Ráfagas del hantavirus habían llegado a la campaña andaluza hasta este domingo, cuando a la vista de la corrección del operativo de traslado de los pasajeros, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, omitió mencionarlo, a diferencia de sus críticas cuando el barco aún navegaba lejos. Los populares han decidido obviar este asunto a no ser que haya algún incidente inesperado hasta de que se abran las urnas el próximo domingo, 17 de mayo. El PP calibra si continuará por la senda de la acusación al Gobierno “de falta de información” al Ejecutivo canario, una vez que se ha caído del discurso sobre “la falta de coordinación” ante la puesta en marcha de un engranaje internacional de amplio calado.
No espera el Gobierno grandes réditos de esta operación, a su juicio, de obligado cumplimiento, de la que el máximo logro será que todo salga bien. Sí tendría consecuencias negativas la aparición de algún episodio epidemiológico imprevisto dentro de España que no pudiera ser fácilmente controlado. Los 14 cruceristas españoles, 13 pasajeros y un tripulante, pertenecen a diversas comunidades autónomas, ninguno de Andalucía, y desde el primer momento han expresado su absoluta disposición y deseo de pasar la cuarentena en el Hospital Gómez Ulla de Madrid.
La crisis empezó el martes pasado y el PP no dudó pocas horas después en pedir la dimisión de la ministra de Sanidad, Mónica García, a la que consideró incapacitada para hacerse cargo de una crisis de esta envergadura. La maquinaria internacional —la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los organismos europeos— se puso en marcha junto a España como ejecutora de la operación. En todo momento el presidente canario, Fernando Clavijo, de Coalición Canaria, que gobierna con el PP en las islas, mostró reticencias y así ha continuado salvo un breve paréntesis en el que pareció que había entendimiento.
La ejecución correcta, de momento, de todo el operativo, no ha dejado rendijas a los populares para la crítica sobre las cuestiones de fondo: el dispositivo supervisado por la OMS y los organismos europeos ha funcionado. Las horas de conversaciones de miembros del Gobierno no han servido para el entendimiento. Tampoco la interlocución de “los técnicos” del Gobierno canario con el Ministerio de Sanidad, a través del secretario de Estado, Javier Padilla, y de la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, mano derecha en este episodio del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La crisis de madrugada del sábado al domingo dejó sin palabras a los representantes del Gobierno central. Esa madrugada, el canario anunció su decisión de no autorizar que el barco fondeara en el puerto tinerfeño al haberse ampliado las horas en las que iba a permanecer. El retraso de aviones procedentes de otros países para llevarse a sus nacionales por razones logísticas desató la reacción de Clavijo y lanzó su tesis de que podía haber roedores en el barco que se echaran al mar y llegaran a su tierra. “No voy a poner en riesgo a los tinerfeños”, justificó.
Horas antes había expresado por WhatsApp esas dudas a la ministra de Sanidad, a la que exigió un informe técnico al respecto. No era el único que solicitó sobre cuestiones muy concretas. El Gobierno se los entregó y de este último se ha sabido su contenido. No hay roedores en el barco; los contagiados contrajeron la enfermedad fuera del mismo y, además, ese tipo de ratones habita en las montañas andinas, su hábitat no es el mar, y no nadan. Eso decía el informe que Clavijo nunca ha reconocido que le fue entregado.
En esa alborotada madrugada, la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Transportes, emitió una resolución por la cual ejercía su potestad sobre el puerto canario para que el MV Hondius pudiera fondear en el puerto de Granadilla. Los interlocutores gubernamentales recalcan que el presidente canario conoce perfectamente las competencias del Estado, también las de Sanidad Exterior, y sabía que esto iba a pasar una vez que declaró su negativa a autorizar que el barco fondeara.
Si no ocurre nada, el asunto se olvidará y sus efectos serán neutros; si algo se torciera en Canarias, Fernando Clavijo tendrá parte de la campaña hecha para las elecciones del próximo año. El gobernante protector frente al gobierno socialista y al ministro de Política Territorial, el canario Ángel Víctor Torres, expresidente de la comunidad y rival directo de Clavijo, apuntan distintos interlocutores.
El silencio del PP, además de tener en cuenta a los pasajeros españoles deseosos de que el traslado y la operación se saldara con éxito, está en consonancia con la campaña electoral del candidato popular, Juan Manuel Moreno Bonilla, a quien este domingo acompañó el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo. Moreno Bonilla tiene otros asuntos en los que centrarse contra la candidata socialista, María Jesús Montero, y contra Vox.
El Papa, ajeno o no a las posiciones del Gobierno de las islas, ha agradecido este domingo “la acogida, como caracteriza al pueblo canario”, de los pasajeros del barco; se lo expresará directamente en tres semanas cuando viaje al archipiélago, como parte de su viaje a España.