Judas Priest anunciaba una noche legendaria de heavy metal en el Navarra Arena en su regreso a Pamplona y lo cumplió. Con más de 50 años como referentes absolutos del metal, Rob Halford y los suyos demostraron en el escenario navarro que atraviesan un momento de esplendor creativo y una fortaleza escénica que sigue creciendo.
Su imagen icónica y su sonido inconfundible siguen vivos y les mantienen como auténticos embajadores del heavy metal en todo el mundo.
Al concierto se sumaron invitados muy especiales para redondear el cartel. Por un lado, Airbourne, la banda australiana, y por otro, el inconfundible Udo Dirkschneider, una de las voces más reconocibles del heavy metal alemán.