Andalucía afronta este domingo 17 de mayo sus decimoterceras elecciones autonómicas con el PP como claro favorito en todas las encuestas y la incógnita de si repetirá o no la mayoría absoluta lograda hace casi cuatro años, para lo que volverá a ser clave la participación en las urnas, siempre más baja en convocatorias en solitario.
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Los andaluces decidirán si optan por el tercer gobierno sin presencia socialista en más de 40 años de autonomía tras el segundo mandato del ‘popular’ Juanma Moreno, primero con mayoría absoluta, después de que las tres últimas citas electorales en España, Extremadura, Aragón y Castilla León, hayan abocado al PP a acuerdos de gobierno con Vox en dichas comunidades para desbloquear la investidura, aún pendiente de cerrar en el caso de Castilla Léon.
El PP-A encara la cita con el viento de cara en todos los sondeos, que le auguran una amplia victoria –en ninguna de las seis últimas encuestas publicadas el pasado lunes bajaba de 52 escaños y en su mayoría le situaban por encima de los 55 que marcan la mayoría absoluta–, y sin un pronunciamiento claro sobre si estaría dispuesto a formar gobierno con Vox, pregunta a la que Moreno no ha dado una respuesta explícita durante la campaña.
Doble reto en la izquierda: PSOE y la izquierda a la izquierda del socialismo
Por su parte, el PSOE busca recuperar la Junta perdida por primera vez en 2018 de la mano de María Jesús Montero con todos los pronósticos demoscópicos en contra, ya que las encuestas le auguran en los mejores escenarios igualar el resultado obtenido en de junio de 2022 –cuando logró 30 diputados con Juan Espadas al frente, suelo histórico en autonómicas–, pero a mucha distancia del PP y muy lejos de sumar a su izquierda una mayoría suficiente para formar gobierno.

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La candidata socialista ha centrado sus esfuerzos en presentar el 17M como un «referéndum» sobre la gestión de los servicios públicos en Andalucía, con el foco puesto sobre todo en la sanidad, y con llamamientos a la movilización del electorado progresista que optó por la abstención en las últimas autonómicas pero luego se movilizó en las generales de julio de 2023 en apoyo a Pedro Sánchez. Montero ha cerrado desde el principio la puerta a una abstención para permitir la investidura de Moreno si no logra mayoría absoluta para evitar la entrada de Vox el gobierno.
Precisamente Vox quiere dar un paso más y entrar en el Gobierno andaluz tras el 17M. Si en 2018 se estrenaba como fuerza con representación institucional en Andalucía con 12 diputados rompiendo todos los pronósticos y siendo clave para permitir el primer ejecutivo autonómico no socialista, Manuel Gavira aspira a mejorar significativamente los 14 parlamentarios logrados por su antecesora, Macarena Olona, para evitar una nueva mayoría absoluta del PP y entrar en el Ejecutivo siguiendo la estela de sus compañeros en Extremadura y Aragón. Todos sus mensajes durante la campaña se han centrado en exigir la aplicación en Andalucía del principio de «prioridad nacional» y advertir al PP de que no le darán su apoyo gratis como en 2018.