Cinco estudiantes de Bellas Artes de las Islas retoman la idea del Archipiélago desde una “óptica más crítica o extraña“ en la muestra Canarias rara. Indigenismos antiindigenistas, que se expone en la galería de Arte de la ULPGC, ubicada en su sede institucional, desde el pasado 8 de mayo hasta el 17 de julio. Así lo señala su comisario, el profesor de pintura José Otero, sobre esta exposición que incluye las obras de Shannon Adele Svensson Lawson, María Henríquez Santana, Gabriel Gil González, Bruno Castellot Andrés y Andrea Moreno González, estudiantes de tercero y cuarto curso del Grado de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. La propuesta parte del Aula Cultural Centro de Investigación de Prácticas Artísticas Cipa dirigida por el profesor Javier Sicilia.
La exposición incluye obras de carácter pictórico e instalativo en torno a una idea sobre un territorio particular, Canarias, que en el último tiempo dispara numerosos debates críticos en donde confluyen ideas del pasado y sensaciones contradictorias en torno al presente insular. Los autores proponen una reflexión sobre esas incoherencias que sacuden a la identidad canaria, sobre la tensión entre el mito de la Canarias afortunada y el desarraigo secular.
Diferentes planteamientos al boom de los canarios
“Se llama Canarias rara porque las obras intenta dar diferentes planteamientos al reciente boom de lo canario que responde a problemáticas socioculturales, que van desde la celebración de la canariedad a través de lo que hace Quevedo, hasta mostrar el malestar social por las problemáticas para vivir aquí con el fin del euro-optimismo, condiciones crecientes de precariedad, colapso ambiental y dependencia de los recursos y capitales extranjeros», añade. «Es dar una visión enrarecida”.
La faceta más amable o folclórica
Nada más entrar, en la sala principal Juan Hidalgo, a la derecha, destaca el trabajo de la joven Shannon Adele, de ascendencia sueca, que presenta la faceta más amable de la exposición donde juega con el espectador a través de tres espacios: una instalación con guijarros de callao y el mar, acuarelas de tipo figurativo y una imitación del manto de la virgen. “Es la que más se acerca a lo folclórico o la imagen más dulce de Canarias, las típicas celebraciones como parte de este espectro ideológico”, señala el comisario.
En este mismo espacio, a la izquierda, está la obra de Gabriel Gil González con unos paisajes en miniatura colgados en unas tiras de aluminio que recuerdan mucho al paisajismo de los años setenta canario de Gonzalo González o Juan José Gil. “Es un guiño a esa generación que recupera el paisaje con aspectos matéricos para reflejar elementos que podrían ser de cualquier parte, pero que cuadraba en una visión más internacionalista de Canarias”, aclara Otero.
El Néstor clásico con un tono oscuro
Ya, en la sala Lola Massieu, se exhibe, por un lado, la obra de Andrea Moreno, que ofrece su propuesta dividida en tres partes: desde una instalación a través de señales sobre direcciones de seguridad vial, hasta unas piezas de barro cosido a modo de réplicas de adornos que se ponen en las casas tradicionales canarias, pasando por otra instalación en la que se refleja la montaña de Taco jugando con el concepto de invisibilidad. “Es la más sutil a nivel conceptual”, comenta. Por el otro, María Henríquez, presenta una serie de pinturas que recuerda a Néstor Martín-Fernández de la Torre y su Poema del Atlántico pero con un toque oscuro e inquietante y que transmite la sensación la sesnación de que a la obra del pintor grancanario le han realizado una tomografía. “Estos cuadros surgieron tras muchas visitas a la antológica sobre Néstor en el Tea”, aclara Otero. “La pintora es de San Mateo, le encanta el medio rural, y juega con animales de la granja con un punto estetizante, de pintura barroca”
Un estudio sobre una marca de productos lácteos
Finalmente, la sala Clara Muñoz se centra en exclusiva la obra de Bruno Castelló con múltiples aproximaciones a la marca Millac que va desde un panel de publicidad hasta un catálogo de recetas, y combinado con varias imágenes culinarias algo desconcertantes. “Está haciendo una investigación de todo lo que generó Millac, ese producto lácteo con el que se criaron muchos niños en los ochenta”, afirma el comisario. “Y ha llegado a averiguar quienes son, sabe qué estudiaron, y crear las obras más pop e irónicas de la muestra”.
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