Jacinto Carbajal reconoció tras la derrota del Cáceres Patrimonio de la Humanidad frente al Coto Córdoba (58-70) que su equipo no supo moverse mejor en un partido de alta carga emocional y con mucho en juego en la clasificación. El entrenador resumió el choque como un duelo «marcado por las emociones», en el que los verdinegros estuvieron casi siempre «un poco a remolque» por su falta de acierto.

Ambos equipos llegaban condicionados por lo que había en juego. El cuadro andaluz buscaba mantenerse en la pelea por la primera posición y el Cáceres quería apurar sus opciones de escalar puestos para seguir aspirando a la quinta o sexta plaza. «En ese ambiente se ha movido mejor Córdoba», admitió. A su juicio, la diferencia estuvo en la eficacia ofensiva. «Los dos equipos hemos estado desacertados, con muchos fallos, incluso en el tiro libre. Lo que ha marcado la diferencia es que ellos han estado un poquito más acertados y nosotros fallones». Pese a ello, quiso poner en valor la actitud de los suyos: «El equipo ha intentado ir hacia adelante, rebotear y buscar segundas opciones, pero un poco a la heroica».

El desacierto de la primera mitad, además, marcó el resto del partido. «Nos ha condicionado mucho y nos ha impedido llevar la iniciativa. No estábamos mal, pero estábamos fallando. Y ese tiro fallado, otro tiro fallado, otro tiro fallado, te va haciendo un poquito de mella», lamentó.

«Un mal momento»

También asumió que el equipo atraviesa un momento delicado después de enlazar dos derrotas consecutivas, justo tras una segunda vuelta muy positiva. «Sabemos que igual estamos atravesando un mal momento. Después de esa brillante fase que hemos tenido en la segunda vuelta, enlazando muchas victorias, ahora hacemos dos derrotas seguidas y tenemos un poquito peores sensaciones».

Aun así, apeló a la reacción inmediata. «Hay que recuperar eso cuanto antes, son baches que tienen los equipos y a nosotros nos ha tocado ahora, en este final de temporada». Y recordó que el margen de error es mínimo en las dos jornadas que restan: «Nos quedan dos partidos muy importantes, Valladolid aquí en casa y, sobre todo, el último con Toledo, que va a ser sí o sí para definir esa plaza de ‘playoff’».

Sobre el ambiente de tensión que se vivió durante el encuentro, con protestas continuas en ambos banquillos, dejó una reflexión autocrítica: «Un partido de muchas emociones, con los banquillos de pie muchas veces protestando. Creo que nos tendríamos que haber centrado un poquito más en el juego e igual nos hubiera ido mejor».

La preocupación ahora está en evitar que la mala racha pese en el tramo decisivo del curso. «Esa es nuestra pelea ahora, intentar que se acabe la racha. Somos conscientes de que no estamos en ese momento, hablando coloquialmente, con la flechita para arriba». La clave, insistió, estará en el trabajo diario y en el aspecto mental: «Nuestra mano está en el día a día, en que no se nos caiga la gente mentalmente, trabajar y estar preparados tanto para competir aquí con Valladolid como, especialmente, en ese último partido con Toledo, que va a ser de vida o muerte».

El técnico cerró su análisis subrayando que este tipo de partidos anticipan la exigencia de un posible cruce de ‘playoff’. «Todos los equipos nos jugamos mucho. Son partidos muy físicos, son lecciones que hay que seguir aprendiendo e intentar que esa mala racha la pasemos cuanto antes».