El adenocarcinoma ductal pancreático es el tipo más común de cáncer de páncreas y tiene una baja tasa de supervivencia a cinco años. Comienza con un estado reversible llamado metaplasia acinar-ductal, en el que las células pueden regenerarse después de una lesión o inflamación.En este contexto, un nuevo estudio de la …
El adenocarcinoma ductal pancreático es el tipo más común de cáncer de páncreas y tiene una baja tasa de supervivencia a cinco años. Comienza con un estado reversible llamado metaplasia acinar-ductal, en el que las células pueden regenerarse después de una lesión o inflamación.
En este contexto, un nuevo estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan (EEUU) ha localizado vías celulares que pueden influir en los cambios metabólicos cuando las células progresan de la metaplasia al cáncer.
«Sabemos mucho sobre cómo se comportan y qué aspecto tienen los tumores pancreáticos, pero poco sobre cómo se vuelven cancerosos y qué cambios metabólicos suceden antes de que se desarrolle un tumor», afirmó la prof. Megan Radyk, ex becaria postdoctoral en el laboratorio de Lyssiotis y profesora asistente en el Centro Oncológico Integral Roswell Park (EEUU).
A partir de modelos de ratón los investigadores siguieron una serie de pasos para identificar qué vías celulares son importantes para la metaplasia y las lesiones precancerosas en el páncreas. Seguidamente, hallaron que dos enzimas —la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y la enzima málica 1— estaban presentes en niveles más elevados. Ambas enzimas producen NADPH, una molécula que las células utilizan para sintetizar lípidos y ácidos nucleicos como el ADN y el ARN.
A raíz de ello, pudieron constatar que la disminución de la actividad de la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa aumentaba el número de lesiones precancerosas.
Estos científicos se dieron cuenta de que cuando las células pancreáticas tienen niveles más bajos de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa y enzima málica 1, sus niveles de especies reactivas de oxígeno son más altos.
Si bien ambas enzimas producen NADPH, los investigadores observaron que la pérdida de solo la enzima málica 1 provocaba la progresión hacia el cáncer. «Esta diferencia pone de relieve la importancia de comprender qué vías metabólicas son importantes durante cada etapa de la progresión del cáncer», indicó la prof. Radyk.
«Nuestro estudio puede ayudar en la búsqueda de nuevos biomarcadores que permitan detectar el tumor de páncreas antes de que progrese. Dependiendo del nivel de estas enzimas, también podríamos identificar el riesgo que tiene un paciente de desarrollar cáncer», concluyó Costas Lyssiotis, doctor en Fisiología Molecular e Integrativa y codirector del Centro Rogel y Blondy para el Cáncer de Páncreas.
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