Después de la victoria del USB-C, la Unión Europea ha puesto su ojo en otro aspecto de nuestros móviles y quiere que para 2027 las baterías sean fácilmente extraíbles.  El objetivo detrás de este cambio es doble: alargar la vida útil de los dispositivos y de paso reducir la basura electrónica. La fecha límite para el cambio es el 18 de febrero de 2027, poco más de nueve meses, y llama la atención que las grandes marcas de móviles no han dicho ni mu. Hay una razón para su silencio.

Consulta abierta sobre exenciones. La Comisión ha propuesto añadir más productos la lista de exenciones, entre las que incluyen smartwatch o pulseras de actividad y juguetes eléctricos. A finales de abril, la Comisión Europea abrió una consulta pública para que quien lo desee pueda expresar sus opiniones acerca de la norma, lo que incluye tanto a ciudadanos como empresas, académicos o autoridades públicas. 


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Silencio total. Esta consulta, que se cierra el 26 de mayo, es una oportunidad para que los fabricantes de productos afectados puedan exponer sus quejas y así evitar aplicar la norma. Volver a las baterías extraíbles supondría cambiar profundamente los diseños de la mayoría de móviles que usamos hoy en día, por eso resulta llamativo el silencio de los fabricantes de smartphones. Apple, Samsung, Xiaomi, OPPO… de momento nadie ha alzado la voz para oponerse a la medida. ¿Por qué?

La letra pequeña. Hay una razón por la que no está habiendo quejas de los fabricantes de móviles, y es que ya han encontrado la forma de no tener que aplicarla. En la letra pequeña de la nueva ley contempla  dos condiciones por las que los dispositivos se libran de aplicar la norma:

  • Durabilidad de la batería: si conserva un 83% de capacidad nominal tras 500 ciclos de carga o de un 80% tras 1.000 ciclos de carga.
  • Resistencia al agua: dispositivos que cuenten con una certificación IP67 o superior. 

Los móviles de gama alta (y muchos de gama media) ya cumplen estas condiciones, por lo que no tendrán que hacer grandes cambios. Además, los fabricantes tienen capacidad para asegurar que sus dispositivos monten baterías de mayor duración, así como diseños estancos, incluso en las gamas bajas. 

Quien sí se ha quejado. La consulta ha recogido quejas de otro tipo de fabricantes que se dedican a accesorios pequeños como auriculares inalámbricos y otros wearables. Desde empresas como Shenzhen Baseus Technology y Conduction Labs afirman que hacer ciertos productos con baterías extraíbles es  «técnicamente inviable sin destruir el producto». Se refieren, sobre todo, a dispositivos como auriculares o anillos, que de momento no forman parte de la lista de exenciones. 

Qué dice la norma. La Comisión Europea detalló hace poco qué entiende por batería extraíble y qué normas deberán cumplir los dispositivos electrónicos a partir de 2027. Son las siguientes:

  • La batería debe ser «fácilmente extraíble». Esto no quiere decir que los móviles vayan a ser como tu antiguo Nokia, sino que la batería tiene que poder sacarse con «herramientas comercialmente disponibles». Si hiciera falta una herramienta concreta, el fabricante está obligado a suministrarla sin coste. 
  • El usuario no deberá utilizar, bajo ningún concepto, calor o disolventes para poder desmontar el móvil, por lo que el uso de pegamentos queda restringido.
  • Los fabricantes estarán obligados a proporcionar instrucciones claras para que cualquiera pueda extraer y sustituir la batería.
  • El software no puede poner trabas al proceso de sustitución de la batería, por ejemplo bloquearse porque el cambio no se haya hecho en un servicio oficial.
  • Los fabricantes deben vender baterías de recambio durante al menos cinco años desde que se retire el producto del mercado.
  • El precio de las baterías debe ser «razonable y no discriminatorio».

Imagen | Apple

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