El Alavés se vistió de Glorioso en recuerdo de aquel equipo que hace 25 años disputó la final de la UEFA contra el Liverpool (5-4) y derrotó al Barcelona, campeón de Liga e invicto desde febrero, cuando perdió en Montilivi. El resultado de Mendizorroza deja muy mal parado precisamente al Girona. La pelea por evitar el descenso es titánica y el plantel de Quique Sánchez Flores no quiso ser menos que el Sevilla y el Espanyol. Los azulgrana se dejaron ir en un partido en el que Flick solo alineó a tres titulares del clásico: Cubarsí, Olmo y Rashford. El Barça, que acumulaba 11 victorias consecutivas, se quedó sin marcar después de 56 encuentros, y ya no podrá alcanzar los 100 puntos en los partidos pendientes contre el Betis y Valencia.

1

Antonio Sivera, Ville Koski, Abde Rebbach, Victor Parada (Carlos Protesoni, min. 79), Ángel Pérez, Nahuel Tenaglia, Jon Guridi, Antonio Blanco, Denis Suárez (Pablo Ibáñez, min. 63), Toni Martínez y Ibrahim Diabate (Aitor Mañas, min. 63)

0

Wojciech Szczesny, Alejandro Balde (João Cancelo, min. 78), Pau Cubarsí (Xavi Espart, min. 61), Álvaro Cortés, Jules Koundé, Roony Bardghji (Ferran Torres, min. 61), Dani Olmo, Marc Bernal (Tomás Marqués, min. 86), Marc Casadó (Pedri, min. 61), Marcus Rashford y Robert Lewandowski

Goles
1-0 min. 45: Ibrahim Diabate

Arbitro José María Sánchez Martínez

Tarjetas amarillas
Rashford (min. 45), Abde Rebbach (min. 80), Cancelo (min. 88)

Los suplentes barcelonistas se fueron muy pronto del partido después de un inicio con una cierta alegria que contrastaba con el agarrotamiento del Alavés. La idea de juego azulgrana se mantenía con independencia de la alineación en el equipo de Flick. La posesión y la presión alta también eran apreciables en Mendizorroza. Incluso Rashford mantenía su carrera elegante ante la preocupación de Ángel y Sivera. El equipo de Quique Sánchez Flores, muy organizado, supo defender muy cerca de su portería, procuró no equivocarse en el pase y salió disparado en rápidas y selectivas transiciones hacia el área de Szcezsny, que pasó del techo del autocar de la rúa de celebración del título a la portería, sustituto de Joan García, resguardado para asegurar el trofeo Zamora.

Apenas había ocasiones si se exceptúan un par de tiros de Rashford y Rebbach. Únicamente Álvaro Cortés, un central zurdo de 21 años que se peleaba con Diabate y Toni Martínez, daba fe de la tensión competitiva del Barça, cada vez más apagado, poco profundo, demasiado lento y escaso de delanteros por la poca participación de Roony. Tampoco se soltaba el Alavés por más empeño que ponía en cruzar centros al área de Szczesny. Aguardaba su oportunidad mientras la hinchada no paraba de pedir manos en cada jugada sin que el árbitro interviniera —negaba con la cabeza— y se diera por enterado el Var. Y el gol llegó a balón parado, a la salida de un córner, cuando Diabate se anticipó a Bernal.

Diabate pudo marcar el 2-0 en un remate franco después del descanso cuando todavía seguía dormido el Barça, flojo en la defensa de los costados e incapaz de chutar entre los tres palos de Sivera. Los cambios, ya con Pedri y Ferran en la cancha, empujaron al Barça hasta el área del Alavés, que se batió de manera muy aplicada, con una fuerza y una emotividad admirables, sostenido por la excitada afición del repleto Mendizorroza.

Los azulgrana no encontraron la manera de generar espacios ni de armar el tiro a pesar de las muchas vueltas que le dieron a la contienda y claudicaron ante un rival que, además, supo también perder tiempo en la defensa de un gol que le da vida en su aspiración de mantenerse en la Liga. El ataque barcelonista fue demasiado chato y poco agresivo para desestabilizar la defensa del Alavés, siempre mejor puesto en el campo después del pasillo ofrecido de inicio al Barça.

No hubo rastro del equipo vertiginoso y ambicioso que suele ser el Barcelona para suerte del Alavés. No compitió y se abandonó de mala manera a una derrota que tiene consecuencias para el pelotón de equipos que compiten por evitar el descenso a Segunda División. El Alavés, el contendiente más necesitado, celebró más que ninguno el alirón del Barcelona ante el Madrid el pasado domingo en el Camp Nou.