El torneo que se disputa estos días en la madrileña Caja Mágica se está viendo condicionado por un invitado inesperado que está afectando directamente al rendimiento de los deportistas. Un proceso vírico circula por los vestuarios e instalaciones del recinto, provocando el abandono prematuro de varios participantes tanto en el cuadro masculino como en el femenino.
Ojo porque no es la primera vez que esto ocurre en Madrid. Ya en 2024 hubo un caso parecido que se instaló en ambos vestuarios dejando fuera a muchos tenistas. Hay que tener en cuenta que la mayoría conviven durante las dos semanas en un mismo vestuario, uno para ATP y otro para WTA, y un comedor principal.
El caso más llamativo ha sido el de la polaca Iga Swiatek, vigente campeona y una de las principales favoritas para alzarse con el título. La número uno del mundo tomó la decisión de retirarse durante su partido de tercera ronda frente a la estadounidense Ann Li. Tras hacerse con el primer parcial en el desempate, cedió en el segundo y, cuando perdía por tres juegos a cero en la manga definitiva, optó por dejar la raqueta al no encontrarse en condiciones físicas de seguir compitiendo.
«Hay algo rondando entre los jugadores, un virus. Estoy segura de que estaré bien en un par de días, pero me faltaban las fuerzas, estabilidad, me encontraba muy mal«, relató la ganadora de múltiples grandes torneos. La jugadora europea confesó que ya el viernes había experimentado peores sensaciones y confió en que su estado mejoraría al saltar a la pista.
Este contratiempo médico no se limita a la tenista de Varsovia. Al cumplirse la primera semana del campeonato, las bajas médicas se han ido sucediendo con rapidez. La rusa Liudmila Samsonova ni siquiera llegó a comparecer en su duelo contra la checa Linda Noskova, argumentando un profundo malestar general. Días antes, la norteamericana Madison Keys ya había renunciado a iniciar su andadura en la competición por motivos clínicos muy similares.
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Quien sí logró finalizar su encuentro, aunque con evidentes dificultades, fue la estadounidense Coco Gauff. Durante su choque ante la rumana Sorana Cirstea, la norteamericana tuvo que solicitar asistencia médica tras sufrir vómitos en pleno esfuerzo.
A pesar del trance, logró remontar y llevarse la victoria tras más de dos horas de intenso juego. «Sinceramente, solo intentaba terminar el partido (…) Creo que, por desgracia, tengo lo mismo que varios aquí», explicó posteriormente Gauff, añadiendo que su principal preocupación era intentar no vomitar en la cancha.
En el cuadro masculino también se han registrado incidentes vinculados a esta afección. El veterano croata Marin Cilic no pudo disputar su eliminatoria frente al brasileño Joao Fonseca tras haber superado su primer compromiso, aduciendo estar inmerso en un proceso vírico. Por su parte, el francés Corentin Moutet justificó su derrota ante el español Daniel Mérida señalando al virus como causante directo de su falta de energía.
Ante esta situación de cierta incertidumbre, el resto de profesionales intenta extremar las precauciones. La argentina Solana Sierra, que de momento no ha presentado síntomas tras superar a la turca Zaynep Sonmez, reflejó el sentir generalizado de prudencia que impera en el circuito. «No sé qué puede ser. No nos dijeron nada. Pero tendremos cuidado con la comida e intentar estar alejados de todo», concluyó la tenista sudamericana.
Según ha podido saber Libertad Digital hay sospechas de que todo empezó con un plato dentro del menú del comedor de jugadores. En concreto se habla de unos tacos de gambas que habrían iniciado todo el proceso.