07/05/2026

Actualizado a las 11:07h.

Doce años depués del estreno de ‘Ocho apellidos vascos’, su protagonista, Dani Rovira, ha compartido detalles inéditos sobre lo que vivió detrás de las cámaras y su reacción al verse por primera vez en la gran pantalla. El actor ha confesado que el éxito del filme se debió, en gran parte, a una mezcla de «magia» y una absoluta falta de consciencia sobre la magnitud del proyecto.

Para Rovira, enfrentarse por primera vez al montaje final de la película no fue una tarea sencilla. El actor reconoció hace unos días en el programa ‘Héctor de comer’ (RTVE PLay), que se juntaron tres factores determinantes: era su primera película, era el resultado de dos meses de trabajo intenso y, sobre todo, suponía mostrar un enamoramiento real. «Yo viví una historia de amor muy bonita», confesó el actor al recordar su relación con su compañera de reparto, Clara Lago.

Esta carga emocional hizo que la primera toma de contacto con el filme fuera abrumadora. «Cuando yo vi la peli, a veces se me olvidaba, eran muchas emociones… el haber vivido esta historia con Clara», explicó Rovira, quien admite que necesitó ver la cinta una segunda y una tercera vez para empezar a procesarla de forma objetiva. En aquel momento, asegura, «no sabía que eso iba a causar lo que iba a causar».

El secreto del éxito: «Ser un caricato»

Al analizar su interpretación a distancia, Rovira destaca un elemento que considera clave: la inconsciencia. A pesar de que la película le hizo sentir «muy afortunado», el actor reflexionó a los fogones sobre cómo su falta de experiencia previa en el cine jugó a su favor. «De lo que me di cuenta es de lo inconsciente que yo era haciendo esa peli, que formaba parte un poco también del secreto».

Paradójicamente, el actor confesó que hoy en día se siente mucho más inseguro en los rodajes debido al conocimiento adquirido con los años. «Como sé más cosas, soy consciente de lo difícil que era».

Al recordar su papel como Rafa, el malagueño se define con humildad: «En Ocho apellidos vascos yo era un caricato y yo sé todos mis truquitos, todas mis herramientas, todo lo eché ahí».

La figura de Emilio Martínez-Lázaro y el futuro

El actor no escatimó en elogios hacia el director de la cinta, Emilio Martínez-Lázaro, a quien calificó como un «grandísimo director de comedia» que se transforma en el set de rodaje. «A Emilio rodar le rejuvenece, le hace muy feliz», señaló Rovira, recordando también su trabajo posterior con él en ‘Mi amor perdido’, junto a Michelle Jenner.

Sin embargo, ante la eterna pregunta de si se podrá repetir un fenómeno de masas similar, el propio Martínez-Lázaro parece tenerlo claro. Según relata Rovira, cuando al director le preguntaban en las promociones cuándo haría otra película como ‘Ocho apellidos vascos’, su respuesta era tajante: «Pues seguramente nunca».

Para Rovira, la combinación de factores que dio lugar a aquel éxito fue algo excepcional donde «surgió la magia» por mil razones distintas.