A Europa se le ha acabado la paciencia con los juegos de Moscú y ha señalado este lunes, abiertamente, a los servicios de inteligencia rusos como los instigadores y hasta organizadores de los múltiples ciberataques que llevan sufriendo varios de sus países en los últimos meses y años.
En una acción claramente coordinada, la Unión Europea ha apuntado con el dedo al servicio de espionaje ruso FSB (Servicio Federal de Seguridad) como máximo responsable de estas acciones cibernéticas. También ha anunciado sanciones contra varios individuos y entidades relacionados con la inteligencia rusa, tanto civil como militar. En paralelo, el Reino Unido avisaba de nuevas sanciones por el mismo motivo. Mientras, varias capitales europeas convocaron a los embajadores rusos para pedir explicaciones. Y la OTAN, por su parte, respaldaba esta acción conjunta y advertía de que tampoco se quedará de brazos cruzados ante estas acciones que “amenazan” la seguridad de sus miembros.
“Los ciberataques rusos están aumentando en magnitud y gravedad. Por primera vez, la UE y el Reino Unido imponen simultáneamente sanciones al ecosistema más amplio que permite estos ataques, incluidos delincuentes, hacktivistas y empresas que operan a instancias de Moscú”, ha dicho la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, en rueda de prensa en Bruselas. Según ha subrayado, es “el mayor paquete de sanciones cibernéticas de la UE jamás adoptado”.
Kallas ha adelantado que la UE dará igualmente el paso dado por otros países y “convocará al representante ruso ante la Unión Europea para tratar la campaña cibernética de Moscú”.
“La UE y sus Estados miembros condenan las actividades cibernéticas maliciosas de Rusia y el uso que hace de un ecosistema cibernético en el que participan actores estatales y no estatales, desde servicios de inteligencia hasta grupos de ciberdelincuentes, hacktivistas y empresas privadas”, había afirmado la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, en una declaración en nombre del bloque comunitario.
En ella, Bruselas señala por primera vez públicamente el vínculo directo entre actividades cibernéticas “maliciosas” y el FSB. Se trata en concreto del Centro 16 del FSB, también conocido como unidad militar 71330 y al que la UE acusa de “controlar” diversos grupos de amenazas cibernéticas como el conocido como Turla. “Durante años, el FSB ha llevado a cabo una amplia gama de actividades cibernéticas maliciosas, cada vez más graves, que han afectado a la UE, a sus Estados miembros y a socios internacionales, en particular a Ucrania”, señala el comunicado, que cita entre otros intentos maliciosos la “infiltración en redes gubernamentales y el sabotaje de infraestructuras críticas”.
Vladímir Putin y el entonces jefe del servicio ruso de inteligencia exterior, Serguéi Narishkin [el segundo, en segunda fila], reciben a sus espías en un canje por presos políticos entre Rusia y Occidente en 2024.Kirill Zykov (REUTERS)
Entre los países más afectados está Francia, donde el Centro 16 “ha realizado actividades de ciberespionaje contra entidades gubernamentales estratégicas desde 2010 y contra la industria de defensa en 2025”. También Alemania, donde sobre todo ha atacado “entidades gubernamentales”. Y Polonia, donde el Centro 16 ha realizado “operaciones de sabotaje disruptivas contra infraestructuras críticas, incluidas centrales de cogeneración”. Según la jefa de la diplomacia europea, las actividades ilícitas de este grupo vinculado al FSB también se han rastreado en Chipre, Países Bajos, Austria, Eslovaquia, Rumania y Finlandia.
“Condenamos enérgicamente la actuación de Rusia y el uso indebido que hace de este ecosistema cibernético, que tiene como objetivo los servicios públicos y las infraestructuras críticas, provocando perturbaciones y pérdidas económicas”, afirma la política estonia en la declaración conjunta.
Tres de los países afectados, Francia, Finlandia y Alemania, han anunciado que van a convocar a los respectivos embajadores rusos. En el primer caso, París prevé imponer sanciones a ciudadanos y empresas rusas, según ha trasladado el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot. “Hoy condenaremos públicamente una campaña cibernética a gran escala llevada a cabo por Rusia con el objetivo de cometer actos de sabotaje y espionaje contra una docena de países”, ha declarado Barrot al canal de televisión BFM. En la misma línea, Berlín ha prometido responder con firmeza y aplicar sanciones adicionales.
Redes criminales
El Reino Unido también se ha manifestado sobre el castigo a los responsables rusos. “Estas sanciones golpean directamente al corazón de las redes cibercriminales que impulsan la agresión del Estado ruso. El Reino Unido y la UE mandan de este modo a Rusia el mensaje claro de que no puede ocultarse detrás de estos grupos subsidiarios”, ha subrayado la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper. “Desde las órdenes a criminales o los ataques a empresas, o el sabotaje a la red eléctrica de Polonia en lo más crudo del invierno, Rusia está llegando cada vez a niveles más bajos en su intento de socavar la seguridad de Europa”.
El Gobierno británico también ha impuesto sanciones individuales contra los responsables que hay detrás de Lumma Stealer, el malware operado por una red cibercriminal rusa que permite recopilar información sensible y alterar sistemas a gran escala. Rusia, añade, ha utilizado contraseñas y credenciales robadas por esta plataforma para llevar a cabo ciberataques globales de respaldo a los objetivos del Kremlin.
En los últimos seis meses, según la Agencia Nacional contra el Crimen del Reino Unido, ha habido al menos 2.100 víctimas del virus Lumma Stealer en todo el país.
De igual forma, Londres ha impuesto sanciones contra 10 individuos que forman parte de la dirección y el diseño de contenidos de Rybar LLC, la compañía que está detrás de la difusión de informaciones falsas sobre Ucrania y que ha participado en actos de injerencia en los procesos electorales de Moldavia y Armenia.
También a escala europea se han actualizado las listas negras de sancionados con nueve individuos y cuatro entidades más. Las sanciones de los Veintisiete afectan a oficiales del espionaje del Departamento Central de Inteligencia del ejército (GRU, por sus siglas en ruso), a “ciberdelincuentes autodenominados hacktivistas y a empresas privadas que contribuyen a los esfuerzos de Rusia por desestabilizar a la UE, a sus Estados miembros y a sus socios internacionales”.
La OTAN ha dicho “tomar nota” de las acusaciones y sanciones decididas a ambos lados del canal de la Mancha y reclamío a Moscú que “ponga fin a estas actividades desestabilizadoras que incumplen las normas internacionales acordadas sobre el comportamiento responsable de los Estados en el ciberespacio”. La Alianza, que “defiende un ciberespacio libre, abierto, pacífico y seguro”, tampoco se quedará de brazos cruzados ante este tipo de amenazas. “Estamos preparados para utilizar todo nuestro abanico de capacidades con el fin de disuadir, defendernos y contrarrestar todo el espectro de amenazas cibernéticas. Estamos preparados para responder a ellas en el momento y de la forma que decidamos, de conformidad con el derecho internacional”, advierte la organización transatlántica.