Canarias es la quinta comunidad autónoma con más casos de VIH en España, una posición que preocupa seriamente a los profesionales sanitarios del archipiélago. Unas 1.500 personas reciben actualmente tratamiento preventivo en las islas, pero los nuevos diagnósticos no terminan de descender al ritmo que las autoridades esperaban. Y lo que más inquieta a los expertos no son solo las cifras: es la actitud. «Se está banalizando», alertan los profesionales, que detectan una pérdida generalizada del miedo al virus que pone en riesgo décadas de avances en prevención.
En este contexto, el sistema sanitario canario acaba de incorporar una nueva herramienta que podría marcar un punto de inflexión: la profilaxis preexposición (PrEP) inyectable, un tratamiento que se administra cada dos meses mediante una inyección y que sustituye a la pastilla diaria que hasta ahora era la única opción preventiva disponible. El objetivo declarado de Canarias es claro: reducir los nuevos diagnósticos por debajo de 200 casos anuales.
«Es un adelanto bastante importante y una pieza clave para intentar controlar la aparición de nuevos casos de VIH» — Guillermo Pérez, técnico del Servicio de Epidemiología de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias.
La nueva inyección que cambia la prevención del VIH en Canarias
El fármaco se llama Apretude (cabotegravir inyectable) y está financiado por la sanidad pública española desde principios de abril de 2026. España se ha convertido en el primer país en incorporar esta opción dentro de su estrategia preventiva frente al VIH, lo que la sitúa a la vanguardia mundial en la lucha contra el virus.
El tratamiento funciona de la siguiente manera: el paciente recibe primero dos inyecciones de inicio separadas por un mes. A partir de ahí, se administra una inyección cada dos meses. Es decir, seis pinchazos al año frente a las 365 pastillas que exige el tratamiento oral diario. Para muchas personas, esta diferencia no es solo práctica: es la diferencia entre cumplir el tratamiento o abandonarlo.
Los datos de eficacia son contundentes. En los ensayos clínicos de fase III, la PrEP inyectable redujo el riesgo de contraer el VIH un 66% frente a la pastilla diaria en hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transgénero, y un 88% en mujeres cisgénero. Pero los datos de la vida real son aún más impactantes: en más de 7.000 usuarios reales de distintos países y perfiles de riesgo, la efectividad supera el 99%.
¿Para quién está indicada la inyección?
La PrEP inyectable no sustituye a la pastilla diaria para todo el mundo. Está diseñada como alternativa para personas que tienen dificultades con la adherencia al tratamiento oral: pacientes que olvidan tomar la pastilla con frecuencia, personas con alergias o afectaciones renales provocadas por la medicación oral, personas en situaciones de vulnerabilidad social que no pueden garantizar la toma diaria, y profesionales del sexo que priorizan la discreción del tratamiento.
La directora general de ViiV Healthcare (la compañía fabricante) para España y Portugal, Christina Gabriel, ha señalado que Apretude llega en un momento crucial: «España debe cumplir su compromiso con ONUSIDA de alcanzar cero nuevas infecciones para 2030. Aún hay trabajo, es un tema no resuelto».
«Se está banalizando»: la alerta de los expertos canarios
Más allá del nuevo fármaco, lo que realmente preocupa a los profesionales sanitarios canarios es un cambio de actitud en la población. Los expertos detectan una banalización del VIH que se traduce en comportamientos de riesgo que habían disminuido en décadas anteriores. La percepción de que el VIH «ya no es lo que era» o de que «con una pastilla se soluciona todo» está generando una falsa sensación de seguridad que los profesionales consideran peligrosa.
Es cierto que los avances médicos han transformado el VIH de una sentencia de muerte en una enfermedad crónica controlable. Las personas que reciben tratamiento antirretroviral adecuado pueden alcanzar una carga viral indetectable y vivir con una expectativa de vida prácticamente normal. Pero «controlable» no significa «curable», y los expertos insisten en que la mejor estrategia sigue siendo no infectarse.
En España se producen cada año más de 3.000 nuevos diagnósticos de VIH. Casi 50.000 personas viven actualmente con el virus en el país. Y un dato especialmente preocupante: el 40% de los casos detectados en Canarias son diagnósticos tardíos, lo que significa que la persona ha vivido con el virus durante meses o años sin saberlo, pudiendo transmitirlo a otras personas.
El 40% de los casos de VIH detectados en Canarias son diagnósticos tardíos: la persona ha vivido con el virus durante meses o años sin saberlo, pudiendo transmitirlo sin ser consciente de ello.
Los datos epidemiológicos de Canarias dibujan un perfil claro. Siete de cada diez nuevos diagnósticos corresponden a hombres, con mayor incidencia en el grupo de edad de 30 a 49 años. La vía de transmisión predominante sigue siendo las relaciones sexuales sin protección, especialmente entre hombres que tienen sexo con hombres, aunque los expertos insisten en que el VIH no es un virus que afecte solo a determinados colectivos.
En 2024, 1.279 personas recibieron la Profilaxis PreExposición (PrEP) en Canarias, con un gasto para la sanidad pública de 171.134 euros. Esta cifra da una idea del alcance del programa preventivo, pero también de que aún queda margen para ampliarlo y llegar a más personas en riesgo.
La prevención del VIH en Canarias: más allá de la pastilla y la inyección
La estrategia de Canarias contra el VIH no se limita a los fármacos. La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias mantiene campañas activas de prevención a través de la web cerovihencanarias.com, donde ciudadanos y profesionales pueden acceder a información, recursos y puntos de diagnóstico. La estrategia abarca el uso de preservativos y lubricantes, la reducción de daños, las pruebas de VIH accesibles y la supresión viral con tratamiento precoz.
Los especialistas insisten en que hacerse la prueba del VIH debería normalizarse. Una persona que conoce su estado serológico puede acceder al tratamiento de forma inmediata, alcanzar una carga viral indetectable y, con ello, eliminar prácticamente el riesgo de transmisión. Es lo que la comunidad científica resume con la fórmula I=I (Indetectable = Intransmisible): una persona con VIH en tratamiento eficaz no transmite el virus.
Pero para que eso funcione, el primer paso es hacerse la prueba. Y el segundo, más difícil aún en una sociedad que ha perdido el miedo al virus, es no bajar la guardia. Porque aunque el VIH ya no mata como antes, sigue infectando. Y en Canarias, quinta comunidad con más casos de España, los números recuerdan que la lucha contra el virus está lejos de haberse ganado.