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Mano derecha, discípulo, estrecho colaborador… Son algunas de las expresiones que se han usado a lo largo del tiempo para describir la relación entre los arquitectos Josep Maria Jujol y Antoni Gaudí. Pero nada como ver, de la mano del primero, los detalles de aquella genial y prolífica colaboración.

Justamente, esto fue lo que pudieron disfrutar quienes asistieron ayer a las X Jornadas Jujolianas organizadas por el Col·legi d’Arquitectes de Tarragona y el Gremi de Pagesos de Sant Llorenç i Sant Isidre. Allí, Mònica Sans, arquitecta catalogadora del Arxiu Jujol, se encargó de enseñar algunos de las 141 piezas del fondo, especialmente dibujos, que hablan de la relación entre Jujol y Gaudí. Es apenas una pequeña muestra de todo lo que puede encontarse en un archivo que tiene más de 22.000 piezas y que todavía se están catalogando.
Las piezas de Jujol dan fe de un hombre que dibujaba sin freno. Daba igual si era en una lista de la compra, un folleto publicitario o uno de los cuadernos que siempre llevaba consigo. Algunos de esos dibujos, de hecho, son previos al ingreso de Jujol en la escuela de arquitectura.
Viendo las imágenes se tiene la sensación de estar ante un hombre que pensaba con un lápiz en la mano. Entre esos documentos que atesora el archivo hay, por ejemplo, muchos en los que Jujol es un simple paseante admirado por la obra de Gaudí (hay que recordar que el maestro le llevaba 27 años). Sus dibujos son lo más parecido a quien hoy va haciendo fotos con el móvil de los sitios que le impresionan. En alguno, de hecho, se cuela en el plano una mujer con un vestido largo y una cofia.
Pero si algunos dibujos destacan son los que tienen que ver con los proyectos en los que ambos arquitectos trabajaron juntos, como uno del interior de la Casa Batlló. Mònica Sans explicaba que recientemente pudo comprobar la exactitud de los detalles al comparar los dibujos, que llevaba digitalizados en el ordenador, con lo que puede observarse en la realidad.
J0089-2870. Dibujo del estudio de Gaudí en la Sagrada Familia, año 1940. Lápiz sobre papel adherido a papel, 18 x 24 cm.Josep Maria Jujol.Arxiu Jujol-COAC Tarragona
En otro de esos primorosos dibujos, de casi dos metros de ancho, se puede ver, por ejemplo, un estudio del interior de la Casa Milà en el que usa el color para mostrar el efecto que tendrían muebles y cortinas en la decoracón del conjunto.
Mesas frías y calientes
Pero, de tanto en tanto, vuelve el Jujol que documenta y aparece, por ejemplo, un dibujo que hace del estudio de Gaudí cuando se estaba construyendo la Sagrada Familia o de la caseta de los trabajadores.
Este nivel de cercanía no es de extrañar si se tiene en cuenta lo que decía, a continuación, en su exposición, Joan Mercadé, director de la Càtedra Jujol. Contaba que, para hacer posible su obra, Gaudí «no andaba solo por el mundo», sino que contaba con muchos colaboradores. Sin embargo, en obras como la Sagrada Familia, había «mesas calientes» que compartían por turnos quienes trabajaban en la obra y una única «mesa fría», es decir, que no era compartida. Y esa era la de Jujol.
J0084-2824 «Alzado de la fachada frente al comedor principal» (La Pedrera) realizado por Josep Maria Jujol. Dibujo coloreado de carpinterías, cortinas, pintura mural, mobiliario y croquis de carpinterías, en tonos rojizos. Lápiz, acuarela y pintura sobre papel.Arxiu Jujol-COAC Tarragona
Entre otras curiosidades, Mercadé relató, por ejemplo, lo que sucedió en la restauración de la Catedral de Mallorca, encargada a Gaudí y en la que contó, una vez más, con el trabajo de Jujol. Este último pintaba con vivos colores algunas sillas del coro, pero el resultado no fue bien comprendido por los presbíteros, que frenaron la reforma. Gaudí, explica, se plantó y ambos abandonaron la obra: «Eran un paquete, iban juntos», explica Mercadé. Todavía hoy pueden verse allí los dibujos inacabados de Jujol.
Y, como cada vez que se habla de la relación de los dos geniales arquitectos, siempre queda la duda de cuánto del legado de uno eclipsa el del otro. Un ejemplo es la botella de agua ‘Casa de Familia’, diseñada en 1912 para el orfanato del mismo nombre. Dichas botellas son vendidas ahora como souvenir de la obra de Gaudí aunque, como tantos otros elementos, fueron creadas por Jujol. Tal vez este Año Gaudí sea un buen momento para andarse con ojo.
Una oportunidad para ver el legado
Hasta este viernes 15 de mayo podrá visitarse la exposición ‘JuJoleJant l’arxiu, dibuixar i modelar’. La muestra está repartida entre la sede de la Demarcació de Tarragona del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) y la iglesia Sant Llorenç del Gremi de pagesos (hay que pedir cita previa en el 977 24 93 67).
Se trata de una oportunidad única para asomarse, a través de una pequeña ventana, a la inmensa producción de Jujol, quien no conocía fronteras disciplinarias: abarcaba la arquitectura, las artes aplicadas, la escultura e incluso la policromía. En la muestra pueden verse, como no, dibujos que proyectan algunas de sus obras emblemáticas, pero también elementos decorativos y hasta una sillas que decoró para su mujer.
Es una manera de comenzar a descubrir los tesoros del Arxiu Jujol que cuenta con más de 22.000 piezas, lo que le coloca como uno de los más completos, incluso si se compara con los de grandes arquitectos internacionales.
La siguiente cita es la exposición que el artista y poeta Perejaume prepara para el próximo noviembre en el Museu Nacional d’Art de Catalunya en el marco de la Capital Mundial de l’Arquitectura, que Barcelona celebra este año.