Nunca es fácil ganar un partido y si estás en un playoff… la dificultad aumenta exponencialmente. Pero el Movistar Estudiantes supo navegar por segunda vez en ese mar embravecido ante el HLA Alicante (74-67), que quiso creer en su triunfo. En robar el factor pista con mucho acierto de fuera (10 de 25). Que confió en sus opciones y vendió muy cara su piel. Tiró la moneda y le salió cruz porque delante hay experiencia, poso y calidad para afrontar los momentos más peliagudos.

Los colegiales no encontraron la manera de romper el duelo hasta los últimos cuatro minutos por la falta de acierto exterior (8 de 28). Fue cuando apareció la alargada sombra de Sergi García. Increíble en defensa como la de Silverio sobre Polanco. El dominicano, además, descerrajó el triple que descorchó el partido a favor de los locales (69-63). Luego llegaría el turno de Nwogbo. De nuevo, muy limitado por las faltas, pero su capacidad en ese lapso final para frenar a Larsen y anotar sin miedo fueron fundamentales. Un mate suyo puso el 73-63 que decidió el enfrentamiento. Enorme los madrileños en el rebote: 42 a 23.

El día y la noche. El primer tiempo del estreno y el primero del segundo partido fueron radicalmente distintos. Para el Estu y para el Alicante. Los colegiales no encontraban esa facilidad de anotación ni esa dureza defensiva que les hizo volar en el Magata hasta el descanso. ¿La diferencia? El Lucentum se presentó. Logró que el ritmo, la velocidad de los locales se rebajara con cambios defensivos, zonas…, mientras que ellos se encontraban más cómodos en ataque. Sobre todo, desde fuera: 5 de 12 al intermedio. Bien Sanders. Peor Bone.

A pesar de esa falta de autoridad, los ramireños marcaban el paso. De nuevo, cambio radical con la entrada de la segunda unidad, con Sergi García, Hugo López, Lucas Giovannetti y Roberts Stumbris. Mucha intensidad. Muchas manos. Un triple de Silverio y un tiro libre de Granger colocaban el +8 (30-22). Respondían los visitantes con Polanco y Yasiin (30-27). La misma tónica se repitió antes del descanso: triple de Garino y contestación de Hollanders sobre la bocina para llegar al descanso 39-34. Muchos fallos en el lanzamiento para los locales (6 de 18 de tres), pero bien en el rebote con 5 ofensivos (labor enorme de Hugo).

La vuelta de vestuarios no trajo un giro sorprendente. Todo seguía igual. El Estu amagando con romper el partido, pero el Alicante se resistía con una buena efectividad desde el triple de arranque con tres casi seguidos. Stumbris ponía el +8 (55-47) y Larsen rebajaba (55-49). Tres tiros libres de Llorente dejaban todo abierto antes del último periodo (57-51).

Y cuando todo estaba tenso, aparecieron los magos. Silverio con defensas extraordinarias sobre Polanco y Sergi García robando dos balones que valían medio partido. ¿Qué decir de Nwogbo? Su mate, cogiendo el balón desde el cielo a pase de Sergi, fue el lazo a un partido extraordinario. El pívot puso el parcial definitivo de 7-0 (73-63). Al Estu le queda uno. Toca viaje a Alicante para los dos próximos y serán extremadamente complicados.

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