La nutrición se ha convertido en una pieza fundamental del rendimiento deportivo. Más aún en deportes de resistencia como el ciclismo. El avance de la ciencia y de la tecnología ha permitido a los profesionales conocer mucho mejor sus necesidades para exprimir al máximo sus capacidades. Una circunstancia que no llegó a experimentar en primera persona Alberto Contador. El doble ganador del Tour de Francia y del Giro de Italia explicó en la retransmisión de la cuarta etapa de la Corsa Rosa en Eurosport su rutina de desayuno cuando competía.

El madrileño dejó claro que era fundamental «cargar a tope», ya que «siendo el líder no te podías permitir tener un día malo, sin energía». Es por eso que «tenía que salir con los depósitos a reventar. Me obligaba a comer«.

Entrando más en detalle, Contador explicó que empezaba «con arroz blanco, una tortilla y un poquito de jamón y queso. Y todo, con aceite a base de bien». Después, el ciclista optaba por «los cereales, con azúcar, tipo muesli. Para acabar, me hacía una tostada de Nutella bien cargada y, a lo mejor, me apetecía un croissant que había en el buffet». Todo ello, para afrontar las etapas con garantías y no quedarse sin energía: «Comía incluso obligado».

Contador relató también que introdujo cambios en la parte final de su carrera: «Introduje la avena, energía lenta, y me funcionó muy bien». Para el corredor, el desayuno era innegociable. En cambio, en carrera se permitía regular las ingestas en función de la exigencia de la etapa. Finalmente, considera que en su época de profesional «si conocías bien tu cuerpo, tenías muchas posibilidades de cometer menos errores que tus rivales. Una gran diferencia con respecto a la actualidad, ya que ahora se mide todo».