nueva vía para tratar la enfermedad hepática asociada a la disfunción metabólica, concluye el investigador.
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