Durante años, la idea de un salón bien decorado pasaba por coordinar absolutamente todo. Sofás iguales a las butacas, muebles de la misma colección, maderas idénticas y textiles perfectamente combinados entre sí. Sin embargo, el interiorismo actual se aleja cada vez más de esos espacios excesivamente uniformes para apostar por casas mucho más personales, llenas de matices, contrastes y mezclas inesperadas.

Eso no significa convertir el salón en una suma caótica de piezas sin relación. La clave está precisamente en encontrar equilibrio entre armonía y personalidad. Sobre ello hemos hablado con la arquitecta e interiorista Helena Martín, que defiende los interiores con textura, contraste y cierta dosis de riesgo decorativo.

Dormitorio con mesilla de noche a medida diseñada de Pia Capdevila.

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“Uno de los aspectos más importantes en decoración es la incorporación de textura y, sobre todo, de ciertos contrastes inesperados”, explica. “Son precisamente esas decisiones que generan dudas al principio, las más arriesgadas o menos evidentes, las que terminan aportando carácter y profundidad a un espacio una vez finalizado”.

Salón moderno con ventilador de techo

Las notas de color aportan dinamismo.

Foto: Eugeni Pons

Por qué los salones con todo a juego resultan cada vez más impersonales

Para Helena Martín, el problema de los conjuntos completamente coordinados es que muchas veces eliminan la personalidad del espacio. “Los conjuntos de mobiliario completamente coordinados nos resultan impersonales y con una estética algo desfasada”, asegura. Frente a ello, la interiorista apuesta por composiciones mucho más libres, donde las piezas dialoguen entre sí sin necesidad de pertenecer a la misma colección.

Salón en tonos blancos y negros decorado por Helena Martín.

Foto: Helena Martín

“Preferimos composiciones más libres, donde las piezas dialogan entre sí a través de la mezcla de materiales, texturas y tonalidades que vas eligiendo con cuidado y viendo cómo funcionan unas y otras. Cada pieza suelta suma y completa al resto”.

Para la arquitecta, el salón no debería sentirse como una exposición perfectamente calculada, sino como un espacio vivo y construido en capas. “Al final, merece más la pena arriesgar y aportar personalidad al salón, que no deja de ser la carta de presentación de una casa, que recurrir a espacios uniformes, con una estética que puede resultar demasiado ‘de catálogo’”.

Salón en tonos neutros

Foto: Michael Clifford / Producción: Karine Monié

El equilibrio no siempre está en lo neutro

Muchas veces se asocia una decoración armónica con interiores neutros y fáciles, pero Helena Martín rompe con esa idea. Para ella, un espacio muy sencillo también puede estar desequilibrado si no existe intención detrás. “El gusto es algo muy personal pero, a diferencia de lo que muchas veces se piensa, para mí, el buen gusto sí tiene un algo objetivo”, explica.

Salón decorado en madera y piezas de diferentes texturas.

Foto: Helena Martín

“Hay interiores que quizá no corresponden a mi estilo ni a las decisiones que yo tomaría, pero los veo y me parecen magníficamente resueltos, tanto en la elección de las piezas, como en el uso del color y en la personalidad que transmiten”. La arquitecta insiste en que lo armónico no siempre tiene que ver con lo discreto. “Armónico puede ser algo muy arriesgado estéticamente, pero que funciona y, sin embargo, resultar desequilibrado un interior de base muy neutra y fácil”.

Para ella, la diferencia está en la sensibilidad visual y en la intención detrás de cada elección. “Creo que el equilibrio lo da el ojo de la persona que lo decora. Cuando un espacio está bien pensado, se percibe de manera inmediata. Hay intención y sensibilidad que va más allá de las tendencias o las preferencias individuales”.

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Qué elementos conviene coordinar en un salón

Sofá, cortinas, alfombra, cojines, mesas auxiliares o butacas. ¿Todo debería seguir la misma línea estética? Helena Martín lo tiene claro: “Mi opción sería no coordinar nada”. Eso sí, hay un detalle fundamental al que sí presta muchísima atención: el subtono de los colores. “Algo que funciona siempre bien es tener cuidado en el subtono a la hora de elegir colores. Cuidado con los blancos que tiran a gris mezclados con una paleta de tonos cálidos”.

Cocina en color verde combinada con acabados en madera y taburetes de metal y fibra.

