A finales del verano de 1928, Pierre y Eugénie Savoye decidieron construir una casa de campo en Poissy, apenas a tres cuartos de hora en coche del centro de París, para disfrutar del fin de semana con la familia y los amigos. Eligieron a Le Corbusier, un arquitecto ya conocido al que habían descubierto gracias a Villa Church, en Ville-d’Avray, una casa para dos expatriados americanos.
Lo curioso del encargo es que la propia Eugénie le detalló en una carta a Le Corbusier qué era lo que quería; entre otras cosas, calefacción central, gas, electricidad o una distribución de las habitaciones muy concreta. Así comenzó a gestarse un icono de la arquitectura que cambió los límites de la vivienda y anticipó cómo son hoy las casas y la forma en la que vivimos: Villa Savoye (1929).
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Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, alrededor de 50.000 personas visitan cada año uno de los edificios más importantes del siglo XX. Aquí, Le Corbusier cristalizó cinco principios de su arquitectura que hoy forman parte del imaginario cotidiano de la arquitectura contemporánea, como los grandes ventanales, la planta abierta o la cubierta jardín. Para conocer mejor un edificio fundamental de la historia de la arquitectura, hemos hablado con dos arquitectos: Cristina Felipe, de Estudio Crearte; y Héctor Payá, de Infinite Architecture, que la ha visitado y cuenta a Arquitectura y Diseño qué fue lo que más le gustó de aquella experiencia.

Villa Savoye, de Le Corbusier
Foto: Pinterest
Villa Savoye es “un manifiesto de una nueva forma de habitar”
“Sin ninguna duda, supuso una nueva manera de entender la vivienda: más abierta, más luminosa y conectada con la vida moderna. Muchos de los conceptos que hoy hemos interiorizado, como la flexibilidad espacial, la entrada generosa de luz natural o la continuidad entre interior y exterior, eran entonces radicalmente innovadores”, apunta Cristina Felipe, que reconoce que, “más allá de su estética, me interesa el proyecto como manifiesto: una casa que no solo resuelve necesidades, sino que propone una nueva forma de habitar”.

Payá, para el que “Villa Savoye es indiscutiblemente un icono que cambió los límites de la vivienda”, explica que lo que más le impactó cuando la visitó fue “la aproximación al edificio, la entrada bajo los pilotis, el ascenso mediante la rampa y la aparición progresiva del paisaje, que construyen un relato arquitectónico preciso, casi cinematográfico”. Recorrerla le permitió entender “hasta qué punto todo está pensado para guiar al visitante, para controlar lo que ve, cuándo lo ve y cómo lo percibe”.

Jardín superior de la Villa Savoye de Le Corbusier
Foto: Pinterest
En todo caso, matiza hasta qué punto anticipó realmente nuestra forma de vivir. “La Villa Savoye fue más precisa en imaginar una nueva arquitectura que en resolver una vivienda plenamente habitable: sus problemas de confort, mantenimiento y adaptación al uso cotidiano evidencian que la modernidad arquitectónica, en su origen, priorizó la experimentación sobre la experiencia doméstica”.
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Por tanto, más que anticipar cómo vivimos hoy, Payá cree que “adelantó una manera de pensar el espacio que, con el tiempo, ha sido corregida y ampliada: su valor no reside tanto en ser un modelo replicable, sino en haber abierto un camino”.

Le Corbusier ideó con cuidado el recorrido interior por la Villa Savoye
Foto: Pinterest
Lo mejor de Villa Savoye es el cuidadoso recorrido por el interior ideado por Le Corbuiser
Sobre lo más destacado de Villa Savoye, los arquitectos coinciden en que se trata de la famosa promenade architecturale.“Si hay algo que define la experiencia, y que pude comprobar en mi visita, es su concepción como recorrido. Más allá de su imagen icónica, lo que realmente permanece es la promenade architecturale: una secuencia espacial cuidadosamente orquestada que transforma la casa en una experiencia dinámica”, apunta Payá. En el caso de Felipe, reconoce que le interesa especialmente “cómo integra la luz como materia y la famosa promenade architecturale: el recorrido del usuario por su interior. No es una casa que se entienda de un vistazo, sino caminándola”.

Foto en blanco y negro de la escalera y rampa de la Villa Savoye de Le Corbusier
Foto: Pinterest
Para Payá, es justo “esa capacidad de convertir la vivienda en una experiencia espacial consciente su mayor aportación: incluso hoy, sigue siendo difícil encontrar una obra doméstica donde el recorrido esté tan intensamente integrado en la concepción del proyecto”.

Interior de la Villa Savoye
Foto: Pinterest
Racionalidad y poesía se dan la mano en “una arquitectura muy pensada, casi matemática, que al tiempo genera emoción a través de la proporción, las vistas y la secuencia espacial”, concluye Felipe. Para Payá, “Villa Savoye no es una arquitectura que se agota en la forma, sino que se despliega en el tiempo”. Efectivamente, hay pocos proyectos ajenos a los límites del tiempo. Casi 100 años después de construida, Villa Savoye es uno de ellos y hoy sigue inspirando el trabajo de muchos arquitectos.