Han pasado 20 años desde que el 6 de julio de 2006 Aquí no hay quien viva echara el cierre a la portería de Desengaño 21. Sus vecinos nunca vivieron la larga crisis económica, la covid, una guerra en Europa y tres presidentes del Gobierno. YouTube entonces daba sus primeros pasos, y el streaming era un palabro que ninguno habría entendido. Aun así, la serie hoy domina a la perfección las nuevas pantallas y logra un hito difícilmente equiparable: sus cinco temporadas están disponibles en las siete principales plataformas de televisión en España. Allí, e incluso solo con los datos de cuatro de ellas, sus capítulos acumulan un promedio mensual de 5,9 millones de espectadores únicos en streaming, como detalla un barómetro de la consultora Barlovento Comunicación.

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El dato, con picos de casi nueve millones de televidentes únicos (quienes se mantienen al menos un minuto en el programa), hace que esta comedia sea muchos meses la más vista del streaming. Lejos queda el recuerdo de que su andadura comenzó en Antena 3 amenazada por la cancelación. “Estamos muy contentos de que siga tan vigente y actual y se incorpore gente. Es inaudito, es un caso único por lo menos en España”, apunta Alberto Caballero, creador de la serie junto a su hermana Laura e Iñaki Ariztimuño, a EL PAÍS.

El caso podría asemejarse al de sitcoms estadounidenses como Friends o Seinfeld. Por la primera, Netflix pagó en 2018 80 millones de dólares por un año de explotación, y en 2019 invirtió 500 por mantener durante cinco años la segunda, con los beneficios residuales que eso supone para creadores y actores (los protagonistas de Friends reciben unos 20 millones de dólares anuales por sus repeticiones). Los responsables de Aquí no hay quien viva, sin embargo, han requerido a Atresmedia por lo judicial información detallada sobre todos los modos de explotación de la obra desde 2003, sus ingresos y renumeraciones y la identidad de a quienes se les cedieron los derechos, informaba Dircomfidencial el pasado diciembre. La empresa sigue repitiendo los capítulos y tiene hasta un canal específico en Atresplayer, la tercera plataforma donde más se ve Aquí no hay quien viva, con 900.000 espectadores únicos mensuales según el estudio. Caballero no responde ninguna cuestión sobre esta reclamación, dado que es una causa abierta.

¿Por qué sigue tan vigente 20 años después? “Por un lado está lo formal, la capacidad de los guionistas para escribir una retahíla de chistes, fruto del talento y también de la filosofía de trabajo o autoexplotación en la delirante producción. El reparto se sumó a ella, con actores fusionados a sus personajes e interpretaciones inolvidables. Funciona como un reloj suizo, o quizá como una gran comedia española”, explica Javier P. Martín, responsable del libro que cuenta la historia oral de Aquí no hay quien viva: “El otro factor es su contenido, su retrato de una España llena de perdedores adorables, pobres diablos que intentan ser pícaros pero acaban haciéndose más daño a sí mismos. La empatía está en la base de todos los éxitos de Caballero: no tiene rival al conocer y encapsular el espíritu español”.

En la encuesta de Barlovento, con 1.000 encuestados y 268 de ellos que ya la vieron en su primera emisión, el 37,2% responde que vuelven porque “desconectan, les entretiene y no se cansan de verla” y el 15,7% asegura que es “por nostalgia”. La manera de disfrutarla también es clave: el 73,9% reconoce que ve capítulos sueltos, no toda la serie de principio a fin.

“La crisis social de la clase trabajadora española y la juventud propicia que las nuevas generaciones sigan conectando. Lo curioso es que es casi aspiracional: hoy una chica joven y obrera como Belén no podría vivir en un piso de dos habitaciones en Desengaño”, apunta Martín. El 12,9% responde que la ve precisamente porque “sigue estando de actualidad pese al paso del tiempo”. Un factor al que ayuda su conversación en redes. Porque Aquí no hay quien viva sirve para todo. “Nos encanta que la gente la mantenga viva con memes, que graben vídeos cantando la sintonía y que doblen secuencias. Ves que pasa algo en la vida y hay una secuencia que viene a colación…”, exclama Alberto Caballero. Las señoras de Radiopatio, “Las caras, Juan, las caras” de Paloma Cuesta o lo bien que refleja Belén López (Malena Alterio) la precariedad de la juventud siempre están ahí para poner la puntillita y animar a los espectadores a volver a reírse con la serie. Hay quienes la ven conociendo tramas y diálogos. Su lugar de confort. Un ciclo sin fin.

Amazon Prime Video es la plataforma donde más se sigue, con 2,2 millones de espectadores únicos mensuales. La cifra no es casual, ya que producen y emiten las nuevas temporadas de La que se avecina, continuación espiritual con la que los Caballero y su elenco se marcharon a Telecinco. Le sigue Netflix, que reúne 2,1 millones, y donde los guionistas producen éxitos como Machos Alfa y Muertos S.L. En Disney+ acumulan 700.000 espectadores. Y eso sin que esta encuesta contemple Movistar Plus, HBO Max y SkyShowtime: “La cobertura puede ser incluso mayor, aunque seguramente haya mucho consumo duplicado entre plataformas”, explican desde Barlovento, que señalan el pasado marzo como pico de audiencia con 8,8 millones de espectadores mensuales. Según el barómetro, en seis de los últimos 12 meses, Aquí no hay quien viva ha sido lo más visto del streaming, quitando eventos deportivos. Y durante el año suma 10,4 millones de espectadores únicos.

Además de las otras pantallas, la serie sigue emitiéndose en los canales de TDT y televisión por cable. En los últimos 12 meses sus 91 capítulos han sido programados en dos cadenas 1.128 veces, explica Barlovento: Atreseries (762) y Comedy Central (366). Aquí no hay quien viva suma 1.435 horas de emisión lineal en ese año, con un total de 121.000 espectadores únicos diarios. Mensualmente, estos espectadores ascienden a 1,3 millones.

Barlovento traza también un perfil del espectador. Predominan las mujeres (un 56,5%), los espectadores de ciudades con más de 200.000 habitantes (de ahí llega el 69,9% de la audiencia) y la franja de edad de entre 24 y 35 años (22,6%), aunque curiosamente la segunda es la de entre 18 y 24 (un 20,6% del total), que no habían nacido o eran pequeños cuando se emitía la serie, que tuvo su pico de audiencia en Antena 3 con el episodio Érase un famoso, con 8,4 millones de espectadores de media y un 43,1% de cuota de pantalla. Aquellas cifras mareantes llevaron a esa tercera temporada a una media del 36% de share, algo que hoy solo logran partidos de fútbol relevantes. La audiencia media de toda la serie fue de seis millones de espectadores.

Alberto Caballero, hoy con 52 años y trabajando en la 18ª temporada de La que se avecina, dice que esta confirmación le produce sobre todo una “felicidad absoluta”, aunque también ve un lado negativo: “Han pasado 20 años y estamos 20 años más viejos… pero es lo que hay”.

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