[ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LA CASA DEL DRAGÓN, TEMPORADA 3]

Al final, Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy) ha sucumbido a la ira. La reina legítima de La casa del dragón, hasta ahora tratando de actuar según los preceptos de su padre Viserys (Paddy Considine), ha despedido la tercera temporada entregándose a la sangre tiránica que sabemos que corre por sus venas, permitiendo a Daemon (Matt Smith) que recupere Ladera (Tumbleton) a la fuerza tras descubrir que Aegon (Tom Glynn-Carney) y su dragón siguen vivos. 

La penúltima entrega de la serie (la cuarta será la última) arrancó el pasado mes de junio con la mastodóntica batalla del Gaznate y, tras ocho semanas, dice adiós con otra de las trifulcas más esperadas de Fuego y sangre, la batalla de Ladera, en la que los hombres comandados por Daemon han cargado contra el ejército de la casa Hightower, con Ormund (James Norton) al frente. 

En Desembarco del Rey, Rhaenyra también ha desatado su propia guerra al acabar con cualquiera que ponga en duda su mandado, incluido el Septón Supremo, líder de la Fe de los Siete, y propiciar el fatídico final de su hermana Helaena (Phia Saban). Analizamos cómo acaba la tercera temporada de La casa del dragón y la drástica transformación del arco de Helaena. 

Final explicado de ‘La casa del dragón’, temporada 3: la batalla de Ladera

En esta tercera entrega, la Danza de los Dragones por fin ha estallado, trayendo consigo algunas de las disputas más espectaculares en el libro de George R.R. Martin. Las traiciones de Ladera, el octavo y último episodio, ha arrancado con Rhaenyra tomando una decisión que determinará su futuro: tras descubrir que Aegon vive y muchos de sus súbditos consideran que ha renacido porque es el monarca elegido por los dioses, la reina ha decidido recuperar Ladera por la fuerza.

El capítulo ha tenido lugar en tres localizaciones. Por un lado, nos hemos trasladado a Ladera, el escenario principal, donde Ormund ha echado mano de toda su astucia para frenar a Daemon y el fuego de Caraxes poniendo a niños en la muralla para frenar al príncipe rebelde y su ejército. 

A sus espaldas, su primo Gwayne (Freddie Fox) y Daeron (Benjamin Evan Ainsworth), recién nombrado caballero, han intentado llegar a un acuerdo con Daemon (que Daeron reine en Antigua y Rhaenyra se quede con el resto) y así evitar la batalla, e incluso han devuelto a Corlys (Steve Toussaint) a los Negros, pero el Targaryen más belicoso ha rechazado la oferta. 

El enfrentamiento ha sido tan sanguinario como cabía esperar, con los hombres de Daemon escalando la muralla mientras el ejército rival los atacaba con flechas, piedras y hasta ácido. La batalla se ha recrudecido cuando Daemon ha decidido subirse a lomos de su dragón, pero los Hightower no han tardado en igualar fuerzas y fiereza aérea con Ulf el Blanco (Tom Bennett). 

El jinete bastardo, que traicionó a Rhaenyra uniéndose a los Hightower en el pasado episodio, se ha perdido el comienzo de la disputa tras haberse emborrachado en los bares, pero Ormund no ha tardado en encontrarlo y golpearlo hasta hacerlo recobrar la conciencia. Ulf ha cumplido con su cometido calcinando al ejército Negro, pero también se ha llevado consigo a Ormund, otros Verdes y una gran cantidad de habitantes de Ladera. 

La escabechina se ha saldado con una ciudad en ruinas repleta de cadáveres, gran parte de ellos niños. Daeron y Gwayne han logrado huir, igual que Ulf, por lo que el bando Verde sigue contando con sus dos dragones. En cuanto a los Negros, Daemon ha rescatado a Corlys, pero ha evidenciado la tiranía de Rhaenyra entre sus cada vez más sublevados súbditos. 

Final explicado de ‘La casa del dragón’ 3: Rhaenyra contra Aegon

Rhaenyra se ha quedado sin un dragón, el de Ulf, y, para colmo, los Verdes cuentan con otros dos más. Después de que Aegon se reencontrara con Fuegosol al final del séptimo episodio, ha volado a Harrenhal para encararse con su hermano Aemond (Ewan Mitchell). Este, debilitado tras la traición de Alicent (Olivia Cooke) y aparentemente arrepentido, se ha rendido ante él, dispuesto a morir por intentar asesinarlo. Sin embargo, Aegon ha preferido cobrarse su alianza para que lo ayude a acabar con Rhaenyra. Ahora solo falta dar con Vhagar.

