Toda gran historia deportiva tiene asociado un lugar. Para el 3×3 español es París. La Plaza de la Concordia. En ese emblemático lugar de la capital francesa, Sandra Ygueravide, Vega Gimeno, Juana Camilión y Gracia Alonso de Armiño se colgaron la plata en los Juegos Olímpicos, la primera medalla en la historia de España en la modalidad. Un recuerdo imborrable que colocó a este deporte callejero en el centro de las conversaciones en nuestro país.

Fue un hito espectacular e inesperado. “París hizo que todo valiera la pena”, aseguró Sandra Ygueravide durante el acto en el que ponía punto final a su carrera como baloncestista. Más de 20 años y 107 internacionalidades en 3×3. La nueva seleccionadora femenina de la especialidad (Valencia, 1984) es una de las grandes culpables del crecimiento de este deporte en nuestro país. La otra, Vega Gimeno. La recién nombrada coordinadora del área de 3×3 (Valencia, 1991) anunció también su adiós (16 años y 132 partidos con España) en el Museo de la FEB el lunes 27 de abril: “Colgarme la plata fue un sueño”.

Pero París fue solo la cima de una complicada escalada. El final de una historia olímpica que comenzó para Gimeno en 2015 en Bakú y para Ygueravide en 2016 en Francia. Fue su estreno con la Selección, empujadas por Anna Junyer (1963, Figueras), la discreta arquitecta del milagro. La entrenadora que construyó desde cero un proyecto que despegó definitivamente en el Europeo de París de 2021. Siempre la Ciudad de la Luz.

En esa cita continental, España ganó con ellas dos, Aitana Cuevas y Marta Canella su primer oro de siempre tras derrotar en la final a Alemania y en las semifinales a Francia, la anfitriona y el gran verdugo de la Selección. “Allí dimos el do de pecho. Veníamos perdiendo muchas finales con Francia, no terminábamos de ganar ese oro, de alcanzar el máximo nivel. Ahí nos dimos cuenta de que éramos más que capaces en la élite del 3×3”, cuenta para AS Gimeno.

Las dos vivieron, tres años después, sobre la pista en Debrecen (Hungría) el segundo gran capítulo del cuento de la especialidad: la canasta imposible en el último segundo, de espaldas y sin mirar el aro, de Alonso de Armiño ante Canadá para clasificar a España para los Juegos: “Esa canasta cambió mucho porque, evidentemente, ir a los Juegos lo consolida todo, pero creo que el gran inicio fue el Europeo”.

Billete a la capital francesa, pero ¿cuándo se sintieron olímpicas de verdad? “Cuando llegamos a París”, responde para este medio Ygueravide. “Yo creo que fue cuando nos dieron la acreditación en la Villa”, contesta Gimeno. Una entrada con suspense: “Todas tenían la acreditación y a mí no me la daban. ¡A ver si vais a estar vosotras y yo no!”, cuenta entre risas Sandra. “No la habríamos dejado atrás. Sabe que no, de ninguna de las maneras”, añade con una sonrisa Vega, que recuerda el gran golpe sufrido por no entrar en Tokio 2020, cuando el 3×3 se estrenó como modalidad olímpica: “Lo pasamos muy mal. Fue un momento muy duro, pero creo que nos metimos en París gracias a pasar por ese trago”.

Tras el susto de Ygueravide, el camino de baldosas amarillas hasta la final con cuatro victorias en siete partidos en la fase de grupos (Australia, Azerbaiyán, Canadá y Francia). Estados Unidos claudicó en semifinales. Alemania fue el verdugo de España en la final. Para ese momento, el país entero no paraba de hablar de las Mosqueteras de la Concordia, aunque ellas no eran muy conscientes de ello.

“La verdad es que no estábamos al tanto del revuelo creado. Es verdad que allí estábamos aisladas. Evidentemente, tienes el móvil y te van llegando mil cosas. Pero no eres tan consciente de todo ese ruido porque estás tan focalizada en jugar, en competir… Una vez que ya volvimos a España, cuando ya empezamos a verlo todo…”, rememora Gimeno. Ygueravide asegura que se sorprendió de la atención que recibieron: “Veníamos de que la gente conociera poco el 3×3 y poco a nosotras, y cuando llegamos y vemos todos los reconocimientos, los premios… Hay gente que dos años después nos dice que se engancharon al 3×3 por nosotras tras vernos en París”.

Y ese legado de visibilidad y repercusión de la especialidad es para ellas su “mayor premio”. “El 3×3 es una realidad. Tiene un futuro enorme. Hemos sido parte, hemos contribuido a ello”, subraya Gimeno. “Hemos creído mucho en la disciplina. La mejor medalla ha sido la visibilidad”, añade Ygueravide, que, al igual que su compañera, tendrá para siempre su nombre grabado en los libros de historia del deporte español. Como Camilión y Alonso de Armiño. Como Aitana Cuevas y Marta Canella. Nombres inolvidables para cerrar el círculo de esta historia olímpica.

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