Marco Rubio se ha convertido en una de las figuras clave del nuevo tablero político estadounidense y en uno de los nombres más repetidos cuando se habla de la sucesión de Donald Trump. En el último episodio de Una Casa Blanca, el podcast de la corresponsal de la Cadena SER en Washington, Sara Canals, periodistas y analistas radiografían su creciente protagonismo dentro de la administración republicana y su proyección hacia las elecciones de 2028.

La reciente comparecencia de Marco Rubio ante la prensa, sustituyendo a la portavoz habitual de la Casa Blanca, se ha interpretado como una puesta en escena con claro aroma electoral. “Parecía una charla tomando algo… muy amigable”, comenta Iacopo Luzzi, corresponsal de La Stampa, que no duda en afirmar que Rubio “es el candidato” a suceder al actual presidente.

La comparación entre Marco Rubio y su principal competidor, el vicepresidente JD Vance, es constante. Mientras Rubio proyecta solvencia y experiencia, Vance genera más dudas en términos de imagen pública. Incluso en el terreno más informal, como los memes, Rubio sale mejor parado: “Ahí tiene memes positivos. Hasta ahora Vance tiene memes más negativos”, apunta Luzzi, reflejando cómo la narrativa mediática también influye en la carrera por la sucesión.

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Sin embargo, esta ventaja no está exenta de matices. La analista política Yamila Pino recuerda que Rubio encarna el perfil más clásico del Partido Republicano frente al movimiento MAGA: “Marco Rubio no tiene nada de MAGA… tiene que apostar a esos votantes republicanos que no son parte de ese movimiento”, explica. Su posición, por tanto, le permite atraer a sectores moderados, pero también le obliga a gestionar una tensión constante con el núcleo duro del trumpismo.

Aun así, Yamila no duda al señalar el horizonte: “Yo creo que Rubio va a ser el sucesor de Donald Trump… lo veo perfilado, lo veo buscando esa oportunidad”, afirma en el podcast, aunque advierte que Vance «no se quedará quieto» y la de la sucesión será “una batalla en la que todo va a valer”.