Primero reflexionar y después, como fruto del pensamiento, la pintura. La obra de Rita Rutkowski (Londres, 1932) atrae porque siempre parece hablar al espectador del ser humano, de la vida y de la posición del hombre frente al mundo. Ahora esta artista, que reside … en Córdoba desde hace casi siete décadas, protagoniza una amplia exposición retrospectiva en la sala Vimcorsa, bajo el título de ‘Un hilo de pensamientos’.

El comisario de la muestra, Rafael Sillero, cuenta cómo la muestra recorre casi setenta años de trabajo de Rita Rutkowski y mucha evolución en la técnica y en los temas, pero con algo común a todos los momentos: «Su obra es una metáfora del ser, o una reflexión del ser, como dice de ella Vicente Núñez».

Aunque la pintora nació en el Reino Unido, se marchó de niña con sus padres a Nueva York y allí, cuando se formaba, estaba en boga el expresionismo abstracto. En principio no se sumó a aquella escuela, «pero aunque su estética no tiene que ver con todo aquello», el espectador de la muestra encontrará algún eco.

Está en una pequeña habitación pintada de negro donde hay un cuaderno en que dibujó lo que encontraba en la Córdoba de los años 50, desde un casi desolado Campo de la Verdad a la plaza de Aguayos y una imagen de Cristo crucificado. Se suman a obras «de eco vanguardista» que estaban presentes en sus primeras exposiciones, desde finales de aquella década.

Cuando se estableció en la ciudad pronto «conectó con los círculos intelectuales, desde Rafael Mir a Carlos Castilla del Pino, que escribió cosas sobre ella; ella, por su parte, asistió a clases de psiquiatría alternativa».

Figuras humanas

Su trabajo en las décadas de 1960 y 1970 está en una de las salas principales y allí abundan en primer lugar las figuras humanas, pero desdibujadas, sin rostro y con veladuras, como ‘Juan Nadie’ y la que hace un homenaje a las víctimas de la dictadura de Pinochet en Chile.

«Puede haber una connotación política, y eso significa adoptar el punto de vista del más débil, del que sufre, y no enarbolar ninguna bandera concreta», afirma Rafael Sillero. En otra serie se fija en las radiografías. En ese espacio hay también un políptico y una obra en que, bajo el título de ‘Interior-exterior’ juega con ventana y una persiana para mostrar los dos planos a la vez.

Está una serie muy celebrada que es ‘The Crash’, y en la que el protagonismo es para coches deformados por haber sufrido un choque. Rafael Sillero explica entonces que también puede ser un reflejo de la vida, que puede perderse en el momento del accidente del vehículo.

Entre las décadas de 1980 y 1990 la exposición avanza hacia otros aspectos de la pintura de Rita Rukowski en que regresa la figura humana. Hay tenistas, nadadores y atletas, pero a la autora le interesan más el escorzo, el movimiento y la forma que adopta el cuerpo para realizar el ejercicio que el rostro en sí, y también el color.

Incluso los coches desfigurados de ‘The Crash’ son metáfora de la vida, que puede perderse en el momento del accidente

En la misma zona hay un cuadro titulado ‘Tierra baldía’, que alude al poemario de T. S. Elliot y también algunas obras sobre paisajes, como un camino, próximo al lenguaje abstracto, o la serie ‘Humo que va’, en que explora la textura de este elemento. En esta zona hay también representa objetos geométricos y paisajes, tratados a través de veladuras, como si el espectador pudiera encontrar lo representado a través de un vidrio.

En el patio está la parte en que el comisario más ha arriesgado, como él reconoce. «Hemos colocado obras de formato pequeño de manera vertical, hasta llegar a una altura de más de 1,50 metros, para ver que aunque sean obras de formato pequeño, tampoco son menores», afirma. La exposición, compuesta en muchas ocasiones por obras de la propia colección de la autora, se podrá visitar en la sala Vimcorsa hasta el 5 de julio.