«Caminar 8.500 pasos al día resulta suficiente para mantener la pérdida de peso tras una dieta», según revela un estudio presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad celebrado en Estambul, Turquía. La investigación, publicada en la Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública, cuestiona el objetivo tradicional de los 10.000 pasos diarios y demuestra que los beneficios de caminar comienzan antes de alcanzar esa cifra.
El trabajo, desarrollado por investigadores de Italia y Líbano, analizó los datos de 18 ensayos controlados aleatorios con un total de 3.758 participantes. El profesor Marwan El Ghoch, de la Universidad de Módena y Reggio Emilia en Italia, explica que «el desafío más importante, y el mayor, al tratar la obesidad es prevenir la recuperación del peso perdido». Los datos muestran que alrededor del 80 % de las personas con sobrepeso u obesidad que pierden peso inicialmente tienden a recuperarlo total o parcialmente en un plazo de tres a cinco años.
Metodología del estudio sobre pasos diarios
Los participantes, con una edad media de 53 años y un índice de masa corporal medio de 31, procedían de países como Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Japón. El metaanálisis comparó a 1.987 personas que participaban en programas de modificación del estilo de vida con 1.771 personas que únicamente seguían una dieta o no recibían tratamiento alguno.
Las mediciones se realizaron en tres momentos: al inicio de los estudios, tras la fase de pérdida de peso (con una duración media de 7,9 meses) y después de la fase de mantenimiento (con un promedio de 10,3 meses). Al comienzo, ambos grupos caminaban un número similar de pasos cada día, lo que indicaba estilos de vida comparables.
Resultados sobre pérdida y mantenimiento del peso
El grupo de control no aumentó significativamente sus niveles de actividad ni experimentó pérdida de peso. Sin embargo, quienes modificaron su estilo de vida incrementaron su recuento diario hasta un promedio de 8.454 pasos al final del período de adelgazamiento. Este grupo también perdió un promedio del 4,39 % de su peso corporal, equivalente aproximadamente a 4 kilogramos.
Durante la fase de mantenimiento, los participantes conservaron en gran medida esos niveles de actividad más elevados, registrando un promedio de 8.241 pasos diarios al final de los ensayos. Además, lograron mantener la mayor parte del peso que habían perdido, conservando una reducción promedio del 3,28 %, es decir, alrededor de 3 kilogramos.
Relación entre actividad física y recuperación del peso
Análisis posteriores evidenciaron una clara relación entre el aumento del número de pasos y la reducción de la recuperación del peso perdido. Los investigadores determinaron que resultaba particularmente importante que los participantes incrementaran sus niveles de actividad durante la fase de pérdida de peso y los mantuvieran posteriormente.
De manera significativa, aumentar el número de pasos diarios no se relacionó con una mayor pérdida de peso durante la propia dieta. El profesor El Ghoch añade: «Identificar una estrategia que pudiera ayudar a las personas a mantener su nuevo peso tendría un enorme valor clínico». Los investigadores señalan que factores como la ingesta calórica desempeñan un papel más importante durante la fase inicial de adelgazamiento.
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