Consciente como psicóloga de los beneficios que los animales aportan al desarrollo de los más pequeños, Eugenia Osborne, hace años incorporó a Máxima, una braco húngaro, a su familia. Una perra elegante, noble y cariñosa que también ha protagonizado alguna divertida travesura

Eugenia Osborne junto a su perrita, Máxima© Rubén Seglar

¿Cómo llegó Máxima a tu vida?

Llegó hace casi seis años. Un amigo nuestro tenía una pareja de bracos preciosos y de un carácter maravilloso, y cuando tuvieron una camada decidimos que para los niños sería buenísimo tener un perro en casa.

¿Qué nos puedes decir de su raza?

Además de braco húngaro se les llama Vizsla. De cachorros no es difícil educarlos y no ladran nunca. Como buenos perros de caza, tienen un gran olfato. Les gustan especialmente los niños y son muy leales a sus dueños. Se trata de perros enérgicos y necesitan bastante ejercicio.

¿Cómo es la personalidad de Máxima?

Es obediente, cariñosa (a veces demasiado), leal, lista y le encanta jugar. Yo digo que tiene apego ansioso y que es mi acosadora (risas). Pero es tan buena que no me importa.

¿Qué es lo que más te gusta de ella?  

Que no ladra casi nada y jamás se pelea con otros perros.

¿Por qué le pusisteis Máxima de nombre?

Se lo puse yo. Me parece un nombre muy potente y me pareció perfecto.

“Tienen un gran olfato, son muy leales a sus dueños y son perros enérgicos que necesitan ejercicio”

¿Qué tal se lleva con tus hijos?

Es increíble. Siempre está pendiente de ellos y nunca ha tenido ningún gesto malo hacia ellos.

¿Recomiendas la raza para familias con niños?

Sí. Son unos perros supercariñosos y pacientes con los niños, con los de su familia y con los que no conocen también.

Muchas personas consideran a sus perros un miembro más de la familia, ¿qué significa Máxima para ti?

Es una hermana para mis hijos, y para mí es como a una cuarta hija.

¿Cuál es vuestro momento favorito juntas?

Cuando voy con ella a mis paseos largos. Ella tiene mucha energía y me ayuda a mantener un ritmo rápido. Pero lo mejor es cuando juego con ella a que me persiga. ¡Es tan divertido verla en posición de caza y que venga a por mí!

¿Tienes alguna anécdota divertida que hayas vivido junto a ella?

Sí: yendo en coche a Jerez, paramos en una gasolinera y la saqué para pasear. No nos dimos cuenta  de que había gallinas en la parte trasera sueltas. Las persiguió y a una de las gallinas parece que le dio un infarto. ¡Casi me da otro a mí!

Máxima, la perrita de Eugenia Osborne © Rubén Seglar

La relación entre perros y niños (por Begoña García Vericat, psicóloga)

  • Crecer con un perro en casa puede ser muy beneficioso para el bienestar psicológico de los niños. El poder participar en su cuidado diario les enseña a asumir responsabilidades, generando en ellos compromiso y constancia. Reconocer y atender sus necesidades también desarrolla su empatía.
  • Los perros muchas veces actúan como figura de apoyo emocional para el niño, siendo capaces de reducir sus niveles de ansiedad y estrés, e incluso reduciendo la sensación de soledad.
  • Pasear al perro genera dos beneficios claves: por un lado, puede generar interacciones sociales (algo que escasea desde la llegada de las pantallas); y por otro, puede ser un buen momento de conexiones familiares (en caso de varios hermanos, puede ser un buen momento para disfrutar a solas con cada hijo).
  • Un perro no solo acompaña la infancia de un niño, también contribuye a su desarrollo emocional y social.