El Dubái Basketball lleva meses comportándose como un elefante en una cacharrería. El club emiratí ha irrumpido en la Euroliga a golpe de talonario, fichando a discreción y desafiando el orden establecido del baloncesto europeo. Y su última operación es la más audaz de todas: ha convencido a Xavi Pascual para que abandone el Barcelona este verano.

El técnico catalán pagará de su bolsillo los 300.000 euros de su cláusula de rescisión. La razón es sencilla: lo que le ofrece Dubái no existe en ningún otro lugar de Europa. Pascual se convertirá en el entrenador con el contrato más alto de la historia del baloncesto continental, una cifra que habla por sí sola de las pretensiones de una franquicia que no ha venido a participar, sino a ganar.

Y para eso necesita ganar también en el banquillo. El proyecto deportivo que está armando el empresario emiratí Abdulla Saeed Juma Al Naboodah tiene un perfil de All Star: Okobo, Blossomgame, Diallo, Diakite y Mintz ya están en la lista, con Sylvain Francisco en el horizonte. La Final Four de Abu Dabi es el objetivo mínimo.

En Barcelona, mientras tanto, el ambiente entre Pascual y la dirección llevaba semanas enrarecido. El entrenador de Gavà aceptó el encargo en noviembre, cuando el club atravesaba una crisis tras el cese de Joan Peñarroya, con la condición de recibir determinados refuerzos. Ninguno llegó. Ni el pívot que reclamó desde el principio, ni los apoyos que necesitaba cuando las lesiones de Laprovittola, Satoransky y Clyburn diezmaron la plantilla. La sensación de haber sido ignorado fue creciendo, y Dubái apareció en el momento justo.

Pascual cierra así una etapa marcada por la decepción y abre otra que apunta a ser la más ambiciosa de su carrera.​​​​​​​​​​​​​​​​