Ya hay sentencia para Kiko Matamoros (Madrid, 69 años) y su exmujer María José Giaever, conocida mediáticamente como Makoke (Málaga, 56 años). La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado al exmatrimonio de colaboradores televisivos, casados entre 2016 y 2018 —aunque antes de eso ya llevaban más de dos décadas juntos—, a un año y nueve meses de prisión por ocultación de bienes a Hacienda. Así que ambos evitan la cárcel; en España, según el Código Penal, el ingreso en prisión suele ser obligatorio para condenas superiores a los dos años.

La sentencia, conocida este viernes, 8 de mayo, considera probado que Matamoros ocultó sus ingresos a Hacienda al no presentar declaración, cobrar mediante empresas interpuestas o registrar su patrimonio a nombre de terceros, en particular de su exmujer. “No llores por mí. Ya hay sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el delito de ocultación de bienes. Gracias a los que me habéis creído y apoyado durante estos durísimos años y perdón a todos por lo que hice mal”, ha celebrado Matamoros a través de una publicación en su cuenta de Instagram, junto a una foto en la que sale rodeado de seguidores. Además, el colaborador ha compartido en sus stories un vídeo de otra cuenta en el que se detalla la condena y se celebra que finalmente tanto Makoke como él hayan obtenido la misma pena —cuando, en principio, la de Matamoros apuntaba a ser más alta—, además de tachar a su exmujer de “mentirosa”. Matamoros ha señalado a La Razón que la sentencia le parece “justa y equitativa”, donde asegura que a Makoke no se le ha aplicado el eximente de confesión, bajo su punto de vista “porque se vio abocada al reconocimiento de los hechos” en lugar de aceptarlos de forma voluntaria. Makoke, por su parte, solo ha subido a su Instagram un selfi en un espejo con el siguiente mensaje: “¡¡¡Hoy es viernes y el cuerpo lo sabe!!!”.

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El pasado 17 de abril, Matamoros y Makoke acudieron a un juicio en la Audiencia Provincial de Madrid en el que el excolaborador de Sálvame confesó que ocultó patrimonio a Hacienda, tanto ingresos como un inmueble, para evitar que la Agencia Tributaria ejecutara embargos por su impago de impuestos. Su exmujer, por su parte, reconoció que cooperó con dicha ocultación prestándose a que Matamros pusiera a nombre de ella una vivienda en Pozuelo de Alarcón (Madrid), comprada por ambos en 2011 por 1.315.750 euros. También puso a su nombre la cuenta a la que estaba vinculada la hipoteca, a pesar de que los ingresos que contenía eran de Matamoros.

Ante la confesión de estos hechos, la fiscalía pidió dos años de cárcel para Kiko Matamoros —antes de admitir el delito pedía cinco y medio—, y un año y nueve meses para Makoke —una sustancial rebaja comparado con los cuatro años que pedía al principio—, lo que ya garantizaba el no ingreso en prisión de ella. En esa misma sesión, el abogado del Estado, en representación de la Agencia Tributaria, pidió tres años y medio de prisión para él y un año y nueve meses para ella. Sin embargo, al final ambos han sido condenados con la misma pena de un año y nueve meses.

La sentencia de la Audiencia Provincial que se ha conocido este viernes considera probado que Matamoros ocultó su patrimonio a Hacienda para no satisfacer sus deudas tributarias, a fin de no “mermar” su “capacidad económica y, por tanto, su modo de vida”. En su visita a los juzgados del pasado abril, ya se consideró que ambos incurrieron en un delito de alzamiento de bienes con las circunstancias atenuantes de confesión y dilaciones indebidas en el procedimiento, por el que además se solicitaba una indemnización a Hacienda de forma conjunta de algo más de 400.000 euros. Sin embargo, finalmente, el fallo ha impuesto a ambos condenados una multa de 1.620 euros por este delito, absuelve a Matamoros del delito de frustración de la ejecución y absuelve a la sociedad Silla del Ring —propiedad del colaborador— del delito de insolvencia punible. También impone a ambos condenados indemnizar a la Agencia Tributaria por deudas tributarias de su compañía Silla del Ring: 76.500 euros de forma solidaria y más de 636.000 euros en el caso particular de Matamatoros.

Kiko Matamoros y Makoke, en el banquillo para declarar ante el juez de la Audiencia Provincial de Madrid por un presunto delito de ocultación de bienes, el 18 de marzo de 2026.Europa Press Entertainment (Europa Press via Getty Images)

Durante su declaración, Kiko Matamoros confesó que desde el año 2009 se valió de empresas creadas por él para generar un vaciamiento formal de su patrimonio y una apariencia de inexistencia de ingresos, para eludir así una potencial vía ejecutiva por parte de Hacienda tras no pagar los impuestos que le correspondían. Dijo que así canalizó su intervención en medios de comunicación y su labor de representante de terceros, en concreto de Makoke, a través de las sociedades Salto Mortal y Silla del Ring, vaciando las cuentas de estas empresas en su beneficio personal, y también ocultó a Hacienda rentas que obtenía de sus sueldos por su actuación profesional. Makoke, por su parte, aseguró que hasta 2018 no se enteró de que Kiko Matamoros no declaraba a Hacienda y que se prestó a que pusiera la casa de Pozuelo de Alarcón a su nombre para que no se la embargaran a su entonces pareja.

“Voy a afrontar lo que venga absolutamente. Tengo voluntad de acabar con un problema que creo que nos atañe a todos, a mí en primer término, a mi familia, mis hijos, y mi pareja, y creo que en cualquiera en mi situación desearía estar tranquilo y cumplir con mis obligaciones fiscales, o terminar de cumplir con ellas, y quedarme en paz”, dijo Matamoros a la salida de su vista judicial de abril.

El exmatrimonio ya había coincidido en la Audiencia Provincial de Madrid el 18 de marzo, en el inicio del juicio, ocho años después de hacer pública su separación tras 20 años de relación. En aquella sesión, él se mostró dispuesto a asumir su responsabilidad y ella presentó un nuevo informe pericial que hizo que se pospusiera el proceso. Una semana antes, se supo que la Fiscalía pedía cinco años y seis meses de cárcel para Matamoros, a quien consideró el cerebro de la operación, y cuatro años para su exmujer como cooperadora necesaria.