En Desembarco del Rey, Rhaenyra no para de enfurecer a los habitantes de los Siete Reinos. Empeñada en ser legitimada como reina frente a su pueblo, se ha deshecho de Mysaria (Sonoya Mizun) y ha mandado matar al Septón Supremo, líder de la Fe de los Siete. Aunque el acontecimiento que realmente le podría costar la corona ha tenido lugar al final del episodio, cuando Helaena se ha arrojado por la ventana y ha fallecido. 

Recordemos que la hija de Alicent, embarazada, ha estado recluida en una habitación de Fortaleza Roja, sin querer probar bocado y desconfiando de su hermana. Sus sueños proféticos (Helaena es una soñadora) le han advertido sobre su futuro y el de su bebé, e incluso Mysaria le ha aconsejado que tenga cuidado con Rhaenyra ahora que Aegon ha vuelto. Al final, la joven ha decidido suicidarse, dejando tras de sí un tapiz para Rhaenyra que muestra la secuencia de apertura de la serie.

Se trata de una obra que Helaena ha cosido a lo largo de la tercera temporada y en la que ha bordado su suicidio, así como una representación de Rhaenyra en el Trono de Hierro, espada en mano, rodeada de llamas de dragón y con sangre resbalando desde su corona. 

La muerte de Helaena y diferencias con el libro

Son varias las ocasiones en las que el creador Ryan Condal se ha despegado por completo del material original en La casa del dragón, pero el final de Helaena ha sido uno de los cambios más significativos. Desviémonos brevemente hacia Fuego y sangre para explicar cómo fallece Helaena en las páginas. Como los lectores bien saben, una de las teorías que circula en Poniente sobre su fallecimiento es que se suicida precipitándose desde un torreón de la Fortaleza Roja. 

A diferencia de lo que ocurre en la serie, no está embarazada, pero acaba de perder a su hijo Maelor. Tras el parto, mientras Helaena está encerrada en la torre de la Fortaleza Roja, el pequeño es asesinado brutalmente por una multitud que quiere la recompensa de Rhaenyra. Así, en la novela, algunos narradores defienden que la joven, devastada por la muerte de Maelor, se arroja al vacío. Otros cuentan que es asesinada por orden de Rhaenyra, un rumor que se extiende entre el pueblo y aviva el odio hacia la gobernante. 

La ficción de HBO Max ha optado por la primera versión, aunque la ha tirado por la ventana aún embarazada, dando a entender que intenta evitar que otros hagan con ella y su hijo lo que quieran, como sus visiones adelantaron que pasaría. «Es una tragedia», reflexiona Saban en una entrevista para Variety: «Pero creo que, como dice antes: ‘Este es mi cuerpo y este es mi bebé, y ambas cosas han sido abandonadas desde que tengo uso de razón’. Ya no quiere seguir viviendo de esa forma y siente que quiere proteger a sus hijos. Está haciendo lo que puede».

Saban también ha defendido este giro narrativo respecto al libro: «Sé que hay diferencias en las historias y creo que algunas de ellas son muy buenas. No creo que Helaena hubiera sido un personaje tan jugoso para mí si no se hubieran hecho algunos de esos cambios». En cuanto al tapiz y lo que puede significar para Rhaenyra, la actriz ha opinado: «Los bordados de Helaena mezclan lo onírico con lo literal. Es una forma de arte, así que no creo que se ciña siempre al realismo. Pero no parecía un presagio muy halagüeño. Aun así, le deseo todo lo mejor». 

Al igual que ocurre en la novela, su muerte promete agravar el recelo con el que los habitantes de los Siete Reinos miran ya a Rhaenyra. En una rueda de prensa (vía Variety), D’Arcy ha asegurado que Helaena era «el corazón moral de la serie»: «Quizá sea el único personaje que tiene cierta cercanía al poder, pero que permanece sin contaminar. Y por eso creo que su muerte condena a Rhaenyra al camino que ha elegido». 

«Después de eso, no hay vuelta atrás», ha continuado D’Arcy: «Desde luego, no hay forma de regresar a una manera de gobernar más moderada. No sé adónde iremos a partir de aquí, pero probablemente no habrá salvación para su relación con Alicent, lo que también significa que la muerte de Helaena condena a Rhaenyra a estar sola en su búsqueda del poder».

De este modo, el suicidio de Helaena es el verdadero detonante de todo lo que nos queda por ver en la última y descarnada parte de la Danza de los Dragones. Sin ir más lejos, en el libro, al fallecimiento de la joven le sigue el asalto al Pozo Dragón, un suceso trascendental que los sueños proféticos del episodio anterior ya avanzaron. En él, los habitantes de Desembarco del Rey se rebelan y marchan hacia Pozo Dragón, donde matan a todas las criaturas aladas. Ahora sí, la guerra civil encara su final.