Grava Lybica propone un fin de semana de gravel autosuficiente en plena Cerdanya con dos etapas de alta montaña, tramos cronometrados sin clasificación general y una fuerte apuesta por la experiencia social y aventurera alrededor de la bicicleta.
Grava Lybica quiere recuperar la esencia más aventurera y social del gravel
La explosión del gravel ha traído consigo todo tipo de eventos, pero pocos planteamientos encajan tan bien con la vertiente más exploradora de esta modalidad como Grava Lybica. Con base en Llívia, el evento propone dos días de rutas por la Cerdanya y el Pirineo fronterizo combinando pistas forestales rápidas, senderos y grandes ascensiones de montaña en un entorno especialmente pensado para disfrutar del paisaje y del propio viaje sobre la bicicleta.
Continúa tras los patrocinadores

Grava Lybica
El formato será autosuficiente y sin clasificación general final
Lejos de las carreras convencionales, aquí no existe una general ni una estructura centrada únicamente en el rendimiento. Los participantes deberán gestionar su propia alimentación, agua y ritmo durante las etapas, mientras la organización se encargará del recorrido, la seguridad básica y distintos puntos de apoyo. El evento sí contará con tramos cronometrados, aunque el enfoque principal seguirá siendo la experiencia compartida y la libertad de afrontar cada jornada de forma personal.

Grava Lybica
La Foguera reunirá gastronomía, charlas, música y ambiente gravel en pleno centro de Llívia
Más allá de las rutas, buena parte de la identidad del evento girará alrededor de “La Foguera”, el village instalado en el Parc de Sant Guillem. Allí habrá foodtrucks, cerveza artesana, mercado local, proyecciones de cine gravel, charlas, actividades familiares y espacios de encuentro para participantes y acompañantes. Un planteamiento que busca convertir el fin de semana en una experiencia completa alrededor del gravel y de la cultura de montaña pirenaica. Todo ello con el objetivo de crear un ambiente mucho más cercano y comunitario que el habitual en muchos eventos competitivos actuales.

Grava Lybica
Una primera etapa de auténtico gravel pirenaico
La primera etapa acumula cerca de 110 km y 2.500 metros de desnivel positivo
La primera etapa será la gran jornada del fin de semana y también la más exigente físicamente. Con salida y llegada nuevamente en Llívia, el recorrido se adentra rápidamente en las grandes pistas de gravel de la Cerdanya antes de encadenar una sucesión constante de ascensos y descensos a través de zonas como Baga d’Alp, Saltèguet, Pla de les Forques, Serra dels Lladres o Serra de l’Artiga, enlazando crestas, bosques y amplias áreas abiertas con vistas panorámicas sobre el Pirineo.

Grava Lybica
La etapa busca mostrar todas las caras del gravel de alta montaña pirenaico
Más allá de la exigencia física, uno de los aspectos más interesantes del recorrido será la enorme variedad de terrenos y paisajes que propone. Habrá largas pistas rápidas para rodar a gran velocidad, senderos más técnicos entre bosques y ascensiones serpenteantes típicas del gravel alpino. Una combinación constante de superficies, ritmos y sensaciones que encaja perfectamente con el concepto de gravel aventurero y de exploración que quiere transmitir Grava Lybica.

Grava Lybica
Una segunda etapa más corta, pero con el techo del evento
La segunda etapa superará los 2.200 metros de altitud
La jornada del domingo será más corta en kilometraje, pero mantendrá intacto el carácter de alta montaña del evento. Desde Llívia, el recorrido se dirigirá hacia las laderas sur de los Pirineos Axiales para afrontar la subida más elevada de todo el fin de semana junto al Puigpedrós, uno de los picos más emblemáticos de la comarca. Un sector que ofrecerá amplias vistas sobre el valle de la Cerdanya y un terreno mucho más abierto y expuesto típicamente alpino.

Grava Lybica
El regreso final aprovechará algunas de las pistas de gravel más rápidas de la zona
La etapa tendrá aproximadamente 60 kilómetros y 1.300 metros de desnivel positivo acumulado, combinando largas pistas de montaña con sectores ideales para rodar rápido. Tras alcanzar la zona más alta del recorrido, el regreso hacia el Parc de Sant Guillem, en Llívia, buscará cerrar el fin de semana con una parte final especialmente divertida y fluida sobre pistas en perfecto estado. Un desenlace pensado para terminar el evento con sensaciones rápidas y muy rodadoras después de una jornada marcada por la alta montaña.

Grava Lybica
Mucho más que kilómetros sobre la bicicleta
El evento combinará gravel, gastronomía local, cine, charlas y actividades familiares
Uno de los aspectos más interesantes de Grava Lybica es que toda la experiencia se ha diseñado para ir mucho más allá del simple recorrido deportivo. La Foguera actuará como verdadero centro neurálgico del evento y como espacio de convivencia para participantes, acompañantes y visitantes.
En el Parc de Sant Guillem habrá zona de bienvenida para riders, mercado de expositores, proyecciones de cine gravel al aire libre, música acústica, foodtrucks y una importante presencia de productores locales. La organización también prepara charlas y experiencias con David Rovira, uno de los nombres más conocidos del gravel nacional, además de sesiones relacionadas con nutrición deportiva.

Grava Lybica
Grava Lybica quiere convertir la Cerdanya en uno de los grandes escenarios europeos para el gravel de aventura
El apartado gastronómico tendrá además un papel importante dentro del ambiente del evento, con quesos artesanos, embutidos, pan, cerveza artesana y productos de proximidad buscando reforzar esa conexión entre gravel, territorio y cultura pirenaica.
También resulta especialmente interesante la elección de Llívia como epicentro del evento. Su ubicación fronteriza permite enlazar de forma natural territorios de enorme tradición ciclista entre Cataluña y Francia, aprovechando una red prácticamente infinita de caminos y pistas de montaña que parecen diseñados específicamente para el gravel moderno.
Con este planteamiento, Grava Lybica se posiciona como una propuesta muy diferente dentro del calendario nacional. Menos centrada en la competición y mucho más enfocada en la experiencia global, el paisaje y la convivencia alrededor de la bicicleta. Una fórmula que cada vez gana más adeptos dentro del gravel y que encuentra en la alta montaña pirenaica un escenario prácticamente perfecto.