Foto: Helena Martín

La arquitecta explica que incluso cuando no se utiliza color de manera evidente, también debe existir coherencia. “Únicamente tendría siempre cuidado con que, si se usa color, funcione con los otros tonos y que, incluso, el no uso del color también tenga esa delicadeza para que los blancos u oscuros sean de una misma gama”.

A partir de ahí, apuesta claramente por las mezclas de materiales y texturas. “Siempre me gusta mezclar materiales; una mesa de madera con sillas tapizadas con toques de metal, cojines un poco más atrevidos, texturas naturales como el lino en las cortinas…”.

Cómo introducir color sin recargar el salón

A la hora de trabajar el color, Helena Martín recomienda cierta contención, especialmente si no se quiere asumir demasiado riesgo decorativo. “Combinar mucho color es siempre algo arriesgado. Si queremos ir a lo seguro, elegiría un tono base para los elementos principales y metería color donde nos sintamos más seguros, como en los complementos; cojines, una manta…”.

Salón con sofá bold turquesa

Foto: Eugeni Pons

Sin embargo, insiste en que la riqueza visual no depende únicamente de sumar colores diferentes. Muchas veces, las texturas tienen mucho más peso que la propia paleta cromática. “A veces, un mismo tono llevado a dos texturas distintas —lana bouclé, terciopelo, lino…— puede aportar más que añadir un tercer color”.

El truco para mezclar materiales sin equivocarse

Madera, cristal, metal, piedra, fibras naturales… combinar materiales puede parecer complicado, pero Helena Martín asegura que existe un recurso que funciona prácticamente siempre. “Creo que el ojo te dice si lo estás haciendo bien. Si son materiales opuestos, suelen combinar bien, pero un truco que nunca falla es mezclar cálido con frío”.

La arquitecta pone varios ejemplos: “Un metal con piel, una mesa de cristal con una alfombra de lana, una mesa de mármol con sillas de madera…”. Ese contraste entre materiales fríos y cálidos es precisamente lo que evita que un salón quede demasiado plano o uniforme.

Las texturas son las que realmente transforman una casa

Para Helena Martín, los textiles y las texturas son uno de los elementos más importantes de cualquier interior. “Importantísimo. Aportan personalidad y consiguen que el espacio no quede plano”.

Cocina abierta al comedor con piezas con diferentes acabados.

Foto: Helena Martín

De hecho, explica que uno de los momentos donde más cambia una vivienda es cuando se incorporan elementos textiles como las cortinas. “Cuando terminamos una vivienda, cambia completamente el día que instalamos las cortinas, normalmente en lino. El espacio, sin perder sencillez, coge una dimensión nueva, mucho más acogedora”.

La arquitecta reconoce además su debilidad por las casas muy armónicas cromáticamente, pero llenas de matices táctiles. “Me encantan las casas monocolor, o con una paleta muy armónica, pero llena de textura”.

Cómo mezclar estilos sin que el resultado parezca improvisado

La mezcla de estilos también puede aportar muchísima personalidad cuando se hace bien. Helena Martín recomienda precisamente apostar por contrastes claros. “Creo que es mejor, cuando mezclas, hacerlo con opuestos. Una casa muy minimal con decoración cálida, o incluso introducir elementos tremendamente clásicos, como pueden ser unos bustos, en un baño súper minimalista”. Y añade una idea que resume perfectamente su filosofía decorativa: “Los elementos inesperados siempre son un extra que se agradece”.

El error más habitual al decorar un salón

Por último, Helena Martín señala uno de los fallos que más se repiten al intentar decorar un salón: no pensar el espacio en capas. “Creo que no pensar en el espacio en capas y darle a todos los elementos un mismo nivel de importancia”.

Comedor con sillas de madera y cuero en una vivienda diseñada por Helena Martín.

Foto: Helena Martín

Para la arquitecta, no todas las piezas tienen que destacar de la misma manera. “Hay que diferenciar entre elementos principales y otros que le complementan. Quizá esa mesa auxiliar no es la más bonita de todas las que puedes elegir, pero va perfecta acompañando a una mesa de centro en un estar”.

También advierte de otro error frecuente: quedarse corto con las texturas. “El quedarse corto con las texturas también es un error, a no ser que busques algo tremendamente minimalista”. Porque, al final, un salón interesante no es el que combina todo perfectamente, sino el que consigue transmitir personalidad, profundidad y cierta naturalidad visual.